miércoles, 17 de octubre de 2012

"Batapadres"



La utilización del lenguaje, por parte de los líderes políticos, suele jugar malas pasadas si no emplea con rigor el auténtico significado de los términos.
Le ocurrió ayer, o al menos eso nos gustaría pensar, al portavoz del PP en el Congreso, cuando estableció una comparación entre los padres de alumnos que protestan a causa de los recortes aplicados por el ejecutivo y los militantes de Batasuna, atribuyendo a los primeros una radicalidad de la que carecen, y politizando una protesta que nada tiene que ver con ideologías, y mucho con los problemas económicos con que se encuentran los progenitores, si pretenden educar, a partir de ahora, a sus hijos.
Colocar al mismo nivel a las AMPAS y a los terroristas, puede dar lugar a errores de concepción, sobre todo si no se barajan con soltura los hechos que han ocurrido en el país durante los últimos cincuenta años, y en el caso de estar emitiendo una información desde el extranjero, se podría pensar que los padres de alumnos acuden a las manifestaciones armados con cócteles molotovs, dispuestos a volar coches y a organizar algaradas, que nada tienen que ver con el pacifismo que acompaña a este colectivo inocente.
Medir las palabras, es lo primero que tendría que aprender un político que se precie, sobre todo si su cargo le obliga a hacer continuamente declaraciones ante los medios, porque a veces, como en este caso, se lesiona gravemente la honorabilidad de los individuos, despreciando su libertad de expresión y convirtiéndola por la comparación, en un hecho delictivo, castigado en el código penal, por su violencia.
Hablábamos anteayer de la manía persecutoria que sufren los conservadores y éste de hoy, vuelve a ser un ejemplo de la misma.
Pretender que las familias alimentan el deseo permanente de un derrocamiento brutal de los poderes establecidos por las urnas, es una grave acusación que, al menos, tendría que ser demostrada fehacientemente por parte del señor Alonso, a quien no basta ahora desdecirse de su afirmación, si no lo acompaña de una dimisión inmediata, cosa más que improbable.
Lanzar un mensaje de esta índole para retroceder después, no evita el daño producido por las declaraciones en el intervalo de tiempo entre una y otra aparición, ni evita que el pensamiento libre de los receptores elucubre con la idea, pudiendo llegar a pensar que algo de verdad habrá en ella, si quien la transmite es nada menos, que el portavoz en el Congreso.
Y aunque el intento de boicotear la protesta es el trasfondo de la cuestión, no todos los medios son válidos para tratar de evitarla, ni es ético recurrir a la injuria para intentar tapar los errores cometidos, con una cortina de humo que no permita ver con claridad la realidad de los hechos.
Ya lo han intentando, negando a los alumnos el derecho a la manifestación y la huelga, a pesar de haber utilizado en multitud de ocasiones a menores y discapacitados como cabecera, en sus protestas contra la Ley del aborto.
Ahora, inciden en la idea de que una inexistente izquierda radical maneja los hilos desde la sombra y que los españoles, a los que deben considerar idiotas y fácilmente manejables, se dejan abducir por un catecismo fundamentalista, cada vez que salen a la calle para manifestar su descontento con la clase de política que está llevando a cabo Rajoy, con la que están en total desacuerdo.
Todo, menos reconocer que el estallido social es un hecho y que tienen en contra al grueso de la población, como es fácil de comprobar, a tenor de la multitud de convocatorias que se llevan a cabo diariamente, a cargo de todos y cada uno de los colectivos lesionados por las medidas de recorte, y evidentemente, sin medios de coacción que esclavicen la voluntad de la gente.
Los padres y alumnos de este país, señor Alonso, se niegan a presenciar el desmantelamiento del Sistema Público de Enseñanza y a renunciar a su derecho a una educación de primera magnitud, sólo ofrecida, gracias a la Reforma, por escuelas elitistas reservadas únicamente a los hijos de los ricos.
Así de simple es el problema, aunque ustedes se nieguen a verlo y así de sencillo es el motivo que saca a las familias a las calles para dejar sentada su opinión, frente a los abusos que en su contra está cometiendo el gobierno y usted, al formar parte del ejecutivo y defender su postura.
Es mucho más radical, si se reflexiona sobre ello, negar a los jóvenes españoles la posibilidad de recibir una enseñanza igualitaria y de calidad, amparándose en una política de austeridad, que no contempla como de primera necesidad la educación y la cultura de su propio pueblo.
Pero claro, de todos es sabido que el analfabetismo suele traer consigo docilidad, con lo cual no es de extrañar que ustedes lo fomenten, siendo partidarios, como son, de establecer una sociedad clasista, en la que los pobres no tengan derecho a casi nada.



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