jueves, 19 de enero de 2017

El abuso de las Eléctricas

Lo de las Eléctricas en este país está resultando tan descaradamente escandaloso, que resulta imposible establecer una comparación con cualquier otro asunto relacionado con mercancías de primera necesidad para la subsistencia y no parece que vaya a tocar techo, al menos mientras sigamos siendo gobernados por un Partido que no sólo no se atreve a poner límites a tamañas tropelías, sino que encima trata de justificar las inabordables subidas con que se grava a los ciudadanos, un día y otro también, con no se sabe qué argumentos que seguramente justifican después que se abran las puertas giratorias de las Compañías, para albergar en sus Consejos de Dirección, a todo el que decide retirarse de la vida política.
Estos negocios malsanos, que han demostrado por activa y por pasiva no tener corazón, cortando el suministro sin rubor, a todos aquellos que por problemas económicos derivados del paro que nos ha traído la Reforma Laboral de Rajoy, no pueden hacer frente a las abultadas facturas que les llegan, continúan sin embargo campando por sus respetos y doblando los precios en los días más crudos del invierno, sin encontrar oposición alguna por parte del Ministro encargado del tema y dudando de la inteligencia de los ciudadanos, a los que ni siquiera se nos permite entender los enrevesados informes que nos envían sobre nuestro suministro, sin que se les haya exigido nunca un poco de transparencia.
El absoluto abandono de las energías renovables que inició el Gobierno Rajoy, desde el mismo momento en que tomó posesión del   poder y que nunca se ha vuelto a plantear, a pesar de que vivimos en uno de los países más soleados de Europa, ha hecho crecer en el corazón de las eléctricas la esperanza de que al tratarse el producto que nos ofrecen de un artículo imprescindible para nuestras vidas, no nos quedará otro remedio que pagar por él aquello que se nos pida, aunque para ello hayamos de prescindir hasta de la comida, para cuadrar nuestras miserables cuentas.
Tampoco resulta fácil contestar al atropello, cuando las temperaturas bajan de cero y aunque merecen nuestro más absoluto desprecio, por jugar con nuestra salud de la manera que lo hacen, precisamente cuando más se precisa del suministro, la única solución del problema, pasa irremediablemente por un plante político y por empujar a este Gobierno, impasible ante las desgracias de los españoles, a dar un puñetazo en la mesa, aunque sea a base de Decreto, cosa que no les costará trabajo, si se tiene en cuenta la cantidad de ellos que han firmado, sin contar con la aquiescencia de nadie.
Como eso no pasará, estamos seguros de ello, queda en manos de las demás fuerzas políticas forzar algún tipo de acuerdo o mucho me temo que la situación acabará por desbordarse en breve, produciendo una desestabilización social, de esas que tanto odian los Ministros conservadores, pero que en casos como el que nos ocupa estaría absolutamente justificada, a la vista de los abusos que estas Compañías están cometiendo, con la totalidad de los ciudadanos.
Y si para ello hay que nacionalizar, que se nacionalice. Como ustedes comprenderán, a  las familias nos importa bien poco que la electricidad la suministre una Compañía o el Estado y lo único que nos preocupa es poder sobrellevar los fríos del invierno y las altas temperaturas de los veranos, al menos, con cierta dignidad y no teniendo que hacer cábalas todos los meses, para poder responder al odioso recibo, que se está convirtiendo en una pesadilla, de la que no vamos a despertar nunca, si nadie lo remedia.
Así que habrá que exigir al PSOE y a Ciudadanos que en nombre de la más pura justicia retiren su apoyo al PP, al menos en este tema y que empiecen a cumplir las magníficas promesas que hicieron durante las campañas electorales, a favor de la justicia social, obligando a su socio prioritario a actuar con urgencia, ya que está en juego su credibilidad para próximas ocasiones, cosa que no conviene a ninguno de los dos, si pretenden continuar teniendo alguna importancia, en el plano de la política.
Y no basta con las paupérrimas ayudas sociales que se han venido ofreciendo como un triunfo y que ni siquiera consiguen atajar el más grave de los problemas, que es el corte de la energía, sino que habrá que optar por la contundencia, que es el único idioma que parecen entender aquellos que hoy ocupan el poder y que necesitan desesperadamente de su ayuda, para poder seguir haciéndolo.

No he oído sin embargo, ni a Susana Díaz, ni a Rivera, dar un ultimátum a Rajoy, en este asunto de las Eléctricas. Debe ser porque esperan ser acogidos por ellas, como ha ocurrido con muchos de sus ilustres compañeros, cuando los españoles nos cansemos de votarlos y los obliguemos a retomar el camino de una vida civil, que resulta muy duro cuando no se tienen contactos y hay que buscarse el pan debajo de las piedras.

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