Remueve el PP el panorama político nacional, promocionando
una Reforma de la Ley Electoral que concedería todos los cargos siempre a la
lista más votada, aunque sin mencionar
siquiera la posibilidad de las tan ansiadas listas abiertas.
No perdonan los conservadores haber perdido tan amplia
parcela de poder, en favor de las coaliciones alcanzadas por otras Fuerzas
gracias a los pactos y aunque no tendrán tiempo material, afortunadamente ,para
aprobar esta nueva propuesta que hacen, clarifican por dónde pudiera ir el camino,
en el caso hipotético y bastante improbable, de que ganaran en las Generales.
Pero la grandeza de la Democracia se funda, en gran parte, en
la capacidad de negociación que sean capaces de generar Partidos políticos de
distinto signo y que se opone a la consabida tiranía que suele caracterizar a quiénes obtienen
mayorías absolutas.
Los de Rajoy han
vislumbrado en esta reforma que proponen un filón para continuar teniendo peso
en la política del país, peso que de ocurrir en las Generales algo parecido a
lo acaecido en las Municipales y Autonómicas, podría desinflarse
irremediablemente, relegándoles a una posición nada grata para los que ven en
el servicio público, una forma de enriquecerse.
Por eso se afanan en sacar adelante cuántas leyes sean posibles,
antes de que se les eche encima la campaña electoral, haciendo juegos malabares
en estos últimos momentos, por intentar contentar a una Sociedad hastiada de
soportar el despotismo de sus dirigentes.
Ocurre sin embargo, que el pueblo español ha conseguido
aprender en esta legislatura mucho más que en todas las anteriores y los
sucesos que han sobrevenido de la mano de este PP, sordo a sus reclamaciones y
proclive a terminar con todos sus derechos, van a ser difíciles de olvidar y no
cabe la menor duda, de que lo pagarán en las urnas.
Que obtengan o no mayoría, resulta pues, del todo
irrelevante, pues el número de votos que cuenta es siempre el que se obtiene
después de haber agotado las vías de pacto, por parte de todos los
participantes en los comicios.
Aprobar una reforma Electoral que no contemple la posibilidad
de las listas abiertas, que son las que exigen los ciudadanos para poder votar
de manera individual a personas concretas, independientemente del Partido al
que pertenezcan, constituye hoy por hoy, una temeridad que no va a ser en
absoluto apoyada por ninguna de las otras Fuerzas.
No obstante, resulta inquietante que el PP siga haciendo
estas propuestas que sólo a si mismo favorecen y esto puede dar una idea clara
de cuáles suelen ser sus pretensiones y en qué lugar quedan para ellos las
preferencias de los ciudadanos.
Por suerte, esta ley no puede ser aprobada en esta
legislatura y Don Mariano y los suyos habrán de conformarse, por mucho que les
duela, con lo que decidamos nosotros el próximo invierno.

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