Siendo
Andalucía una de las más grandes Comunidades del territorio nacional, se
convierte automáticamente en un bocado muy apetecible y en vista de cómo están
las cosas, se augura una campaña en la que no han de faltar medios ni juego
sucio, al menos para intentar fragmentar lo más posible la hegemonía de los
cuarenta años que los socialistas llevan al mando de este codiciado espacio,
que no sólo ha supuesto siempre su principal granero de votos, sino también su
feudo.
El último barómetro del CIS, publicado
precisamente ayer, pronostica un nuevo triunfo de Susana Díaz y una terrible
debacle para el PP, que parece que será reemplazado por Ciudadanos, como
segunda fuerza política y otorga a Teresa Rodriguez, que se presenta bajo el
slogan de Adelante Andalucía, junto a IU de Maíllo, los votos necesarios para
convertirla en la llave que abre las puertas a un régimen de izquierdas, aunque
la lideresa de Podemos, ha reiterado por activa y por pasiva, que no gobernará con la actual Presidenta de la Junta,
de la que la separa una archiconocida enemistad, por mucho que necesite de su
apoyo, en estos momentos.
A
Díaz ya le costó Dios y ayuda obtener en la última legislatura su nombramiento
como Presidenta y si lo consiguió fue sólo, después de una larga espera de unos
ochenta días, gracias a los votos de Ciudadanos, que han estado prestándole ayuda
hasta que hace bien poco se la retiraron precipitadamente, creyendo quizá que
se bastarían ellos solos para ganar las elecciones andaluzas y para constituir
en coalición con el PP, por primera vez, un gobierno orientado claramente hacia
la derecha.
Históricamente,
el territorio andaluz nunca se ha llevado nada bien con los populares y así lo
han demostrado las continuas derrotas que han venido sufriendo desde los
primeros comicios autonómicos que se celebraron en estas provincias y en estos precisos momentos, se dan además
las circunstancias de que los andaluces han sido, con mucho, los ciudadanos más
perjudicados por las políticas de recortes llevadas a cabo por Rajoy durante
sus años de mandato, cosa que no parecen dispuestos a perdonar, aunque aún les
queden a los conservadores algunos votantes leales que de todos modos, parecen
haber mermado, para favorecer a la nueva derecha.
Mucho
le queda que soportar a la socialista sin embargo, aunque siga conservando el
puesto como primera fuerza política, pues su conocida aversión hacia Podemos,
hará que le resulte muy difícil tener que acatar las órdenes que le llegarán en
este sentido desde Madrid y que la obligarán necesariamente a tener que
negociar con Rodríguez y Maíllo su imprescindible apoyo, por lo que habrá de
empezar ya a suavizar el tipo de discurso
al que suele recurrir, cada vez que
tiene que referirse a la Formación morada, encabezada por Pablo Iglesias.
Su
encarnizada disputa con el que hoy es Presidente de Gobierno, que perdió de
manera estrepitosa en unas primarias en las que los militantes socialistas
hablaron alto y claro sobre sus preferencias, le aconseja cierta prevención,
pues en esta campaña, todos los ojos de sus compañeros y muy especialmente de
los que apoyaron a Sánchez en su contra, van a estar continuamente fijos en
ella y aquel poder absoluto que tenía cuando aún aspiraba a convertirse en Presidenta
del Gobierno de la nación, ha quedado
reducido a niveles casi testimoniales, sobre todo desde que el triunfo de la
Moción de Censura colocara al que fuera su enemigo, exactamente en el lugar en
el que ahora mismo se encuentra.
La
subida de Ciudadanos, por otra parte, si es que llega a consumarse, tal como vaticinan
las encuestas, no se lo va a poner fácil en este periodo previo al 2 de
Diciembre y el tema recurrente de Catalunya, que parece ser para los de Rivera,
la única cuestión importante que afecta al país, obligará sin duda, a la actual
Presidenta andaluza a tener que pronunciarse en un sentido que no se corresponde con su
opinión personal, ya que Madrid se halla, en estos momentos, inmerso en un
proceso de negociación con los independentistas catalanes que desaconseja
absolutamente, ningún ataque frontal contra ellos.
En
cuanto a Juan Manuel Moreno, el candidato por el PP, todos sabemos de antemano
que no va a representar ningún peligro, primero, porque nunca nos pareció un
líder demasiado avispado ni en el fondo ni en las formas que suele utilizar y que
le han hecho ganarse entre una buena parte gente la fama de “señorito” y segundo, porque
su talla como político de raza, como orador o simplemente como atrayente de
masas, deja mucho que desear, por mucho que Casado trate de venderlo como un
lumbreras, capaz de liberar a Andalucía del yugo socialista.
Estamos
seguros de que esta campaña será cruenta y despiadada, sobre todo por parte de
las derechas, pues se dan elementos necesarios para que así sea, como el caso
de los ERE o el de los Cursos de Formación, aún no resueltos por los Tribunales
y también porque las izquierdas, que andan manteniendo el Gobierno de Sánchez y
acometiendo ciertas mejoras sociales e intentando solucionar el problema
catalán y también el de los PGE, no pueden permitirse perder el terreno ganado ni dilapidar los votos de los andaluces, que
en estos instantes son un tesoro a conservar entre algodones y que seguramente
marcarán el inicio del camino a seguir, en otras Comunidades de nuestra
Geografía.
Estaremos
pues, muy atentos a lo que vaya ocurriendo durante este periodo crucial que nos
separa del 2 de Diciembre y lo iremos contando, como siempre, tal y como lo
vean nuestros ojos, aunque no podemos, sino aconsejar que reflexionemos en
conciencia sobre lo que nos ofrece cada cual, para que los andaluces puedan
elegir libremente aquella opción que más les guste, cuando hayan de introducir
su papeleta en las urnas, como no podría ser de otra manera.

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