martes, 17 de enero de 2017

Los secretos de Bárcenas


Cada vez que declara delante de un Tribunal, Luís Bárcenas recurre a la misma estrategia. Da una de cal y otra de arena, manteniendo tensa la cuerda que por su pasado le une íntimamente al PP y lanza tácitos mensajes que son como afilados cuchillos que amenazan las principales cabezas conservadoras, aunque sin terminar de pronunciar los nombres que podrían revelar las oscuras vinculaciones de determinados personajes, con la extensa trama de corrupción que, presuntamente, se desarrollaba con toda normalidad, bajo el amparo de las paredes de Génova.
Los secretos que guarda Bárcenas y que seguramente nunca rebelará, pues terminará por conseguir todo aquello que pide a cambio de su necesario silencio, se han convertido en una especie de moneda de cambio con la que negociar la mejor salida posible para él y sobre todo, para limpiar del todo el nombre de su esposa, que siempre estuvo en entredicho por suponerse que conocía al pie de la letra cómo se desarrollaba la labor de su marido, al frente de su cargo en el PP, aunque nunca se la haya podido imputar, al carecerse de pruebas de peso y fundamento.
En esta tesitura, la aparición de Bárcenas estos días en los tribunales, no ha hecho más que corroborar que sigue jugando sus  cartas sabiamente y no ha aportado nada nuevo a todo lo que ya se conocía con antelación, más que una referencia, hecha con cierta dosis de cinismo, a la existencia de treinta cajas repletas de información, que al parecer guarda celosamente y cuyo paradero, a más de uno le encantaría conocer, por lo que pudiera representar su contenido.
No dice Bárcenas, sin embargo, si el material que encierran compromete a personas determinadas o simplemente a su antiguo Partido, pero deja entrever sibilinamente, que si llegara a hacerse público lo que allí se guarda, podría peligrar el apacible momento que viven los de Mariano Rajoy, que simplemente, no podrán respirar tranquilos hasta que no termine la larga cadena de procesos que tiene abiertos el que fuera su tesorero.
Algo hace creer que Luís Bárcenas nunca dirá dónde se encuentra este jugoso material y mucho menos, a qué se refiere, por lo que los medios ni siquiera han dado suficiente importancia a tal información, intuyendo que se trata de un nuevo aviso a navegantes, para que a ser posible, se vayan acelerando los acuerdos a los que probablemente han llegado encausado y Partido, sin que por supuesto se hayan hecho públicos, ni vayan a hacerse nunca, aunque existan.
Tampoco ha aportado Bárcenas nada novedoso con respecto al dinero que poseía en Suiza, ni ha podido probar cómo  obtuvo tan escandalosa cantidad, más que a través de una referencia repetida una y otra vez, a unas exitosas inversiones en arte, que según él, nada tienen que ver con la contabilidad en B que manejaba, ni por supuesto, con un Partido Popular, que de momento, va saliendo airoso de todas las sospechas.
Negando que su mujer conociera la existencia de esta cuenta, a pesar de que en alguna ocasión le habría acompañado a Suiza, Bárcenas deja claro que por encima de todo lo demás, su primera preocupación es que nadie pueda demostrar su complicidad, en ninguno de los enrevesados asuntos que él tiene pendiente con la justicia y que de algún modo pagará, según la información que finalmente rebele.
Por el momento, los oscuros secretos de Bárcenas, parecen estar a salvo de miradas curiosas y sólo si se torcieran las conversaciones que presuntamente mantiene con los responsables del que fuera su antiguo Partido, podrían estallar, llevándose por delante a una buena parte del aparato conservador, incluido el propio Gobierno.
A día de hoy, lo único que ha quedado claro, es que en este asunto nada importa el mal que se ha hecho a los ciudadanos y que con toda probabilidad, este tipo de acciones podrían repetirse sin que ocurra absolutamente nada y que la gente seguiría votando a los mismos sobre los que ahora recaen todo tipo de sospechas, como si corromperse fuera una obligación para los políticos de turno y los ciudadanos aceptáramos como algo natural, que ocurran escándalos como éstos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario