Finalmente, el recibo de la luz se encarece en un 11% y
vuelve a dejar al descubierto la poca confianza que se puede tener en todas las
predicciones del PP, que negó sistemáticamente durante todo el mes pasado que
fuera a producirse esta subida, como ha venido haciendo con regularidad desde
que comenzara su mandato, cada vez que se trata de algún asunto que afecte
gravemente al bienestar de los españoles.
El Ministro Montoro, que podría ser la imagen de esta campaña
de negativas que luego terminan siendo realidades incómodas para todos nosotros
y que ha hecho de su discurso una continua presunción de lo que podría
calificarse como la “realidad del mundo Rajoy”, aún se ha atrevido a agradecernos
todas las renuncias que hemos hecho y hacemos, supuestamente en solidaridad con
ésta y muchas otras medidas que el gobierno se ha visto “obligado” a tomar y
que según él, están contribuyendo a la aparición de esa luz al final del túnel,
que por ahora, sólo es visible si se milita en el Partido Popular y con mucha
más nitidez, si se ocupa algún ministerio.
Yo quisiera aclararle a Montoro, en nombre de todos los
españoles, que esas renuncias a las que tan alegremente alude son en realidad,
un robo descarado de derechos que nos han sido hurtados por supuesto, sin
nuestro beneplácito y que la voluntad de los ciudadanos no es en estos
momentos, la de solidarizarse en modo alguna con las desastrosas políticas que
practica un partido conservador que está convirtiendo su mandato en un continuo
abuso de poder y siempre en nuestro prejuicio.
Es verdad que llegaron a donde están por medio de las urnas,
pero la mayoría absoluta que obtuvieron tuvo, literalmente, que ver con la
presentación de un programa, que una vez ocupada la Presidencia de la Nación,
se ha venido incumpliendo sistemáticamente, mientras se aplicaban otras medidas
que no solo no estaban contempladas en el escrito, sino que en la mayoría de
los casos, han contradicho diametralmente lo que se prometió a los ciudadanos,
viniendo a agravar la situación de las mayorías de manera alarmante.
Nadie hay renunciado aquí voluntariamente a la sanidad
pública, ni ha pedido un copago en el
precio de las medicinas, teniendo en muchos casos que abandonar los
tratamientos, por no poder costearlos, ni ha aplaudido la subida de las tasas
universitarias, ni va a pasar el invierno sin encender la calefacción por amor
al señor Rajoy y su Gobierno.
Los españoles no han sugerido a sus Empresas que les rebajen
los sueldos, ni le ha suplicado al Presidente que apruebe una Reforma Laboral
que los ha dejado en la calle, ni que fuera al rescate de los bancos,
endeudándonos a todos de por vida, mientras las pequeñas y medianas empresas se
ven obligadas a cerrar, por falta de crédito.
La verdad es que los españoles estamos empezando a no poder
soportar el tipo de política que aplica
el PP y nuestra indignación está llegando a tal punto, que no sería de extrañar
que se produjera en breve un estallido social de incalculables consecuencias,
que muestre a Rajoy la clase de amor que le tiene su pueblo y el ánimo de
solidarizarnos con él que nos mueve.
Quizá por eso, el PP se apremia a aprobar la nueva ley de
seguridad ciudadana, que no es más que una pretensión encubierta de amordazar
la voz popular, para poder continuar ejerciendo la tiranía del poder, dejando
en absoluta indefensión a quienes se atrevan a oponerse a sus incomprensibles
mandatos.
Esto, que simplemente, podría terrorismo de Estado, es la manera
que tiene Rajoy de entender la política y durará, como mucho, hasta que se nos
vuelva a preguntar en las urnas.

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