lunes, 12 de noviembre de 2018

Acatando el Decreto



 Qué mal le ha sentado a la Banca la entrada en vigor esta misma mañana del nuevo Decreto Ley que la obliga a pagar a partir de ahora los gastos de los impuestos de las Hipotecas y ha abierto sus oficinas sin que les quede otro remedio que obedecer, aunque mucho nos tememos que muchas de estas entidades o todas, ya están dedicando su tiempo a buscar nuevas fórmulas con las que resarcirse de lo que consideran una gran pérdida de beneficios, pues  han retirado de internet sus páginas de ofertas hipotecarias, seguramente con la intención de encarecerlas, como ya esperábamos los ciudadanos en general y las Asociaciones de Consumidores, desde que Pedro Sánchez anunciara el contenido de esta medida.
Sin que nadie se hubiera atrevido, hasta ahora, a poner freno a su desmedida ambición y contando con el apoyo de una controvertida sentencia que ha puesto en la calle a cientos de miles de personas, los Bancos se frotaban las manos en la creencia de que podrían continuar abusando de la confianza de sus clientes, a los que han estado maltratando reiteradamente, con cláusulas inadmisibles y presuntas estafas de capital que  han ayudado considerablemente a aumentar un volumen de beneficios con los que ni siquiera han tenido la decencia de empezar a devolver el rescate que ha endeudado a todos los españoles.
Seguros de que estando la justicia de su parte el debate sobre los impuestos de las hipotecas quedaría paralizado y contando con la aquiescencia de determinados Partidos políticos que les han consentido  campar libremente por sus respetos, durante muchísimos años, el Decreto dictado por Sánchez, aun siendo del todo insuficiente por no contemplar la retroactividad, ha supuesto un punto y aparte en el tipo de relaciones entre el poder político y la banca, dando a entender que a partir de ahora, habrá de olvidarse de llevar a cabo acciones de dudosa legalidad en total impunidad, pues probablemente será severamente vigilada, fundamentalmente porque tiene una deuda con los españoles, desde que entre todos nos viéramos obligados a rescatarla de la ruina que se le venía encima, a causa de la espantosa gestión que habían llevado a cabo, con los depósitos de todos los ciudadanos.
Sin embargo, parece difícil y bastante improbable que estas entidades financieras se rindan a la aplicación del Decreto sin luchar y mucho nos tememos que en breve empiecen a aplicar nuevas normas en la concesión de  hipotecas, que como siempre, acaben perjudicando al bolsillo de sus clientes, es decir, a todos nosotros.
Las manifestaciones que se llevaron a cabo el sábado por la tarde en todo el país, a las puertas de los tribunales de Justicia,  constituyen, no obstante, un aviso que clarifica meridianamente que una buena parte de la sociedad no está dispuesta a tolerar más engaños por parte de la banca, ni es proclive a acatar las sentencias que perjudiquen claramente sus intereses, a favor de los más poderosos, lo que querría decir que una buena mayoría de la gente estaría dispuesta a luchar porque le fueran respetados todos y cada uno de sus derechos y sobre todo, por conseguir cambiar la naturaleza de una Justicia, claramente orientada hacia el lado que conviene a los intereses de los más poderosos.
Tampoco el Gobierno parece dispuesto a seguir amparando el despotismo que estas entidades han venido demostrando contra los firmantes de las hipotecas, a los que no han tenido ningún problema en desahuciar, en cuanto se ha producido el impago de un par de recibos, sin contemplar las razones que fueran, demostrando que  los gravísimos efectos que nos ha traído a todos esta crisis, no ha afectado en modo alguno a este poderosísimo sector, que ha continuado obteniendo altísimas rentabilidades, incluso en los peores y más amargos momentos.
La puesta en marcha del nuevo Decreto, no  puede quedarse en un mero gesto de oposición al poder de la banca, sino que debe, necesariamente, acompañarse de una vigilancia que no de tregua a estos Organismos para organizar nuevas fórmulas de enriquecimiento y aunque para ello haya que crear un cuerpo de inspectores dedicado exclusivamente a este fin, bien vale la pena intentarlo, si se consigue de una vez, poner freno al descaro con que se mueven y manifiestan estas Entidades que sobreviven, no lo olvidemos, gracias a los depósitos de sus clientes.
Leía yo el otro día una propuesta que me pareció interesante y sencilla de poner en práctica, si todos nosotros quisiéramos y que no es otra que la de retirar, el mismo día, cada uno, cien euros, de nuestras cuentas bancarias, como aviso de lo que podría ocurrir, si en un momento determinado decidiéramos llevarnos todos nuestros ahorros a casa, en respuesta a los abusos que durante años hemos sufrido.
La fórmula, que podría parecer en principio un poco populista, no supondría sin embargo, ningún perjuicio, para los usuarios de estas Entidades en concreto y sí mucho para los que ignorando reiteradamente los problemas que acucian a las personas, han debido creer que lo que allí se encuentra depositado es de su exclusiva propiedad y que por tanto pueden disponer del montante total, para cualquier fin que en un momento determinado les parezca oportuno.
Esta sería una manera de decirles que no. Que el dinero que custodian a cambio de recibir de nuestra parte jugosas comisiones, es de nuestra absoluta pertenencia y que por tanto podríamos, si quisiéramos, reclamarlo en su totalidad, para traérnoslo a casa, si así lo decidimos libremente, por las razones que fueran.
De nosotros depende pues, que la banca funcione o se arruine, como cualquier otro negocio y probablemente ha llegado el momento de recordárselo, para que vayan abandonando la idea de que nuestra fidelidad es eterna.
  




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