Comienza la guerra en el PSOE, cuya Gestora decide convocar
el Congreso para el mes de Junio y se empieza a vislumbrar cuáles serán los
candidatos que saldrán a la arena, para disputarse ese trono que desde hace
tiempo viene desencadenando oscuras luchas encarnizadas entre figuras de
renombre en este Partido, cuya situación es ahora, gracias al golpe de estado
que protagonizaron los susanistas en Ferraz, una bomba a punto de estallar,
según por quién se incline la balanza en unas Primarias que prometen ser las
más intrigantes de cuántas han celebrado los socialistas.
No es ésta, una batalla en la que se juegue únicamente la
Secretaría General, y por ende, la candidatura a la Presidencia del país, sino
que además, supondrá un punto de inflexión en la clase de ideología que
definirá a esta Formación centenaria y que originalmente nació en la izquierda,
pero que a la vista de lo acontecido en los últimos tiempos, y según quién sea
finalmente quién rija su futuro destino, bien podría colocarse en un pensamiento
peligrosamente cercano al del PP, dejando en manos de Podemos, todo el peso de la
oposición parlamentaria que tradicionalmente protagonizaron aquellos
socialistas que decían luchar por una política de progreso.
Da un primer paso Patxi López, aún antes de Pedro Sánchez y Susana Díaz clarifiquen si
piensan presentarse o no, a un proceso de Primarias que podría ser manipulado
para favorecer a la andaluza, situándose
en una posición de tercero en discordia, que no se sabe si le favorecerá, por
aquello de que en el medio está la virtud, o le perjudicará, al considerar los
militantes que en cierto modo, divide los votos que un principio podría obtener
el madrileño, aunque adivinar con antelación las jugadas de la gente del PSOE,
se ha convertido últimamente en algo prácticamente imposible de conseguir, pues
están en un punto en el que ya no se sabe bien a qué atenerse.
Los barones en general, que esperan y desean que sea Díaz la
que se alce con el poder, fundamentalmente para no perder un ápice de sus
múltiples privilegios, podrían sin embargo, si las cosas se torcieran y la
andaluza no viera claro esa entrada triunfal en Madrid, que tanto ha preparado,
decantarse por el vasco, antes que conceder a Sánchez la satisfacción de humillarles, volviendo a
hacerse con la Secretaría General, de la que fue apartado de tan mala manera,
hace sólo unos meses.
No obstante, a López no le vendría nada bien conseguir el
poder de tal modo, pues la vorágine en la que entraría, sería demasiado similar
a la que tuvo que soportar su antecesor en el cargo, al que todos querían
manejar desde sus posiciones autonómicas, privándole continuamente de la
libertad de decisión de la que debe disfrutar, cualquier mandatario que se
precie.
En el caso del vasco, la larga trayectoria política que le
precede y que le llevó a ocupar el puesto de mayor responsabilidad en Euskadi,
en tiempos francamente difíciles, supondría para él, de vencer, una complicación aún mayor que para
Sánchez, que al fin y al cabo, no era más que un recién llegado inexperto al
que todos creyeron poder manejar y que sólo se rebeló abiertamente, cuando se
vio apeado del poder y ya no hubo nada que hacer para remediar el apoyo del
PSOE al PP, para coronar a Mariano Rajoy, presidente.
Este paso que da, supone para Sánchez arriesgar toda una
carrera de militancia en el socialismo español y también, el poco o mucho
prestigio que puede haber ganado como figura de relevancia en el panorama
político y aunque no parece un hombre fácil de manejar, carece sin embargo, de
la clase de carisma que posee la andaluza, con ese punto de populismo hortera
que atrae a cierto sector del electorado que aún no se atreve a creer en
Podemos como representante de la izquierda y para el que quizá, el vasco
resulte poco atractivo, por la naturaleza de su propio carácter.
No obstante, nada puede preverse mientras no se conozcan las
intenciones de Sánchez y Díaz, que a día de hoy permanecen bajo el secretismo
más absoluto y cualquier cábala que pudiera hacerse carecería de todo
fundamento, si alguno de los dos se apeara del carro que mantiene la atención
sobre este Partido, que sigue perdiendo en intención de voto, a pesar del golpe
perpetrado y para el que no se sabe muy bien cuál sería la mejor solución, en
estos momentos de incertidumbre.
Que Sánchez se ha desinflado, lo sabemos. El paso del tiempo,
como ya dijimos cuando se marchó, ha jugado en su contra y hasta puede que
cuando llegue el momento de hacer pública su
decisión, pudiera decantarse por apoyar al vasco con las fuerzas que
cuenta, con tal de conseguir una derrota de su enemiga andaluza.
En esta tesitura, el tiempo que viene se presume interesante
y violento. El juego, limpio o sucio, por el trono, no ha hecho más que
empezar. Ya veremos cuántas cabezas caen hasta
que alguien se coloque la corona y el cetro.

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