martes, 21 de julio de 2015

Una coalición decisiva


Accede Podemos a formar parte de una coalición de izquierdas, de cara a las Elecciones catalanas, poniendo en serios apuros las ínfulas independentistas de Mas y quiénes le siguen, a la vista de los buenos resultados que se prevén allí, para la Formación de Pablo Iglesias.
Esta unión temporal, que por los que la forman termina de aclarar la tendencia política de Podemos, supone para muchos un avance que bien pudiera extenderse al resto del País, si se negocia con cabeza, de cara a las  Generales.
Pero de momento, la campaña catalana se ha convertido en el foco de la noticia, al haberlas convertido el actual President en un plebiscito para decidir si se quiere o no la independencia, por lo que la irrupción de esta coalición de izquierdas podría ser la llave para que la balanza se decante hacia uno u otro lado, aunque Iglesias ya ha aclarado que su Partido es favorable a que se celebre un Referendum.
Hace apenas un año, Mas y Junqueras se encontraban absolutamente convencidos de que el triunfo de la corriente independentista obtendría un aplastante triunfo, pero los resultados de las municipales en Cataluña se han encargado de hacerles ver con claridad meridiana que quedan muchas batallas por librar para conseguir el fin apetecido.
La entrada en política de organizaciones ciudadanas y muy particularmente en Cataluña de la que lidera Ada Colau, ha conseguido cambiar radicalmente la intención de voto de los catalanes, seguramente por comprender que padecen en carne propia todas las consecuencias derivadas de la crisis y que los recortes han llegado, precisamente, de la mano de quién con más ardor reclama ahora la independencia.
Es verdad que Mas sigue contando con el voto de los catalanistas convencidos, sobre todo de los que provienen de la alta burguesía catalana, pero ni él, ni Oriol Junqueras han sabido canalizar, en su batalla por conseguir la independencia, el numeroso voto de una juventud, cuya opinión se acerca mucho más a los principios y las propuestas de los nuevos partidos.
Podría decirse que la batalla se librará en Cataluña, justamente entre viejos y jóvenes y que puede que la clave esté en sopesar qué cosas pueden esperar para más adelante y cuáles resultan acuciantes de ser resueltas, como ocurre en el caso del paro o la restitución de los derechos sociales a los que  han tenido que renunciar, obligados por las políticas llevadas a cabo por los actuales gobernantes.
Ni PSOE ni PP, tendrán la menor incidencia en el resultado de las elecciones Autonómicas, pues los dos, por razones bien distintas, han quedado prácticamente apartados del poder y también porque ambos fueron contrarios a la celebración del pasado Referendum.
Así que la coalición de izquierdas, queda ahora a la cabeza de quiénes defienden que es razonable otorgar el derecho a decidir, pero que la gravedad de la situación impone como prioritaria la resolución de otras cuestiones, aparcando la consulta hasta que se consiga una reforma constitucional, que la convierta en legal, de hecho.
Mucho y profundamente tendrán que pensar los catalanes antes de acudir a las urnas y como siempre, será su decisión  la que ponga la nota final a este conflicto, que se me antoja menos vivo en los últimos tiempos.
Para Mas, perder sería el final de su extraña carrera, al haberlo apostado todo a una carta y haber considerado nimio lo demás, incumpliendo muchas de sus obligaciones.
Ganar, consolidaría aún más si cabe a Pablo Iglesias como líder indiscutible en el País y con la inestimable baza  de haber conquistado, también, al dificilísimo electorado de Cataluña.
No se podría decir cuál de los dos se juega más. Habrá que verlo en los próximos meses.




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