lunes, 23 de enero de 2017

Hablando de Podemos


No resulta fácil hablar de lo que está ocurriendo en Podemos, ni tampoco discernir por cuál de las corrientes que emergen en su interior decidirse, sobre todo cuando en el momento en el que vivimos, la izquierda necesita más que nunca caminar en unidad, si es que verdaderamente se quiere cambiar el rumbo que ha tomado la política en los últimos años, en este querido País nuestro.
El intercambio de opiniones, de viva voz o a través de las redes, protagonizado por Iglesias y Errejón, que juntos hicieron saltar la chispa de la ilusión en una buena parte de los ciudadanos y cuyo ascenso a las Instituciones consiguió transformar la composición anodina del Parlamento, se está convirtiendo, más que un debate ideológico perfectamente aceptable cuando se milita en un Partido que proviene de los movimientos asamblearios del 15M, en un tira y afloja personal que descorazona considerablemente a todos aquellos que vimos en Podemos una posibilidad real de salir del gravísimo bache en el que nos habían sumido los señores del bipartidismo y muy especialmente, los del Partido Popular, durante los años de mayoría absoluta, en los que ha gobernado nuestro bienestar humano y social, a golpe de Decreto.
El carisma de ambos líderes no admite discusión y precisamente por ello, porque el tándem que formaban permitía flexibilizar el amplio abanico de las diferencias en la izquierda, las cosas han marchado tan bien, arrastrando a simpatizantes e inscritos de muchas y variadas corrientes, que hasta ahora habían logrado convivir, a base de diálogo pacífico , en el seno de esta gran familia que se ha formado, a lo largo y ancho de nuestra geografía.
Puede que el punto de inflexión se diera, aunque nadie quisiera admitirlo, cuando hubo que hacer frente a las negociaciones con el PSOE de Pedro Sánchez y la moderación que preconizaba Errejón, como jefe de campaña, no lograra más que mermar apoyos, a pesar de que IU se sumara al acuerdo y puede que hasta fuera un error tratar de reprimir la radicalidad natural del discurso de Iglesias durante sus intervenciones, pero un momento puntual, no puede ni debe marcar para siempre las relaciones entre los integrantes de una Formación y es necesario pasar página, si lo que de verdad se desea, es afrontar nuevos retos.
El estrepitoso fracaso de los socialistas, no ha debido, de ningún modo, hacer mella en la manera de mirar al futuro que le corresponde a Podemos y menos aún, arrastrarle con él al mismo abismo de indecisión, de luchas internas y de ambiciones personales en el que ahora se debate el PSOE y que podría dar lugar a un hundimiento similar al que sufre este Partido, dejando huérfanos a los votantes de izquierda.
Si lo que se desea es que de Vista Alegre salga una Formación reforzada que pueda optar realmente a la consecución del poder, tanto Errejón como Iglesias, deben aprender a ceder en sus planteamientos y ser capaces, con inteligencia, pero sobre todo con astucia y mano izquierda, de hallar un camino de reconciliación que en lugar de mostrar abiertamente las distancias que les separan, constituya un intento contundente de caminar en unidad, porque ésa y no otra, es la actitud que de ellos esperan, aquellos que les eligieron.
Ser capaces de conseguirlo, ha de ser absoluta prioridad para ambos, lejos de disquisiciones teóricas que no ayudan en nada a mejorar la situación real de los ciudadanos.
Hallar soluciones a los gravísimos problemas que padecemos, acercar las Instituciones políticas a la gente y procurar devolver la dignidad sustraída a este sufrido pueblo que tanto esperaba de ellos, ha de ser argumento suficiente para que ambos reconsideren su empecinamiento personal y se presten a arbitrar un reencuentro que posibilite en un futuro, una victoria.
Al final, va a ser verdad que existe una profunda brecha entre la teoría y la praxis. La historia, que tiende a repetirse periódicamente, lo ha demostrado muchas veces, aunque en el fondo habría que admitir, que el grueso de la población, de esos cinco millones y pico que decidieron poner su confianza en Podemos, prestándoles sus votos, poco o nada entienden de hipótesis intelectualoides y mucho de si pueden o no, volver a tener sus necesidades primarias cubiertas, pudiendo contar con el apoyo de su Gobierno.
De pensadores fracasados, está el mundo lleno y aún continuamos encadenados a las premisas de este capitalismo feroz que está devorando la tierra, con la ayuda de los grupos más poderosos que avanzan con férrea unidad, sólo a favor de sus propios intereses.
Así que lo primero es actuar y poco o nada importa quién lidere este movimiento.
No parece de recibo jugar con las ilusiones que se tejieron alrededor de Podemos, por cuestiones que escapan a la sagacidad de los que decidieron sumarse al ejemplo de cambio que se proponía en un principio.
A veces, sólo hay que volver a los orígenes, para entender que es fácil no cometer errores cuando se parte de la razón y no se abandonan las líneas que se marcaron, para perderse por senderos que no conducen a ninguna parte, más que a la desunión y por ende, a la pérdida de confianza con la que se contaba anteriormente.



No hay comentarios:

Publicar un comentario