miércoles, 5 de julio de 2017

Trío de Ases


No hay muchas oportunidades de ver a tres ex Presidentes del Gobierno español, que nunca se llevaron especialmente bien, reunidos, pero la deriva que están tomando los acontecimientos en Cataluña nos ha ofrecido hoy esa excepcional ocasión, sentando a González, Áznar y Zapatero en un mismo foro de opinión y analizando una cuestión que a día de hoy, sólo debiera preocuparles como meros ciudadanos corrientes, pues hace años que abandonaron las tareas de Gobierno.
Pero de todos es sabido que no  es plato de gusto para quiénes fueron estrellas absolutas de la política española,  verse obligados a renunciar a su antiguo protagonismo, por lo que periódicamente, los tres personajes mencionados suelen aparecer ante los medios intentando sentar cátedra sobre determinadas cuestiones, como si su experiencia pasada les hubiera concedido de por vida, estar en posesión de la verdad y no hubiera otras opciones que tomar que la que ellos plantean, convencidos que de llevarse a la práctica, tendrían asegurado el éxito.
Nadie parece reconocer en esta España que su tiempo pasó, ni que los acontecimientos que se producen en un momento de la Historia, casi nunca tienen nada que ver con los que ocurrieron anteriormente, por lo que los consejos vertidos por estos ex Presidentes, que por cierto han cambiado considerablemente desde que dejaron el cargo que ocuparon, tienen sólo la validez que se les quiera dar, teniendo en cuenta que se encuentran, teóricamente, retirados de las prácticas políticas y varios de ellos, hasta claramente enfrentados con quiénes dirigen ahora, sus propios Partidos.
La sugerencia de Felipe González, que hace ya tiempo que a todos nos parece que ha sufrido una tremenda derechización que le hace del todo irreconocible, sobre la posible aplicación del artículo 155 en Cataluña, si Puigdemont y los suyos persistieran en la idea de la independencia y que ha contado, asómbrense, con el inmediato apoyo de Áznar, que se ha atrevido casi a exigirlo, por la supuesta excepcionalidad del momento, no hace, sino embarrar aún más las malas relaciones ya existentes entre el Gobierno representado por Rajoy y los independentistas catalanes, que bien podrían interpretar estas palabras como una amenaza que posibilite presentarse ante su pueblo, como mártires de la causa que defienden.
Sólo Zapatero, un poco más comedido en sus afirmaciones y de hecho, enfrentado a González últimamente por las críticas que ha venido haciendo sobre su mediación en Venezuela, parece haber apostado por el diálogo como única salida para la resolución del conflicto, quizá porque siempre fue el más moderado de los tres y también por su implicación personal en la aprobación del Estatuto de Cataluña.
Perfectamente atildados, enfundados en trajes, a simple vista, de gran calidad y auto convencidos de pertenecer a un selecto club de expertos en política, en el que sólo tienen la suerte de entrar quiénes por méritos lo merecen, la impresión que han dado esta mañana estos tres ex Presidentes a los ciudadanos ha sido la de que con el paso del tiempo, sus abismales diferencias políticas han quedado aparcadas en el pasado en el que convivieron, dando paso a un acercamiento tan evidente, que no deja adivinar ya a qué Partido pertenece en la actualidad cada cual y que los  hace absolutamente concordantes con la línea que predican los líderes conservadores europeos, muy lejana del pensamiento de la izquierda.
  Pensar que hace sólo unos años oíamos a José María Áznar, desde la tribuna del Congreso, aquella famosa frase de “váyase Señor González” o a Zapatero acusar directamente a el ex Presidente del Gobierno conservador de la participación española en la Guerra de Irak, en contra de la opinión de los ciudadanos y de la suya propia, según dijo, se ha convertido a día de hoy, vista la deriva que ha tomado este trío de ases, desde su salida del poder, en una mera anécdota que por sí misma hace dudar de la credibilidad de una clase política que, afortunadamente, quedó atrás, aunque a ellos les cueste tanto reconocerlo.
Las risas en el set y la complicidad demostrada gestualmente esta mañana entre quiénes a todos nos parecieron enemigos irreconciliables para siempre, son la demostración palpable de que en política, no sólo se puede cambiar de opinión, según soplen los vientos, sino que si éstos son favorables, se puede incluso, renunciar a los principios más fundamentales, con toda naturalidad, como si las personas que una vez votaron la opción que entonces se les ofrecía, no merecieran el más mínimo de los respetos.

Eso se llama, en lenguaje llano, perder la dignidad. Quizá por eso, las opiniones de estos tres individuos, importan a los ciudadanos de hoy, un pito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario