La noticia de la inminente puesta en libertad del primero de los condenados por
el atentado del 11M de Madrid, tras haber cumplido la pena impuesta por su
delito, no puede por menos que hacernos reflexionar sobre las clarísimas diferencias que
establece el PP entre determinadas víctimas de según qué terrorismo y que
evidencian que no demuestran la misma solidaridad con las mismas cuando se
trata de delitos cometidos por ETA, que cuando los autores de los crímenes
provienen, como en el caso de Zouhier, de las células islamistas que volaron
los trenes en la capital, una autoría que aún se empeñan en negar con ahínco,
nuestros actuales dirigentes.
Ni una sola voz del Partido en el gobierno, ni tampoco Mariano
Rajoy en su reciente entrevista televisada, ha hecho ningún tipo de referencia
estos días, a la puesta en libertad de quien fuera el intermediario entre los
terroristas y los explosivos, ni se ha dignado expresar un recuerdo para los
familiares de los caídos en Madrid, cuyo dolor ha de ser igualmente dramático
que el de los afectados por las liberaciones relacionadas con la sentencia de
Bruselas, que se han producido en los últimos tiempos.
Quizá porque no conviene recordar al pueblo español lo mal
que se gestionó desde el PP la información que se iba obteniendo durante los
primeros momentos tras el atentado y que costó las elecciones generales a sus
representantes de entonces, el silencio inexplicable que se mantiene alrededor
de lo que se espera sea un hecho en jornadas próximas, no tiene por menos que doler,
no solo a los propios afectados, sino a todo el pueblo español, que se sintió
plenamente identificado con quienes perdieron a alguien en aquel terrible
suceso, al considerar que el azar bien podría haber elegido a cualquiera de los
nuestros, en vez de a los que cayeron aquel día, en cualquiera de los cuatro
trenes.
Fue aquel un atentado dirigido efectivamente, contra las
clases populares, sin que las vinculaciones políticas de las víctimas tuvieran
absolutamente nada que ver en el desarrollo de los acontecimientos, ni ninguna
de ellas hubiera sido elegida con anterioridad por ninguna causa concreta, para
ser eliminada con tan terrible violencia, aquella mañana de infausto recuerdo.
Todos y cada uno de los viajeros de aquellos trenes, podrían
haber sido perfectamente nuestros padres, maridos o hijos, ya que formaban
parte del mismo núcleo social en el que nos movemos y todos y cada uno de
nosotros perdió aquel día una parte importante del corazón, sin que después
nunca, haya podido recuperarla.
Pero la enrevesada historia que se intentó tejer alrededor de
los verdaderos autores de los hechos y que todavía, después de tantos años,
sigue contando con incontables adeptos, ha propiciado que a pesar de haber sido
aclarados, juzgados y sentenciados en su momento, no se quiera volver a hablar
de aquellas víctimas y se las condene a un olvido forzado que no merecen en
absoluto.
Conviene recordar que quien hoy es nuestro Presidente de
Gobierno, ocupaba en aquel momento una cartera ministerial a las órdenes de
Aznar y que, por tanto, debió estar de acuerdo con la manipulación de las
noticias que se llevó a cabo por parte del ejecutivo, negando a los españoles,
hasta el mismo momento en que terminó la jornada de reflexión, la participación
de los islamistas en los atentados, mientras a toda costa se trataba de
convencernos, de que había sido obra de ETA.
Todos tenemos presente la imagen de Aceves intentando
recomponer una teoría indefendible y todos sabemos, porque al día siguiente
votamos, lo que costó al PP aquel burdo intento de manipulación de la verdad,
que los españoles entendieron como una grave traición a su derecho a ser
informados.
Queda claro que Rajoy y los suyos también lo recuerdan. Su
silencio sobre la liberación de Zouhier, les delata y aunque estas víctimas que
fueron las de todos, no merezcan siquiera unas palabras de apoyo por parte de
este ejecutivo, la sociedad, que a diario demuestra que va por un camino
diametralmente opuesto al que le marcan los populares, sí que siente en el alma
la excarcelación de este oscuro individuo.
Sin aspavientos y sin manifestaciones ostentosas, todos
estamos hoy con las familias de aquellos inocentes y ni siquiera necesitamos la
solidaridad del gobierno. Al fin y al cabo, las cosas se toman, según de quién
vienen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario