miércoles, 10 de octubre de 2012

Una dosis de familia



Habiendo conseguido por fin una difícil conciliación familiar, me tomo unos días de descanso al lado de todos los míos, incluido el pequeño Hugo, con el que me une una relación especial, prácticamente indescriptible.
Vamos a ver si conseguimos desligarnos un poco de los problemas que nos rodean y nos dedicamos a la vida contemplativa en algún rincón cercano al mar, donde no se adivinen siquiera los efectos de la crisis y podamos charlar tranquilamente de nuestras cosas, con la alegría de saber que, al menos, nos seguimos teniendo los unos a los otros.
No vendrá mal ejercer de abuela , madre y esposa, sin que nada perturbe la tranquilidad del encuentro, evitando por todos los medios, tocar temas de actualidad en el transcurso de las conversaciones y dedicarse simplemente a poner algún kilo de más, que ya perderemos, en cuanto nos incorporemos a la triste rutina.
La benevolencia de este otoño, parece querer contribuir a la cita, ofreciéndonos la posibilidad de caminar sin necesidad de paraguas, e incluso de disfrutar aún de la ligereza en el atuendo, que pronto habremos sin duda de reforzar, con alguna prenda de abrigo.
Queremos en fin, no hacer nada y ser especialmente felices, ahora que no es lo habitual, dadas las circunstancias, ofreciendo al más pequeño de la familia una visión del mundo que por su edad merece y que todos estamos dispuestos a brindarle, al menos hasta que le llegue el momento de toparse con alguna dificultad, en cuanto sea conciente de que la vida, no es un camino de rosas.
La buena voluntad de mis lectores, perdonará sin duda este inciso y su más que probada fidelidad asegurará el reencuentro entre nosotros, porque ya somos, aún sin conocernos, como parte de una misma familia.
A ver si este parón me ayuda también a terminar de aclarar las ideas y me permite, ojala, librarme un poco de esta crispación permanente, que no contribuye en nada a transmitir un punto de optimismo a quienes me hacen el favor de seguir, diariamente, esta amalgama de pensamientos contradictorios, que no es otra cosa que un cuaderno de ruta en el que plasmo lo que el mundo brinda a mis ojos y a los de todos los que coinciden conmigo, en la esperanza de poder alcanzar un mañana mejor.









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