La desaparición de tres reporteros españoles en Siria ha
hecho saltar todas las alarmas y la preocupación se ha instalado en el País, a
la espera de saber con exactitud qué ha sucedido desde la última vez que fueron
vistos, aunque la falta de noticias hace presagiar que pudiera, como en otras
ocasiones, tratarse de un secuestro.
La situación de la zona donde se encontraban los tres
profesionales se halla en plena ebullición, tras varios años de guerra y las últimas ejecuciones de
profesionales de todo el mundo, a manos de islamistas radicales, aumentan la
inquietud por lo que pueda suceder a estos periodistas.
Sin embargo, no hay certeza alguna de que haya podido
producirse un secuestro y no hay que olvidar que en un país azotado por
continuos enfrentamientos, resulta fácil que se pierda el contacto con el
exterior, sobre todo si se van persiguiendo determinadas noticias.
Todos los corresponsales de guerra que se deciden a
intervenir profesionalmente en algún punto caliente saben que asumen riesgos
extremos y por ello, suelen encontrarse psicológicamente preparados para
afrontar cualquier eventualidad que pudiera surgirles en el cumplimiento de sus
funciones.
Lo que distingue a este momento de otros, es el hecho de que
Occidente se esté encargando a diario de alimentar una neurosis colectiva
contra todo lo que rezume tintes de islamismo y también que los grupos
radicales, que podríamos considerar pequeños en relación a la cantidad de gente
que practica la religión de Mahoma, han teñido sus acciones de una exagerada
violencia, absolutamente imperdonables para nuestra cultura, en pleno siglo
XXI.
Hemos asumido por ello un terror patológico a los árabes que
resultaría difícil de explicar, si nos parásemos a pensar profundamente la
injusticia que cometemos.
Debe quedar claro fundamentalmente que no solo todos los
árabes no son terroristas, sino que además, la mayoría de ellos, repudian la
vileza de las acciones que unos pocos exaltados que practican su misma religión
cometen, pero además, tampoco debemos olvidar que este tipo de atrocidades que
a todos nos escandalizan, han sido también una constante que se ha venido dando
en cada uno de los conflictos bélicos ocurridos, en cualquier parte de este
mundo nuestro.
Podríamos recordar, sin tener que mirar demasiado atrás, los
genocidios que se cometieron en la guerra de los Balcanes, en pleno corazón de
Europa y no por ello se ha demonizado en ningún momento a serbios croatas o
macedonios, de la manera que se está haciendo con los musulmanes.
La desaparición de los reporteros españoles, que habrá de ser
investigada para que se aclare la verdad de los hechos, es una prueba más de
esta psicosis irreprimible que nos asalta y nos mantiene en vilo, probablemente
sustentada en la teoría del terror, a la que tantas veces recurren los que nos
gobiernan.
Es pronto pues, para aventurar suposiciones y no queda más
remedio que dejar pasar un poco de tiempo, mientras los responsables de
exteriores ponen en funcionamiento toda la maquinaria de que disponen, para
cuando suceden casos como éste.
Ahora está exclusivamente en sus manos hacer un buen trabajo
y conseguir, a la mayor brevedad posible, que estas personas regresen a casa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario