lunes, 25 de noviembre de 2013

Negando la mayor


Ni siquiera el hallazgo de indicios sobre una financiación ilegal del PP, por parte del juez Ruz, ha conseguido que los que hoy gobiernan nuestro país admitan la evidencia.
Y eso que las acusaciones ya no provienen exclusivamente del denostado Bárcenas, sino que tras una exhausta investigación judicial,   no parecen quedar dudas sobre este turbio asunto y la opinión de los ciudadanos no puede ser más unánime, en cuanto a la creencia de que en la sede de los populares en Génova, se recogían jugosos donativos por parte de empresarios que después esperaban prebendas y que el montante  era destinado después, no solo a cubrir las necesidades del Partido como Institución, sino también a los ya famosos sobresueldos a los que hace alusión el ex tesorero, en los papeles que fueron anteriormente publicados por la prensa.
Marie Dolores de Cospedal y otros dirigentes, cuyos nombres aparecen por cierto en los mencionados papeles, se afanan sin embargo en seguir negando la mayor y se escoran en una postura de honradez, bastante difícil de aceptar, por cualquier persona medianamente inteligente.
El tiempo que se está tardando en desenredar la enrevesada maraña que constituye el mayor caso de corrupción, de los muchos que se han conocido en los últimos tiempos y la férrea unión de los miembros de la cúpula del PP ante la enorme lista de indicios que señalan directamente su implicación en el asunto, están actuando en contra de que llegue a conseguirse esclarecer lo que verdaderamente pasó y tratando de alejar el fantasma del peso de la justicia, de todos aquellos que en principio, podrían llegar a ser imputados por su participación en toda una suerte de ilegalidades, que en cualquier país del mundo, ya hubieran costado el puesto al Presidente y a todo su gobierno.
La parsimonia con que Ruz se está tomando lo que trae entre manos, no favorece en absoluto una pronta acción de la justicia y propicia además que una gran parte de los delitos cometidos queden prescritos, cuando por fin se decida a juzgar este escándalo y a sentar en el banquillo a quién considere presunto culpable de las penas que se le acusa.
Acostumbrada a que los delitos fiscales sean cometidos en España con total impunidad, la ciudadanía ya no espera una resolución satisfactoria del caso y de acuerdo con la opinión de cierta prensa, aguarda que cualquier día se declare el sobreseimiento, sin que se le ofrezca una explicación plausible que lo determine, ni satisfaga las ansias de justicia que recorre la médula espinal de los españoles, en los últimos tiempos.
Nunca se conoció sin embargo, una desfachatez mayor que la que ahora protagonizan los dirigentes populares, cuando a pesar de tener la espada de Damocles pendulando sobre sus cabezas, son capaces de proseguir con la rutina estereotipada que les impone la formación a la que pertenecen, poniendo en duda la capacidad de discernir de todo un pueblo y burlando en total impunidad, la contundencia de las leyes.
Y a pesar de que el caso apunta a que el propio Presidente del Gobierno recibió sobresueldos, mientras exigía a los ciudadanos una imposible austeridad, con sus políticas de recortes, la vida fluye para él y los suyos, como si nada de esto hubiera existido y sólo la mayestática maldad de un ex tesorero resentido, hubiera inventado esta macabra historia, después de evadir un dineral de dudosa procedencia a los Bancos suizos y sin que quienes se movían entonces en las habitaciones que rodeaban su despacho, se enteraran absolutamente de nada.
Si sabremos o no alguna vez de dónde llegaron los cincuenta millones de Euros y si  en las cuentas bancarias rezaba algún otro titular, aparte de Bárcenas, es una incógnita que, de momento, ninguno de nosotros puede resolver.
Pero sí que podemos hacernos la sencilla pregunta de si el puesto de tesorero, en cualquiera de los partidos del arco político, da para conseguir tanto ahorro.
Y si es así ¿cuánto habrán llegado a ahorrar todos aquellos que ocupaban un cargo, por encima de Bárcenas?
Y sobre todo ¿dónde estarán ahora, los frutos de tales ahorros?.  



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