Cada vez que declara delante de un Tribunal, Luís Bárcenas
recurre a la misma estrategia. Da una de cal y otra de arena, manteniendo tensa
la cuerda que por su pasado le une íntimamente al PP y lanza tácitos mensajes
que son como afilados cuchillos que amenazan las principales cabezas
conservadoras, aunque sin terminar de pronunciar los nombres que podrían
revelar las oscuras vinculaciones de determinados personajes, con la extensa
trama de corrupción que, presuntamente, se desarrollaba con toda normalidad,
bajo el amparo de las paredes de Génova.
Los secretos que guarda Bárcenas y que seguramente nunca
rebelará, pues terminará por conseguir todo aquello que pide a cambio de su
necesario silencio, se han convertido en una especie de moneda de cambio con la
que negociar la mejor salida posible para él y sobre todo, para limpiar del
todo el nombre de su esposa, que siempre estuvo en entredicho por suponerse que
conocía al pie de la letra cómo se desarrollaba la labor de su marido, al
frente de su cargo en el PP, aunque nunca se la haya podido imputar, al
carecerse de pruebas de peso y fundamento.
En esta tesitura, la aparición de Bárcenas estos días en los
tribunales, no ha hecho más que corroborar que sigue jugando sus cartas sabiamente y no ha aportado nada nuevo
a todo lo que ya se conocía con antelación, más que una referencia, hecha con
cierta dosis de cinismo, a la existencia de treinta cajas repletas de
información, que al parecer guarda celosamente y cuyo paradero, a más de uno le
encantaría conocer, por lo que pudiera representar su contenido.
No dice Bárcenas, sin embargo, si el material que encierran
compromete a personas determinadas o simplemente a su antiguo Partido, pero
deja entrever sibilinamente, que si llegara a hacerse público lo que allí se
guarda, podría peligrar el apacible momento que viven los de Mariano Rajoy, que
simplemente, no podrán respirar tranquilos hasta que no termine la larga cadena
de procesos que tiene abiertos el que fuera su tesorero.
Algo hace creer que Luís Bárcenas nunca dirá dónde se
encuentra este jugoso material y mucho menos, a qué se refiere, por lo que los
medios ni siquiera han dado suficiente importancia a tal información, intuyendo
que se trata de un nuevo aviso a navegantes, para que a ser posible, se vayan
acelerando los acuerdos a los que probablemente han llegado encausado y
Partido, sin que por supuesto se hayan hecho públicos, ni vayan a hacerse
nunca, aunque existan.
Tampoco ha aportado Bárcenas nada novedoso con respecto al
dinero que poseía en Suiza, ni ha podido probar cómo obtuvo tan escandalosa cantidad, más que a través
de una referencia repetida una y otra vez, a unas exitosas inversiones en arte,
que según él, nada tienen que ver con la contabilidad en B que manejaba, ni por
supuesto, con un Partido Popular, que de momento, va saliendo airoso de todas
las sospechas.
Negando que su mujer conociera la existencia de esta cuenta,
a pesar de que en alguna ocasión le habría acompañado a Suiza, Bárcenas deja
claro que por encima de todo lo demás, su primera preocupación es que nadie
pueda demostrar su complicidad, en ninguno de los enrevesados asuntos que él
tiene pendiente con la justicia y que de algún modo pagará, según la
información que finalmente rebele.
Por el momento, los oscuros secretos de Bárcenas, parecen
estar a salvo de miradas curiosas y sólo si se torcieran las conversaciones que
presuntamente mantiene con los responsables del que fuera su antiguo Partido,
podrían estallar, llevándose por delante a una buena parte del aparato
conservador, incluido el propio Gobierno.
A día de hoy, lo único que ha quedado claro, es que en este
asunto nada importa el mal que se ha hecho a los ciudadanos y que con toda probabilidad,
este tipo de acciones podrían repetirse sin que ocurra absolutamente nada y que
la gente seguiría votando a los mismos sobre los que ahora recaen todo tipo de
sospechas, como si corromperse fuera una obligación para los políticos de turno
y los ciudadanos aceptáramos como algo natural, que ocurran escándalos como
éstos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario