miércoles, 29 de enero de 2014

Turbulencias


Ya se puede dar prisa el PP en arreglar sus diferencias internas, antes de que se le eche encima la campaña electoral para las europeas de Mayo, sino quiere sufrir, además del evidente desgaste  por su mala gestión de la crisis, una fuga de votos considerable hacia la derecha y el centro, que bien podrían rentabilizar Ortega Lara y Rosa Díez, e incluso el maltrecho PSOE, reactivado por la convocatoria de Primarias.
La retirada de Mayor Oreja, considerado un peso pesado entre las filas conservadoras y todo un referente para un nutrido número de familiares de víctimas del terrorismo en Euskadi, puede hacer mucho daño a la corriente capitaneada por Mariano Rajoy, dando la razón a lo desde hace bastante tiempo vienen defendiendo el ex Presidente Aznar, Esperanza Aguirre y otros muchos, que discrepan profundamente de la manera en que el ejecutivo actual está llevando los asuntos de Estado  y que no están dispuestos a permanecer en silencio, como demuestran las continuas intrusiones que a través de la prensa protagonizan, sobre el tipo de medidas que se vienen adoptando, desde que en Noviembre de 2011, el PP se hiciera con el poder.
Decíamos entonces, que la derecha no había ganado las elecciones, sino que se las había dejado perder Zapatero y ya preconizábamos que el voto que les otorgaba la mayoría absoluta, traería para los españoles insoportables consecuencias. El error de no haber introducido en el sobre papeletas que repartieran mucho más el poder y que hubiera sido el único modo de romper para siempre el bipartidismo, nos ha costado después, como es evidente, sangre sudor y lágrimas y ha venido a corroborar la idea de que la derecha jamás se pone del lado del trabajador, sea cual fuere el tamaño de la crisis y llámese cómo se llame quien la lidere, sean cuales fueren sus promesas.
 Seguros de no volver a caer en esta absurda contradicción, los españoles afrontan las elecciones europeas con grandes dosis de indignación, pero sobre todo desencantados de las acciones de todos los políticos y aunque parece probable que la abstención podría ser la línea elegida en estos comicios que se nos antojan de tan poca importancia, muchos de nosotros tendremos que hacer el esfuerzo de acercarnos a los colegios para votar, si no queremos que un nuevo triunfo, aunque pequeño, ofrezca a Rajoy las alas necesarias para seguir haciendo su santa voluntad, a pesar de la oposición general de la ciudadanía.
La encuestas ya dicen que a pesar del empecinamiento de Rubalcaba por permanecer al frente de su formación, el PSOE obtendría una ligera ventaja en intención de voto sobre un PP absolutamente agobiado por las sospechas de corrupción de sus líderes y por sus discrepancias internas, pero la inseguridad de que los españoles decidan finalmente no votar, podría dar un giro total a los datos, ya que como es de todos sabidos, la derecha acude en masa a cada uno de los comicios, obteniendo una y otra vez los mismos resultados, provenientes de la participación total de sus simpatizantes y militantes de toda la vida.
Es ahora el momento de que los demás partidos jueguen bien sus cartas y sepan aprovechar las horas bajas que viven Rajoy y los suyos, para terminar de una vez , con la rotación intermitente de PSOE  y PP, que tanto daño nos ha hecho.
Los que hasta ahora han sido pequeños, merecen al menos el beneficio de la duda y tener la oportunidad de que podamos comprobar cómo se desenvolverían en labores de mando y no desde la oposición, como ha sido norma para todos ellos.
La política española está absolutamente necesitada de aire fresco y de nuevas ideas que rebajen la tensión actual que vivimos y que no nos deja respirar, con la evidente presión que sobre nosotros ejerce.
Vote cada cual, libremente a quienes mejor le parezcan, pero haciendo ejercicio de mantener alerta la memoria necesaria para recordar todos y cada uno de los errores que cometieron los que ya estuvieron en el poder y que nos ha traído, sin duda, la gravísima situación que padecemos.

Y aunque puede que las europeas nos parezcan inútiles para la buena marcha de nuestros intereses, no podemos negar que son un primer paso para hacernos oír, que bien puede servir para ir aclarando lo que nos gustaría tener y desde luego, para dejar sentado lo que de ningún modo queremos, para que todos vayan tomando nota.

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