lunes, 10 de julio de 2017

Solos ante el peligro


En todo esto de la corrupción, llama la atención que nadie valore suficientemente el temple de los funcionarios que se ven obligados a lidiar a diario con estas tramas mafiosas en Organismos oficiales y Ayuntamientos e incluso que a más de uno se le haya acusado de delinquir, cuando las cosa se han puesto feas para todos esos políticos, que hace tiempo  empezaron a pensar que el dinero de todos estaba destinado a enriquecer sus cuentas personales, convirtiendo en rutina, una de las mas deleznables acciones que puede protagonizar quien se supone un servidor público.
Una de estas abnegadas funcionarias, que como la gran mayoría, ha procurado cumplir exclusivamente con sus obligaciones, denuncia ahora que fue amenazada de muerte por uno de los empresarios relacionados con la trama Gurtel, que llegó a mencionar a sus hijos en la conversación, afirmando que sus amigos, más que amenazar, mataban, como si estuviéramos viviendo un remake de “Chicago, año 30”.
Mucho valor le ha echado esta mujer, que seguramente podía haber evitado cualquier riesgo, cediendo simplemente a las aspiraciones del empresario que las demandaba, pero que  decidió, probablemente movida por un sentimiento de absoluta honradez y sobreponiéndose al miedo que debió sentir en esos momentos, denunciar, dejando muy claro con su acción, que encontrándose en una tesitura que podría haber resultado económicamente favorable a sus propios intereses, optó por mantenerse firme en sus principios, a pesar de que la situación en que se vio envuelta, conlleva una gravedad que horrorizaría a cualquier persona normal, por la violencia que encierra.
Quiero decir con esto, que la vida de estos funcionarios no debe resultar nada fácil y que con toda probabilidad, si se les llamara con más frecuencia a declarar ante la justicia, en casos similares a este, muchos de los secretos sumarísimos que se cuecen en los despachos de los corruptos, podrían salir inmediatamente a la luz, pues la información que deben poseer y que muchos de ellos no se habrán atrevido a desvelar por miedo, ha de ser necesariamente muy jugosa, dado el trato habitual que mantienen. por cuestión meramente laboral, con estos delincuentes habituales, defraudadores de las arcas públicas.
Por otra parte, el calvario que seguramente habrán tenido que sufrir una buena parte de ellos, pues no queda otro remedio que dudar que el caso de esta mujer sea el único que se ha dado, entre los miles  que se barajan en los medios judiciales, no ha debido ser precisamente plato de gusto para ellos ni para sus familias, sobre todo porque las estadísticas dicen que cuando un delincuente se ve acorralado, es capaz de hacer lo que sea y en estas tramas de  gigantescas dimensiones, los métodos empleados coinciden plenamente con los que suelen utilizar las mafias de todo el mundo, siempre que hay grandes sumas de dinero por medio y prima el interés de algunos en permanecer anclados a cargos de cierta responsabilidad, en los que poder continuar obteniendo dinero fácil, sin ninguna consideración hacia los ciudadanos a los que perjudican.
Yo animaría a esos funcionarios, cumplidores de sus funciones y honrados a carta cabal, a hablar y a los medios judiciales a ofrecerles todas los medios necesarios para garantizar su seguridad y la de los suyos, puesto que si por circunstancias totalmente ajenas a su voluntad, se han visto envueltos en estos oscuros asuntos que suceden a diario en este país nuestro, tienen derecho a que se habilite una salida digna que les permita trabajar en paz, lejos de una delincuencia que no es la suya y que trata de amordazar, sin paliativos, su libertad de expresión y pensamiento.
La mala prensa que el PP se ha encargado de atribuir a los funcionarios de todo el país, ha conseguido ensuciar la imagen de estos trabajadores, a los ojos de la opinión pública. Yo les rogaría que por un momento, se pusieran en su lugar y reflexionaran muy seriamente sobre cómo se sentirían si en su lugar de trabajo y simplemente por negarse a tapar algún asunto oscuro, alguien les amenazara seriamente con quitarles la vida, o con agredir a sus familiares más directos.

No me negarán que merecen todo nuestro apoyo y respeto.

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