miércoles, 14 de noviembre de 2018

A la huelga


Como si el mundo judicial no estuviera ya suficientemente revuelto y su credibilidad tan debilitada a ojos de una ciudadanía que ha perdido totalmente la confianza en su funcionamiento, Jueces y Fiscales convocan ahora una huelga para el 19 del presente mes, en la que tratarán de mostrar su total desacuerdo con el modo y la forma en que ha sido elegido el Presidente del CGPJ, por el que dicen no sentirse representados en absoluto.
Reclamando una participación más activa en la elección de cargos judiciales y una independencia total para el poder judicial que ha quedado completamente en entredicho por el intrusismo continuo en sus labores, por parte de los políticos, estos profesionales, probablemente desencantados también con la marcha de los asuntos legales que han quedado profundamente debilitados al haberse producido ciertos acontecimientos sin precedentes, se ponen el mundo por montera y se lanzan a las calles, como queriendo formular una declaración de principios  que ratifique su compromiso con la práctica de las profesiones que eligieron, queriendo dejar claro que quienes actualmente aparecen como sus principales representantes, no coinciden en nada, con la naturaleza de su pensamiento.
Ha de ser necesariamente verdad que no todos los jueces y fiscales de este país han quedado contaminados por la manipulación que se intenta desde el mundo de la política, del poder judicial y que una buena parte de ellos probablemente no estarían dispuestos a condescender con las sugerencias que se les hacen desde las más altas esferas, pero la realidad cotidiana, lo que se opina en general en la calle, termina por salpicarles en igual medida, haciéndoles perder igualmente una credibilidad que posiblemente, a nivel estrictamente personal, nunca pusieron en juego.
Es lógico pues, que renieguen de esos representantes que son elegidos, mano a mano, por los dos principales Partidos políticos y que en justicia, reclamen participar activamente en esas elecciones, siendo ellos como son, precisamente los que mejor conocen los entresijos de su mundo particular y la valía profesional de todos y cada uno de sus compañeros.
La huelga, que supone un grito desgarrador que denuncia el terrible deterioro que está sufriendo el mundo judicial y la escasa separación de poderes que existe actualmente en un país, dónde debieran primar siempre los principios de la Democracia, viene a corroborar a su vez, lo que los ciudadanos venimos observando a diario, desde hace demasiado tiempo, sin que tengamos opción a poder actuar, como nos gustaría, para garantizar la independencia de la Justicia.
Que jueces y fiscales no pueden ser del todo apolíticos, ya lo asumimos y sabemos, pero que sus ideologías personales y la lealtad hacia los Partidos que las representan, se antepongan a los principios por los que debe regirse su profesionalidad, resulta ser del todo inaceptable, sobre todo cuando se trata de garantizar la igualdad que todos merecemos ante la Ley, sin que esta pueda ser manchada por determinadas interferencias.
Yo añadiría que quizá la mejor manera de elegir a los representantes judiciales fuera precisamente el Sufragio Universal y que en la misma medida en que se convocan elecciones para  escoger de forma directa a nuestros cargos políticos, también podrían organizarse otras encaminadas únicamente a esta función, que de manera tan directa atañe a todos y cada uno de los ciudadanos.
Seguramente así, muchas de las barbaridades que están ocurriendo en los tribunales de justicia se verían frenadas por el temor de estarse jugando el puesto en las próximas elecciones y sobre todo, de algún modo, jueces y fiscales quedarían del todo liberados de las presiones políticas que ahora reciben, al no ser los políticos de turno los encargados de asignar determinados puestos de vital importancia.
La poca credibilidad que queda a la Justicia en este país, no va a corregirse desde luego, con la celebración de la huelga, pero sí podría decirse que de su éxito podría depender que los políticos se aviniesen a reflexionar un poco más, sobre la responsabilidad que tienen en el debilitamiento de la imagen de su imparcialidad.

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