La noticia de la muerte de Miguel Blesa, que nos ha
sorprendido esta mañana, sobre todo por las extrañas circunstancias en las que
ha ocurrido, ha conseguido eclipsar totalmente la detención de Villar y abre
unas incógnitas momentáneamente incontestables, para todos los preferentistas a
los que presuntamente estafó y que le han perseguido durante años en todas sus
apariciones públicas, para intentar recuperar los ahorros que les fueron
incautados por los Bancos, en un engaño que ha llegado a afectar a más de un
millón de personas.
Todos los informativos
matinales contaban con estupor la noticia que se había producido sobre las
ocho, en una finca destinada a la caza, en Córdoba y todos los indicios, según
la policía, parecían apuntar a que el Presidente de Caja Madrid, se había quitado
la vida disparándose en el pecho, con un rifle de su propiedad, que solía
emplear en partidas cinegéticas.
Blesa, que había llegado a la finca de madrugada, acompañado
de varios amigos, con los que había estado desayunando hasta el momento en que
se ausentó, con la excusa de mover el coche de sitio, no volvió a regresar al
lugar y sólo el ruido de la detonación que se produjo en las cocheras, alertó a
los trabajadores del lugar y a las personas que allí se encontraban, dando
lugar al posterior descubrimiento del cadáver, sin que se pudiera hacer nada
por reanimarle, a pesar de que se hicieron varios intentos.
La autopsia, que se hará mañana, terminará por aclarar los
auténticos motivos de la muerte, pero llaman la atención en este suceso una
serie de incongruencias que podrían abrir una duda razonable en la hipótesis
del suicidio y que ya ha llamado la
atención de muchos de los informadores que han estado siguiendo la noticia,
durante todo el día.
Lo primero, han sido las declaraciones de su entorno más
próximo, que aseguraban que Miguel Blesa no estaba pasando por un mal momento
psicológico y que parecía dispuesto a aceptar las causas que tenía pendientes
con la justicia, con total entereza, por lo que nada hacía preludiar que un suceso de estas características pudiera
producirse, precisamente en estos momentos.
Otro indicio que podría contradecir las primeras impresiones
sacadas a lo largo de esta mañana, es el hecho d que Blesa, si ya tenía en
mente suicidarse, se sentara a comer tranquilamente con sus amigos, pues los
suicidas, estadísticamente, no suelen optar jamás por ingerir alimentos, cuando
el acto que van a realizar, es inminente.
Y por último, el método utilizado tampoco parece ser el más
frecuente, pues el hecho de dispararse con un rifle de ciertas dimensiones,
dentro de un vehículo, no parece fácil, sobre todo, cuando uno puede utilizar
otros elementos mucho más cómodos de manejar, como pastillas o incluso alguna
pistola, mucho más pequeña en tamaño, que el arma elegida en este caso.
Las reacciones de los políticos no se han hecho esperar y
desde primeras horas de la mañana hemos estado oyendo opiniones de líderes de
diferentes Formaciones que han construido un amplio abanico de veredictos sobre
lo ocurrido y que han ido, desde las quejas del Partido Popular sobre cómo se
ha tratado a ciertos personajes de relevancia, por parte de los medios, en una
argumentación que recordaba a la utilizada en el caso de Rita Barberá, hasta
los que lamentando en primer lugar la muerte, no han podido evitar referirse a
todas las personas a las que Blesa presuntamente perjudicó con sus gestiones y
que continúan esperando que sus casos se resuelvan.
En manos de los investigadores, todo está hoy aún, cogido con
alfileres y cualesquiera que hayan sido
las circunstancias reales del fallecimiento, no se puede, sino lamentar su
trágica desaparición, aunque su marcha ni borre sus errores, ni elimine sus
posibles delitos, de cuya responsabilidad probablemente hayan de hacerse cargo
sus herederos, aunque con su muerte se cierra toda posibilidad de conocer toda
la verdad sobre lo que pasó, que quedará silenciada para siempre.
Hombre evidentemente polémico, que pasó de tenerlo todo a ser
conocido por todo el país como uno de los peores delincuentes, quizá no pudo
soportar el abandono a que se ha visto sometido en los últimos años por parte
de los que consideraba como íntimos amigos, llegando a la conclusión de que no
quedaba para él otra salida que desaparecer, aunque también pudiera ser que
todo se haya tratado al final, de un desgraciado accidente.
En honor a la verdad, solo a sus familiares corresponde el
dolor de llorar su muerte. La gente a la que presuntamente defraudó, no le
echará de menos, sobre todo porque muchos de ellos arrastran consigo historias,
tanto o más trágicas que esta de hoy, que sin embargo, nunca tendrán la
repercusión mediática que merece la muerte de Blesa.
Cuando se conozcan los resultados de la autopsia, volveremos
a hablar. El sobresalto de hoy encontrará en ese informe, muchas respuestas.

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