domingo, 15 de enero de 2017

Juego de tronos


Comienza la guerra en el PSOE, cuya Gestora decide convocar el Congreso para el mes de Junio y se empieza a vislumbrar cuáles serán los candidatos que saldrán a la arena, para disputarse ese trono que desde hace tiempo viene desencadenando oscuras luchas encarnizadas entre figuras de renombre en este Partido, cuya situación es ahora, gracias al golpe de estado que protagonizaron los susanistas en Ferraz, una bomba a punto de estallar, según por quién se incline la balanza en unas Primarias que prometen ser las más intrigantes de cuántas han celebrado los socialistas.
No es ésta, una batalla en la que se juegue únicamente la Secretaría General, y por ende, la candidatura a la Presidencia del país, sino que además, supondrá un punto de inflexión en la clase de ideología que definirá a esta Formación centenaria y que originalmente nació en la izquierda, pero que a la vista de lo acontecido en los últimos tiempos, y según quién sea finalmente quién rija su futuro destino, bien podría colocarse en un pensamiento peligrosamente cercano al del PP, dejando en manos de Podemos, todo el peso de la oposición parlamentaria que tradicionalmente protagonizaron aquellos socialistas que decían luchar por una política de progreso.
Da un primer paso Patxi López, aún antes de  Pedro Sánchez y Susana Díaz clarifiquen si piensan presentarse o no, a un proceso de Primarias que podría ser manipulado para  favorecer a la andaluza, situándose en una posición de tercero en discordia, que no se sabe si le favorecerá, por aquello de que en el medio está la virtud, o le perjudicará, al considerar los militantes que en cierto modo, divide los votos que un principio podría obtener el madrileño, aunque adivinar con antelación las jugadas de la gente del PSOE, se ha convertido últimamente en algo prácticamente imposible de conseguir, pues están en un punto en el que ya no se sabe bien a qué atenerse.
Los barones en general, que esperan y desean que sea Díaz la que se alce con el poder, fundamentalmente para no perder un ápice de sus múltiples privilegios, podrían sin embargo, si las cosas se torcieran y la andaluza no viera claro esa entrada triunfal en Madrid, que tanto ha preparado, decantarse por el vasco, antes que conceder a Sánchez  la satisfacción de humillarles, volviendo a hacerse con la Secretaría General, de la que fue apartado de tan mala manera, hace sólo unos meses.
No obstante, a López no le vendría nada bien conseguir el poder de tal modo, pues la vorágine en la que entraría, sería demasiado similar a la que tuvo que soportar su antecesor en el cargo, al que todos querían manejar desde sus posiciones autonómicas, privándole continuamente de la libertad de decisión de la que debe disfrutar, cualquier mandatario que se precie.
En el caso del vasco, la larga trayectoria política que le precede y que le llevó a ocupar el puesto de mayor responsabilidad en Euskadi, en tiempos francamente difíciles, supondría para él,  de vencer, una complicación aún mayor que para Sánchez, que al fin y al cabo, no era más que un recién llegado inexperto al que todos creyeron poder manejar y que sólo se rebeló abiertamente, cuando se vio apeado del poder y ya no hubo nada que hacer para remediar el apoyo del PSOE al PP, para coronar a Mariano Rajoy, presidente.
Este paso que da, supone para Sánchez arriesgar toda una carrera de militancia en el socialismo español y también, el poco o mucho prestigio que puede haber ganado como figura de relevancia en el panorama político y aunque no parece un hombre fácil de manejar, carece sin embargo, de la clase de carisma que posee la andaluza, con ese punto de populismo hortera que atrae a cierto sector del electorado que aún no se atreve a creer en Podemos como representante de la izquierda y para el que quizá, el vasco resulte poco atractivo, por la naturaleza de su propio carácter.
No obstante, nada puede preverse mientras no se conozcan las intenciones de Sánchez y Díaz, que a día de hoy permanecen bajo el secretismo más absoluto y cualquier cábala que pudiera hacerse carecería de todo fundamento, si alguno de los dos se apeara del carro que mantiene la atención sobre este Partido, que sigue perdiendo en intención de voto, a pesar del golpe perpetrado y para el que no se sabe muy bien cuál sería la mejor solución, en estos momentos de incertidumbre.
Que Sánchez se ha desinflado, lo sabemos. El paso del tiempo, como ya dijimos cuando se marchó, ha jugado en su contra y hasta puede que cuando llegue el momento de hacer pública su  decisión, pudiera decantarse por apoyar al vasco con las fuerzas que cuenta, con tal de conseguir una derrota de su enemiga andaluza.
En esta tesitura, el tiempo que viene se presume interesante y violento. El juego, limpio o sucio, por el trono, no ha hecho más que empezar. Ya veremos cuántas cabezas caen hasta  que alguien se coloque la corona y el cetro.


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