Parece que la mediación de Zapatero, en el conflicto de
Venezuela, ha empezado a dar algunos frutos y al líder de la oposición Leopoldo
López le ha sido conmutada su condena en la cárcel, por un arresto
domiciliario, acallando de algún modo las críticas que acusaban al ex
Presidente español de estar del lado de Maduro, críticas que compartían algunos
pesos pesados de su Partido, como Felipe González, por ejemplo.
El gesto, que abre
una posible vía de negociación que pueda solucionar lo que está ocurriendo en
el país hispanoamericano, no podía ser
aplazado por más tiempo, pues la opinión internacional por el caso de los
presos políticos venezolanos, auguraba que más pronto que tarde podría producirse
alguna acción que potenciara directamente la salida de Maduro del poder y que
evidentemente, estaría avalada, como en tantas otras ocasiones, por las
principales potencias de Occidente.
Lo que sí es verdad es
que la situación allí se está convirtiendo en insostenible y que sean quiénes
sean los que están detrás de la oposición venezolana, claramente identificada
con la derecha más conservadora, el único camino para la pacificación inmediata
del conflicto, serían unas elecciones generales en las que el pueblo pudiera
expresarse con total libertad y que los perdedores tuvieran que acatar el
resultado de las mismas, ganase quien ganase.
Aquel momento del triunfo general del chavismo, hace ya
tiempo que pasó y como ha sucedido otras
veces a lo largo de la Historia, la muerte de un determinado líder termina de
raíz con la etapa que protagonizó mientras vivió y que nunca podría prolongarse
tal cual, si el poder es asumido por alguien que no está preparado para
afrontar la gobernabilidad y la enorme cantidad de problemas que trae consigo
relevar a un personaje carismático al que nunca se podrá suplantar, por mucha
voluntad que se tenga.
La progresiva caricaturización de Maduro, su grotesca manera
de actuar ante los medios y las medidas excepcionales que viene tomando en los
últimos tiempos, se han convertido en el caldo de cultivo perfecto para que la
derecha aumente a diario la presión ejercida contra su persona y sobre todo,
para que los dueños de los grandes intereses económicos extranjeros, intenten
abrir una puerta por la que penetrar a un país, que hasta ahora resultaba
inexpugnable, por lo que su apoyo incondicional a la oposición y la influencia
ejercida sobre los medios de comunicación partidistas, no puede ser más
evidente.
Puede que si los ánimos se serenaran y se pusiera en libertad
a los presos políticos encarcelados, aportando cierta normalidad a la situación
que se vive en las calles venezolanas, los motivos que aducen los detractores
del movimiento chavista quedaran reducidos a la nada, ofreciendo a los que se
encuentran ideológicamente al lado de los que aún gobiernan, una oportunidad de
ganar limpiamente unas nuevas elecciones, en el caso de que finalmente fueran
convocadas, pero Maduro, sobra.
La semi libertad de Leopoldo López, aporta un poco de
esperanza a los que ven en el diálogo la única vía para la solución del
problema y por ahí habría que incidir si se quiere conseguir que finalmente
Maduro ceda de buen grado a marcharse, como ya debiera haber hecho, hace
bastante tiempo.
Cuando ya se han
vivido unos años, por desgracia, se han visto demasiadas cosas similares a ésta
y el recuerdo de lo que pasó, por ejemplo, en Chile o Argentina, tras unos
disturbios muy parecidos a los que están sucediendo en Venezuela, vuelve a la
memoria, sin que se pueda evitar la
evocación de la durísima represión surgida de los golpes de Estado
protagonizados por Pinochet y Vileda, contra todos los que en algún momento
apoyaron a la izquierda y que se saldó con un negro balance de muertes y
desapariciones, que no querríamos que se repitieran en Venezuela, de ninguna de
las maneras.
Para que esto no vuelva a suceder y para que la izquierda
venezolana pueda preservar su derecho a seguir existiendo, la renuncia voluntaria
de Maduro, parece inaplazable.
Ojalá y no tengamos que lamentar su tozudez en permanecer en
el poder y que todo pueda arreglarse por la vía de la buena voluntad, para que
aunque solo sea por una vez, podamos
celebrar el triunfo de la diplomacia sobre la fuerza bruta. El pueblo
venezolano, merece que se haga el intento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario