Ya se puede dar prisa el PP en arreglar sus diferencias
internas, antes de que se le eche encima la campaña electoral para las europeas
de Mayo, sino quiere sufrir, además del evidente desgaste por su mala gestión de la crisis, una fuga de
votos considerable hacia la derecha y el centro, que bien podrían rentabilizar
Ortega Lara y Rosa Díez, e incluso el maltrecho PSOE, reactivado por la
convocatoria de Primarias.
La retirada de Mayor Oreja, considerado un peso pesado entre
las filas conservadoras y todo un referente para un nutrido número de
familiares de víctimas del terrorismo en Euskadi, puede hacer mucho daño a la
corriente capitaneada por Mariano Rajoy, dando la razón a lo desde hace
bastante tiempo vienen defendiendo el ex Presidente Aznar, Esperanza Aguirre y
otros muchos, que discrepan profundamente de la manera en que el ejecutivo actual
está llevando los asuntos de Estado y
que no están dispuestos a permanecer en silencio, como demuestran las continuas
intrusiones que a través de la prensa protagonizan, sobre el tipo de medidas
que se vienen adoptando, desde que en Noviembre de 2011, el PP se hiciera con
el poder.
Decíamos entonces, que la derecha no había ganado las
elecciones, sino que se las había dejado perder Zapatero y ya preconizábamos
que el voto que les otorgaba la mayoría absoluta, traería para los españoles
insoportables consecuencias. El error de no haber introducido en el sobre
papeletas que repartieran mucho más el poder y que hubiera sido el único modo
de romper para siempre el bipartidismo, nos ha costado después, como es
evidente, sangre sudor y lágrimas y ha venido a corroborar la idea de que la
derecha jamás se pone del lado del trabajador, sea cual fuere el tamaño de la
crisis y llámese cómo se llame quien la lidere, sean cuales fueren sus promesas.
Seguros de no volver a
caer en esta absurda contradicción, los españoles afrontan las elecciones
europeas con grandes dosis de indignación, pero sobre todo desencantados de las
acciones de todos los políticos y aunque parece probable que la abstención
podría ser la línea elegida en estos comicios que se nos antojan de tan poca
importancia, muchos de nosotros tendremos que hacer el esfuerzo de acercarnos a
los colegios para votar, si no queremos que un nuevo triunfo, aunque pequeño, ofrezca
a Rajoy las alas necesarias para seguir haciendo su santa voluntad, a pesar de
la oposición general de la ciudadanía.
La encuestas ya dicen que a pesar del empecinamiento de
Rubalcaba por permanecer al frente de su formación, el PSOE obtendría una ligera
ventaja en intención de voto sobre un PP absolutamente agobiado por las
sospechas de corrupción de sus líderes y por sus discrepancias internas, pero
la inseguridad de que los españoles decidan finalmente no votar, podría dar un
giro total a los datos, ya que como es de todos sabidos, la derecha acude en
masa a cada uno de los comicios, obteniendo una y otra vez los mismos
resultados, provenientes de la participación total de sus simpatizantes y
militantes de toda la vida.
Es ahora el momento de que los demás partidos jueguen bien
sus cartas y sepan aprovechar las horas bajas que viven Rajoy y los suyos, para
terminar de una vez , con la rotación intermitente de PSOE y PP, que tanto daño nos ha hecho.
Los que hasta ahora han sido pequeños, merecen al menos el
beneficio de la duda y tener la oportunidad de que podamos comprobar cómo se
desenvolverían en labores de mando y no desde la oposición, como ha sido norma
para todos ellos.
La política española está absolutamente necesitada de aire
fresco y de nuevas ideas que rebajen la tensión actual que vivimos y que no nos
deja respirar, con la evidente presión que sobre nosotros ejerce.
Vote cada cual, libremente a quienes mejor le parezcan, pero
haciendo ejercicio de mantener alerta la memoria necesaria para recordar todos
y cada uno de los errores que cometieron los que ya estuvieron en el poder y
que nos ha traído, sin duda, la gravísima situación que padecemos.
Y aunque puede que las europeas nos parezcan inútiles para la
buena marcha de nuestros intereses, no podemos negar que son un primer paso
para hacernos oír, que bien puede servir para ir aclarando lo que nos gustaría
tener y desde luego, para dejar sentado lo que de ningún modo queremos, para
que todos vayan tomando nota.

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