Lo de las Eléctricas en este país está resultando tan
descaradamente escandaloso, que resulta imposible establecer una comparación
con cualquier otro asunto relacionado con mercancías de primera necesidad para
la subsistencia y no parece que vaya a tocar techo, al menos mientras sigamos
siendo gobernados por un Partido que no sólo no se atreve a poner límites a
tamañas tropelías, sino que encima trata de justificar las inabordables subidas
con que se grava a los ciudadanos, un día y otro también, con no se sabe qué
argumentos que seguramente justifican después que se abran las puertas
giratorias de las Compañías, para albergar en sus Consejos de Dirección, a todo
el que decide retirarse de la vida política.
Estos negocios malsanos, que han demostrado por activa y por
pasiva no tener corazón, cortando el suministro sin rubor, a todos aquellos que
por problemas económicos derivados del paro que nos ha traído la Reforma
Laboral de Rajoy, no pueden hacer frente a las abultadas facturas que les
llegan, continúan sin embargo campando por sus respetos y doblando los precios
en los días más crudos del invierno, sin encontrar oposición alguna por parte
del Ministro encargado del tema y dudando de la inteligencia de los ciudadanos,
a los que ni siquiera se nos permite entender los enrevesados informes que nos
envían sobre nuestro suministro, sin que se les haya exigido nunca un poco de
transparencia.
El absoluto abandono de las energías renovables que inició el
Gobierno Rajoy, desde el mismo momento en que tomó posesión del poder
y que nunca se ha vuelto a plantear, a pesar de que vivimos en uno de los países
más soleados de Europa, ha hecho crecer en el corazón de las eléctricas la
esperanza de que al tratarse el producto que nos ofrecen de un artículo imprescindible
para nuestras vidas, no nos quedará otro remedio que pagar por él aquello que
se nos pida, aunque para ello hayamos de prescindir hasta de la comida, para
cuadrar nuestras miserables cuentas.
Tampoco resulta fácil contestar al atropello, cuando las
temperaturas bajan de cero y aunque merecen nuestro más absoluto desprecio, por
jugar con nuestra salud de la manera que lo hacen, precisamente cuando más se
precisa del suministro, la única solución del problema, pasa irremediablemente
por un plante político y por empujar a este Gobierno, impasible ante las
desgracias de los españoles, a dar un puñetazo en la mesa, aunque sea a base de
Decreto, cosa que no les costará trabajo, si se tiene en cuenta la cantidad de
ellos que han firmado, sin contar con la aquiescencia de nadie.
Como eso no pasará, estamos seguros de ello, queda en manos
de las demás fuerzas políticas forzar algún tipo de acuerdo o mucho me temo que
la situación acabará por desbordarse en breve, produciendo una
desestabilización social, de esas que tanto odian los Ministros conservadores,
pero que en casos como el que nos ocupa estaría absolutamente justificada, a la
vista de los abusos que estas Compañías están cometiendo, con la totalidad de
los ciudadanos.
Y si para ello hay que nacionalizar, que se nacionalice. Como
ustedes comprenderán, a las familias nos
importa bien poco que la electricidad la suministre una Compañía o el Estado y
lo único que nos preocupa es poder sobrellevar los fríos del invierno y las
altas temperaturas de los veranos, al menos, con cierta dignidad y no teniendo
que hacer cábalas todos los meses, para poder responder al odioso recibo, que
se está convirtiendo en una pesadilla, de la que no vamos a despertar nunca, si
nadie lo remedia.
Así que habrá que exigir al PSOE y a Ciudadanos que en nombre
de la más pura justicia retiren su apoyo al PP, al menos en este tema y que
empiecen a cumplir las magníficas promesas que hicieron durante las campañas
electorales, a favor de la justicia social, obligando a su socio prioritario a
actuar con urgencia, ya que está en juego su credibilidad para próximas
ocasiones, cosa que no conviene a ninguno de los dos, si pretenden continuar
teniendo alguna importancia, en el plano de la política.
Y no basta con las paupérrimas ayudas sociales que se han
venido ofreciendo como un triunfo y que ni siquiera consiguen atajar el más
grave de los problemas, que es el corte de la energía, sino que habrá que optar
por la contundencia, que es el único idioma que parecen entender aquellos que
hoy ocupan el poder y que necesitan desesperadamente de su ayuda, para poder
seguir haciéndolo.
No he oído sin embargo, ni a Susana Díaz, ni a Rivera, dar un
ultimátum a Rajoy, en este asunto de las Eléctricas. Debe ser porque esperan
ser acogidos por ellas, como ha ocurrido con muchos de sus ilustres compañeros,
cuando los españoles nos cansemos de votarlos y los obliguemos a retomar el
camino de una vida civil, que resulta muy duro cuando no se tienen contactos y
hay que buscarse el pan debajo de las piedras.

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