En Marzo de 2010, sólo unos días después de haber estrenado
este blog y siendo Díaz Ferrán aún, Presidente de los empresarios españoles,
escribí un artículo en el que me atrevía a pedir su dimisión, a causa de unas
declaraciones sobre el empleo juvenil, que no hacían otra cosa que preludiar lo
que después ocurriría con este colectivo que ya supera el cincuenta por ciento
de paro.
Cinco años después, el que fuera dueño de viajes Marsans, es
condenado a más de cinco años de prisión, tras declararse culpable de todos los
delitos que se le imputaban, por lo que estará fuera de la circulación, durante
bastante tiempo.
Qué poco nos equivocábamos entonces cuando dudábamos de su
legalidad y eso, que aún no sabíamos sobre los acontecimientos que vendrían
después, aunque ya empezábamos a intuir que los primeros despidos de los
trabajadores de sus empresas guardaban relación con otras acciones que
afortunadamente, han podido ser luego probadas por las investigaciones que
sobre ellas ordenó la justicia.
La condena de Díaz Ferrán, es una de esas noticias que
consiguen motivarme para seguir escribiendo, pues prueba que rara vez falla el
instinto de quién observa a diario lo que acontece a su alrededor y en muchas
ocasiones, augura punto por punto lo que después sucederá con algunos de los
esperpénticos personajes que pueblan la vida pública española.
Aunque el fiscal pedía quince años para él, los cinco años de
condena que cumplirá y el tiempo que ya lleva en prisión, seguramente
conseguirán que Ferrán se lo piense dos veces antes de embarcarse otra vez en aventuras fraudulentas, pero sobre todo, le va
a resultar prácticamente imposible
volver a ocupar cargos de relevancia entre el empresariado español, cosa de la
que nos alegramos y mucho, los ciudadanos de este país, sabiendo cómo piensa.
También se congratularán grandemente los que fueron
asalariados a sus órdenes, a los que fue despidiendo sin contemplaciones, sin
previo aviso, dejándoles además a deber una buena parte de su salario y por
supuesto, las indemnizaciones.
Ya nos gustaría poder asegurar que a partir de ahora iremos
conociendo sentencias similares a ésta en todos y cada uno de los casos de
corrupción y evasión de capitales que aún están por juzgar, fundamentalmente,
para constatar que la justicia cumple estrictamente el compromiso que con la
Sociedad tiene y muy en particular, para poder estar seguros de que los delitos
fiscales se pagan, lo cual ayudaría a disuadir de malas tentaciones, a los que
ocupan cargos en política y empresa.
La condena de Díaz Ferrán, podría sentar un precedente a tener en cuenta en juicios venideros y
porque ya hace cinco años algo me dijo que este individuo no era de fiar,
quería contároslo hoy y así lo he hecho.
No aparto la vista de Grecia, ni tampoco del resto de las
noticias. Sigo en ello.

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