lunes, 4 de noviembre de 2013

Corrupción por rutina


La magnífica entrevista que Jordi Évole (Salvados, La Sexta) realizó a Pedro Crespo, el considerado número dos de la trama Gurtel y ex secretario general del PP gallego y que se emitió ayer Domingo por la noche, vino a corroborar punto por punto todo lo declarado por Bárcenas y volvió a colocar al Partido de Rajoy en el punto de mira, al reconocer Crespo también que los “donativos” de los empresarios en dinero negro eran considerados una práctica habitual, igual que lo era el cobro de  sobresueldos, por parte de los líderes de la formación conservadora, por mucho que ahora se afanen en negar ambas cosas.
La descripción de cómo entraba el dinero en las sedes del PP no pudo ser más minuciosa, llegando incluso a resaltar que existía entre los donantes y los receptores, una especie de pacto entre caballeros, por lo que ni siquiera se contaba el montante recibido, confiando plenamente  ambas partes, en que todo estaría bien, sin hacer falta comprobación alguna.
Reconoció también que para ninguna empresa era posible ejecutar una obra pública, sin pasar previamente por caja y que la cantidad de dinero que se donaba de manera ilegal, solía multiplicarse ampliamente ante la llegada de las elecciones, sin que a nadie en el PP le extrañara el modo en que se producían dichas entregas, pues todo el mundo las consideraba algo absolutamente natural, al menos en el Partido al que pertenecían.
También afirmó con contundencia que muchos de los que califican a Bárcenas como delincuente tienen mucho por qué callar y corroboró que el contenido de los papeles del ex tesorero era absolutamente cierto, añadiendo que él también conservaba algún documento escrito que corroboraba la existencia de esta financiación ilegal y el cobro de sobresueldos en B, en este caso, por parte de líderes del PP gallego.
Sin admitir que el caso Gurtel, en el que está imputado,  hubiera existido, recurrió, cómo no, a la manida teoría de la conspiración urdida, dijo, en el despacho del número dos de Rubalcaba y auguró que solo unos cuantos se “comerían este marrón”, porque al PP ahora le convenía limpiar su imagen y que en el caso Bárcenas, los asuntos de la financiación ilegal y los sobresueldos, serían sobreseídos,  el próximo Diciembre.
En ningún momento mostró Crespo signos de nerviosismo y sí una total seguridad en que lo que contaba era una certeza conocida por todos en el PP, incluido el Presidente de Gobierno y toda la cúpula actual, aunque ahora les urgiera desembarazarse de estos hechos y por eso negaran de manera tajante tales prácticas rutinarias y su implicación personal en ellas.
La entrevista dejó boquiabiertos a los espectadores y una vez más, hay que reconocer el mérito de Évole en su manera de hacer periodismo, ya que demuestra que también en estos tiempos difíciles, se puede ofrecer una información valiente a la ciudadanía, sin tener que depender de vasallaje alguno que limite la libertad  de expresión de los periodistas, aunque la costumbre demuestre que el partidismo condiciona casi en su totalidad al cuarto poder y que la verdad ha pasado a un segundo plano a la hora de informar, para casi todos los profesionales del género.
Tuvo de novedoso el reportaje, que corroboró punto por punto las tesis de Bárcenas, por lo que ya no son uno, sino dos, los ex militantes del PP que reconocen la existencia de mucho dinero negro en las arcas de los populares y que explicaría con bastante claridad la cantidad que aparece en las cuentas de Bárcenas en Suiza y que pudiera ser una manera de blanquear el capital procedente de los “donativos”, aunque en este caso, sólo apareciera su nombre en el banco helvético.
Sin saber si al final Crespo y Bárcenas decidirán aunar fuerzas en la defensa de su teoría, la credibilidad de las afirmaciones que los populares han hecho en los últimos tiempos, incluso ante la justicia, queda absolutamente en entredicho y merecería una investigación a fondo, incluso aconsejando la imputación de los líderes, para poder llegar al esclarecimiento total del asunto.
Y es que no estamos hablando de un Partido pequeño sin importancia en el ámbito nacional, sino de la formación que está gobernando España en este momento y cuyos líderes ocupan cargos de vital importancia, que abarcan desde la misma Presidencia de gobierno, hasta el último de los Ministerios y de cuya labor y limpieza al realizarla, depende el porvenir de la Nación y el transcurrir de nuestras vidas.
Por mucho menos, Nixon se vio obligado a dimitir en Estados Unidos.
¿Qué más tiene que ocurrir para que Rajoy se vaya?


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