jueves, 8 de noviembre de 2018

Al más puro estilo americano



Sin habernos podido recuperar aún del asunto de la sentencia del Supremo , ni de la noticia que saltaba ayer por la tarde, cuando María Dolores de Cospedal decidía dejar su escaño en el Congreso y abandonar la política activa, los ciudadanos  nos levantamos hoy  con la información de que los mossos han detenido a un francotirador que fuertemente  armado con varias  escopetas y explosivos, pretendía atentar contra la vida del Presidente Sánchez, al más puro estilo americano y poniendo como excusa su total desacuerdo con la exhumación del cadáver de Franco del Valle de los Caídos.
Según información policial, de momento parece que este individuo podría tratarse de un lobo solitario que afortunadamente no ha logrado consumar su objetivo, aunque imagino que el asunto reviste la suficiente gravedad como para que se continúe investigando si hay alguien más detrás de esta rocambolesca historia que no hace sino afianzar la idea de que determinados grupos de ultraderecha parecen estar dispuestos a tratar de boicotear, como sea, esta acción programada por el Gobierno.
Pedro Sánchez, que ayer mismo anunciaba, tras conocer la sentencia del Supremo, su intención de aprobar hoy mismo un Decreto Ley que libre a los españoles, a partir de ahora, del pago de los impuestos derivados de las hipotecas y que continúa confiando en poder convencer a los separatistas catalanes de que le apoyen, para poder aprobar sus presupuestos, ha adoptado una línea de gobierno que parece tener ostensiblemente enojadas a las tres Formaciones de derechas que conviven en este momento en el país, cuestión que le está acarreando una serie incontable de enemigos, cuya sed de venganza empieza a parecer insaciable y más que evidente.
El asunto Cospedal, que hace un daño irreparable a la proyectada imagen de limpieza que Casado pretendía dar al PP, en un intento a la desesperada por romper con un pasado de corruptelas que sin embargo les perseguirá para siempre indefectiblemente, no sólo remueve intensamente los malos recuerdos de los casos de corrupción que costaron a Rajoy y los suyos la pérdida del poder, sino que los relaciona directamente con oscuras maniobras urdidas en los despachos de su propia Sede, en la que ya se movía, entre otros, el actual Secretario General del Partido.
Sin poder olvidar que Casado se alzó con el poder en las primarias, gracias precisamente al apoyo que le prestaron los compromisarios que se habían inclinado antes por Cospedal, para evitar a toda costa que la elección recayera en Soraya Sáinz de Santamaría, lo natural, ahora que han salido a la luz estas vergonzosas grabaciones que han provocado la marcha de su socia, por la puerta de atrás, sería que el líder conservador presentara también su inmediata dimisión o al menos, convocara un nuevo proceso de primarias que le ratificaran o no, en su puesto.
Naturalmente, eso nunca sucederá, pues Cospedal basa su marcha en un deseo de no querer perjudicar en nada a su partido, aunque todos sabemos que la realidad es que no podía permanecer de ninguna manera en su puesto, dada la gravedad de las acciones milimétricamente preparadas que todos hemos podido oír en las grabaciones y que constituyen una verdadera vergüenza, por la naturaleza de los medios que se emplearon para conseguir fines del todo inconfesables.
Y sin embargo, toda la ira del PP, se concentra en sus críticas a Sánchez, sin reconocer que la mayoría de las veces se encuentran dentro de sus filas, sus más férreos enemigos ni tampoco que los tiempos en que llenaban plazas de toros, se han ido para no volver, teniendo en cuenta que las lealtades con las que parecían contar incondicionalmente, han quedado ahora divididas en tres facciones encabezadas por líderes distintos, dispuestos a hacerse, empleando métodos de extrema contundencia, con la mayoría de los votos fijos de la derecha.
El frustrado atentado contra Pedro Sánchez viene a demostrar que las derechas de este país  están labrando a pulso  un crecimiento rápido y extremo del clima de crispación entre los ciudadanos y que cuando se juega con fuego, aunque las intenciones sean meramente de carácter electoralista, a veces terminan por producirse incendios que luego no hay manera de controlar, pues no todo el mundo posee la suficiente frialdad emocional que permite reconocer que en política, unas veces se gana y otras se pierde.
Estos lodos vienen de los fangos provocados deliberadamente en actos como el celebrado por Rivera y por VOX, el pasado Domingo en Alsasua y que enaltecen una clase de patriotismo que insufla en las masas un deseo incontrolable de venganza  que nace en el interior de algunos individuos incapaces de aceptar los principios fundamentales por los que se rige una Democracia y menos aún, hechos puntuales que como en el caso de la exhumación del dictador, provocan en ellos la sensación de que poder eliminar de la escena a quiénes consideran sus peores enemigos, constituyen, a los ojos de sus propios correligionarios, un acto de puro heroísmo.
Trazar las líneas entre lo que significa literalmente respetar la libertad de pensamiento  y estas provocaciones gratuitas que se llevan a cabo bajo el amparo de este inalienable derecho, pero de manera burda y tácitamente violenta, urgen en estos momentos de  delicadeza extrema que vivimos y habría que clarificar plenamente hasta dónde se puede llegar en la organización de según qué convocatorias, que quizá deberían ser inmediatamente desautorizadas, por lo que esconden debajo de esa supuesta intención de pasear un tipo de españolización, basado en un exhibicionismo feroz de determinados símbolos que en realidad, no son propiedad exclusiva de quién los porta en calles y plazas.
La detención de este individuo, por cierto experto en el manejo de armas de fuego, es la voz de alarma que nos avisa de lo que se podría estar cociendo en estos momentos en el país, por lo que sería aconsejable, para líderes como Casado y Rivera, moderar el tono de exaltación que están empleando últimamente en todas sus intervenciones, pues por mucho que les pese, los Partidos de izquierdas y también los nacionalistas catalanes y vascos, han sido, exactamente igual que ellos, elegidos en las urnas por los votos de millones de ciudadanos.
Ignorar el aviso, continuar calentando el ambiente, como si Pedro Sánchez hubiera llegado al poder de manera ilegítima, sólo porque está tratando de hacer unas políticas que a las derechas no les interesan, sería, como despreciar inaceptablemente la voluntad de una buena parte de esta sociedad, que por cierto, no les pertenece ni tiene la obligación de pensar de la misma manera que ellos.
La violencia, que ha de ser necesariamente denostada en todos los casos, cuando es empleada para atentar contra los pilares de la Democracia, se convierte en inadmisible y repulsiva y sólo puede traer consigo, respuestas de similar calibre que lleven a situaciones caóticas que terminen por lesionar gravemente el Estado de derecho.

   

  





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