Por muy increíble que parezca, los partidos de oposición que conforman el arco parlamentario de este país, no consiguen ponerse de acuerdo, ni siquiera cuando el que regenta el poder hace un uso abusivo de sus funciones y saca adelante un decreto para no actualizar el nivel de las pensiones, a golpe de mayoría absoluta, como suele ocurrir últimamente.
Todos manifiestan abiertamente estar en desacuerdo con la lo aprobado y también su deseo de recurrir al Tribunal Constitiucional para que se pronuncie sobre el tema, pero en lugar de hacerlo unánimemente, para solventar una cuestión de vital importancia, comienzan una discusión entre ellos, al negarse UPD y PSOE a posar en la foto junto a BILDU, que recibe a su vez el apoyo incondicional de los nacionalistas catalanes, por considerar que su exclusión, estaría directamente relacionada con la fobia que los partidos “nacionales” demuestran, ante todo lo que huela a separatismo.
El hecho es que de momento, el recurso queda aparcado por culpa de la maldita foto, como si el asunto de las pensiones hubiera de pronto dejado de tener importancia y los miles de jubilados que sufrirán sus consecuencias pudieran esperar a que nuestros aguerridos parlamentarios se animen a solventar sus diferencias, en cuestiones que al pueblo resultan francamente ridículas y que no conducen a otra cosa, más que a dar una imagen de desunión que favorece claramente las intenciones del PP, que ahora es quien debiera ser el enemigo a batir, antes de que termine de dilapidar el modo de vida de los españoles, con sus recortes y decretos.
Habrá que preguntar a los pensionistas, que por cierto hoy mismo recorrían las calles de las ciudades, en señal de protesta contra este recorte traicionero que merma considerablemente su poder adquisitivo, qué credibilidad otorgan a estos parlamentarios encargados de defender lo justo de su causa y que se enzarzan en una gresca monumental por una simple fotografía, en la que en estos momentos daba igual quiénes aparecieran, pero que podía haber recorrido las páginas de la prensa internacional, mostrando la oposición que provocan las políticas de Rajoy e intentando conseguir que el Constitucional derogara el Decreto, presionado por una opinión pública, que en este caso apoyaría el recurso, con su presencia en la calle.
Pero he aquí que incapaces de pasar página, ahora que la paz parece haber vuelto a instalarse en Euskadi, Rosa Diez y Rubalcaba, hacen un frente común contra los abertzales, olvidando incluso pasados enfrentamientos entre ellos y obviando el perjuicio que con su negativa a posar en la foto, causan en una parte de la población, que resulta ser la más desprotegida y necesitada de la ayuda de sus políticos.
A la líder de UPD, se le han olvidado de pronto todas las inquinas que contra sus antiguos compañeros del PSOE guardaba y no duda en posar en los pasillos del Congreso, en actitud distendida y hasta jocosa, frente a un Rubalcaba que debe estar alucinando ante la amabilidad repentina de la vasca, `pero que tampoco está dispuesto a admitir en la foto, la ingrata presencia de nadie sospechoso de haber pertenecido a ETA, a pesar de que esté ocupando, con toda legalidad, un escaño en el Parlamento.
Entretanto el PP completa su jugada y saca adelante el decretazo que deja a los pensionistas sin actualización de su dinero, feliz de contar además, con la división que se produce entre los partidos de oposición, apuntándose una victoria regalada por un enemigo incapaz de solventar ni siquiera una de las memeces más grandes que se han producido en toda la historia de nuestra Democracia.
Uno llega a pensar que en el fondo no debían estar muy convencidos de la necesidad de presentar el recurso o quizá, que no estaban tan en desacuerdo con el Decreto, como manifestaban a ojos de la opinión pública, cuando se han dejado derrotar a la primera de cambio, sin luchar por sacar adelante la objeción, piense cada cuál lo que piense.
Lo que queda claro es que ninguno de ellos merece siquiera una pizca de credibilidad y que continúan sin representar los intereses de los españoles, pertenezcan a las siglas que pertenezcan y esgriman el argumento que esgriman, desde la comodidad de sus mullidos escaños.
Lo que podía haber sido una eficiente ayuda para nuestros jubilados, quedará ahora reflejado aquí y fuera de nuestras fronteras, como una acción ridícula e irrisoria, que pone de manifiesto la total descoordinación con que se mueve la oposición parlamentaria y que deja en entredicho la seriedad de los señores diputados, que para desgracia nuestra, cobran un sueldo por organizar acciones como ésta, a todas luces ininteligibles, para cualquier ciudadano que se precie de poseer un mínimo de inteligencia.

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