Accede Podemos a formar parte de una coalición de izquierdas,
de cara a las Elecciones catalanas, poniendo en serios apuros las ínfulas
independentistas de Mas y quiénes le siguen, a la vista de los buenos
resultados que se prevén allí, para la Formación de Pablo Iglesias.
Esta unión temporal, que por los que la forman termina de
aclarar la tendencia política de Podemos, supone para muchos un avance que bien
pudiera extenderse al resto del País, si se negocia con cabeza, de cara a las Generales.
Pero de momento, la campaña catalana se ha convertido en el
foco de la noticia, al haberlas convertido el actual President en un plebiscito
para decidir si se quiere o no la independencia, por lo que la irrupción de
esta coalición de izquierdas podría ser la llave para que la balanza se decante
hacia uno u otro lado, aunque Iglesias ya ha aclarado que su Partido es
favorable a que se celebre un Referendum.
Hace apenas un año, Mas y Junqueras se encontraban
absolutamente convencidos de que el triunfo de la corriente independentista obtendría
un aplastante triunfo, pero los resultados de las municipales en Cataluña se
han encargado de hacerles ver con claridad meridiana que quedan muchas batallas
por librar para conseguir el fin apetecido.
La entrada en política de organizaciones ciudadanas y muy
particularmente en Cataluña de la que lidera Ada Colau, ha conseguido cambiar
radicalmente la intención de voto de los catalanes, seguramente por comprender
que padecen en carne propia todas las consecuencias derivadas de la crisis y
que los recortes han llegado, precisamente, de la mano de quién con más ardor
reclama ahora la independencia.
Es verdad que Mas sigue contando con el voto de los
catalanistas convencidos, sobre todo de los que provienen de la alta burguesía
catalana, pero ni él, ni Oriol Junqueras han sabido canalizar, en su batalla
por conseguir la independencia, el numeroso voto de una juventud, cuya opinión
se acerca mucho más a los principios y las propuestas de los nuevos partidos.
Podría decirse que la batalla se librará en Cataluña,
justamente entre viejos y jóvenes y que puede que la clave esté en sopesar qué
cosas pueden esperar para más adelante y cuáles resultan acuciantes de ser
resueltas, como ocurre en el caso del paro o la restitución de los derechos
sociales a los que han tenido que
renunciar, obligados por las políticas llevadas a cabo por los actuales gobernantes.
Ni PSOE ni PP, tendrán la menor incidencia en el resultado de
las elecciones Autonómicas, pues los dos, por razones bien distintas, han
quedado prácticamente apartados del poder y también porque ambos fueron
contrarios a la celebración del pasado Referendum.
Así que la coalición de izquierdas, queda ahora a la cabeza
de quiénes defienden que es razonable otorgar el derecho a decidir, pero que la
gravedad de la situación impone como prioritaria la resolución de otras
cuestiones, aparcando la consulta hasta que se consiga una reforma
constitucional, que la convierta en legal, de hecho.
Mucho y profundamente tendrán que pensar los catalanes antes
de acudir a las urnas y como siempre, será su decisión la que ponga la nota final a este conflicto,
que se me antoja menos vivo en los últimos tiempos.
Para Mas, perder sería el final de su extraña carrera, al
haberlo apostado todo a una carta y haber considerado nimio lo demás,
incumpliendo muchas de sus obligaciones.
Ganar, consolidaría aún más si cabe a Pablo Iglesias como
líder indiscutible en el País y con la inestimable baza de haber conquistado, también, al
dificilísimo electorado de Cataluña.
No se podría decir cuál de los dos se juega más. Habrá que
verlo en los próximos meses.

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