La ruptura de la disciplina de voto de tres socialistas
catalanes, en el asunto de la consulta soberanista de Mas, pone al PSOE de
Alfredo Rubalcaba en una difícil situación, evidenciando que cuando apela a
libertad de conciencia, por ejemplo en el tema de la nueva Ley del aborto, lo
hace sin convencimiento alguno y todo cambia si se trata de admitir que esa libertad permita a los suyos, un voto
de conciencia.
Cansado de defender el Federalismo como modelo de Estado, sin
que nadie le escuche realmente en estos momentos, la indisciplina de sus
compañeros catalanes deja claro que en la cuestión de la independencia, la idea
que se tiene en Madrid dista mucho de ser la misma que los políticos catalanes
tienen sobre su futuro y que además, están dispuestos a oponerse a los dictados
de los dirigentes nacionales, cada vez que se toque este tema, en el foro que
sea.
A esta hora de la tarde, los tres diputados rebeldes aún no
han devuelto sus actas, como les exigía su Partido y mantienen un pulso con
quienes así lo pidieron, argumentando que su discrepancia con la opinión de las
mayorías socialistas, no es más que un síntoma de que en el PSOE caben toda
suerte de pensamientos y que precisamente en esa variedad, consistiría la
grandeza de este Partido centenario.
En un ambiente de plena efervescencia, con el anuncio de las
próximas Primarias y el intento masivo de conseguir que el PSOE pueda renacer
de sus cenizas, el problema catalán se está convirtiendo en un peso cada vez
más difícil de llevar y puede que nada ni nadie pueda impedir que finalmente,
pudiera producirse una escisión en el seno de la familia socialista, por el
apoyo que darían a la idea de la independencia, una gran parte de sus
militantes.
Ni Artur Mas, ni Rajoy, parecen dispuestos a elegir la vía
del diálogo para solventar sus diferencias y la debilidad del PSOE, tras el
fracaso estrepitoso de las últimas elecciones generales, le niega ahora el
papel de mediador que le gustaría reclamar a Rubalcaba, sobre todo si no
termina de entender realmente las auténticas aspiraciones de sus militantes en
Cataluña y amenaza con expulsar del Partido, a todo aquel que se atreva a
contradecir sus dictados, que para su mal, coinciden plenamente con los de sus
enemigos del PP.
Quizá hubiera convenido al PSOE catalán haberse abstenido en
la votación, si lo que realmente pretendía era manifestar que podría existir un
tercer camino, además de los propuestos por Mas y Rajoy , para abogar después
si quería, por un Federalismo, que tal vez, hubiera conseguido arrancar
seguidores de entre los que aún se encuentran indecisos sobre esta cuestión.
La defensa a ultranza de la unidad de la Nación, que por
razones que no vienen al caso, suena demasiado al ideario ultraconservador que
constituye las señas de identidad de la derecha, y no solo en Cataluña, ha podido
ser para el PSOE uno de los mayores errores cometidos en su larguísima
trayectoria y puede que le cueste perder una jugosa cartera de votantes con los
que siempre contó, en el territorio sobre el que ahora se discute.
Y si además de eso, finalmente, se decide expulsar a los tres
diputados rebeldes, la imagen de contundencia que los órganos centrales
socialistas estarían proyectando, no sería en absoluto favorable para el
Partido, de cara a futuras elecciones, celébrese o no el referéndum, ya se
ganara o se perdiera.
No obstante, habrá que esperar hasta ver que decisiones se
toman en los próximos días y estar alerta ante los movimientos que Mas y Rajoy
protagonicen, en su encarnizada lucha incruenta.
Pero lo que ya se ha perdido, resulta indefectiblemente,
irrecuperable, por lo que la gestión de Rubalcaba vuelve a estar otra vez, en
tela de juicio.

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