Despreocúpense los economistas y mandatarios españoles,
porque la solución de la crisis, en opinión de nuestro Ministro de Interior,
está cerca
Sin saberlo, el ex Presidente Zapatero aprobó una Ley, que
más pronto que tarde, acabará propiciando una extinción de nuestra especie, así
que a medida que nos vayamos acercando al final, ya no habrá que estar en vilo
por las listas del desempleo, e incluso, los pocos que queden, acabarán por ser
solicitados por varias empresas a la vez
y habrá más de una discusión por hacerse con el aspirante al puesto. Sobrará
vivienda, con lo cual habrá terminado el acuciante problema de los desahucios y
los pocos banqueros que sobrevivan, puede que hasta regalen pisos y mansiones, sin preocuparse de que los que las
ocupen sean pobres o ricos, ya que al final, lo poco o mucho que haya en el
mundo no podrá ser poseído por una desaparecida humanidad sin descendientes.
La “extraña epidemia” causante de tal desastre no será otra,
según opinión de Jorge Fernández Díaz, que la ley que permite a gays y
lesbianas contraer matrimonio y que bajo el pensamiento de este señor, pone en
grave peligro el futuro de la humanidad, al no permitir la continuación de la
especie.
De momento y bajo su propio argumento, el señor Ministro
propone que las ayudas destinadas a las familias sean suprimidas en el caso de
las parejas homosexuales y, aún no la dicho, pero seguro que está pensando en
restablecer la antigua ley franquista de natalidad, que premiaba a las familias
numerosas, como una manera de contribución al nacimiento de más y más
españoles, que ya se suponían de antemano, adeptos al régimen del dictador.
No debe haber oído hablar Jorge Fernández de la inseminación
artificial o la adopción, como medio legal de crear una familia o es probable
que su añejo catolicismo contemple estas posibilidades como altamente
pecaminosas, aunque teniendo en cuenta que nunca asistió a clases de Educación para la Ciudadanía, ni
quiso enterarse por ser del partido que es, de los contenidos de dicha
asignatura, es normal que permanezca anclado a los tipos de parejas existentes
en el año cuarenta del pasado siglo, sin percatarse de que la realidad del País
es otra bien distinta y que existen en la actualidad multitud de tipos de
familias, que conviven sin problemas, en paz y concordia, sin preocuparse del
sexo de quienes las forman o del número de miembros que habitan en cada hogar.
Se ha apresurado un poco, pienso, en hacer estas
declaraciones, al encontrarse la Iglesia Católica, a la que con toda seguridad
pertenece, en pleno vacío de poder tras la dimisión de Benedicto XVI, porque
aunque no parece probable, si por esos azares que se dan una vez en la vida, el
sucesor del Papa emérito resulta ser un progresista con una visión avanzada del
mundo en el que vivimos, podría incluso darse la circunstancia de que se
admitieran de buena gana estos nuevos núcleos familiares que, al fin y al cabo,
podrían ser potenciales clientes de un credo que ha quedado obsoleto y que
podría ganar adeptos entre un mundo homosexual, vejado y abandonado por todas
las corrientes religiosas, pero con las mismas necesidades espirituales que
cualquier otro ser humano que desee seguir ésta o cualquier otra doctrina.
Entretanto, la cerrazón mental de quien comparte las tareas
del gobierno Rajoy, ha levantado una polvareda de críticas, incluso desde el
seno de su propia corriente, que le colocan en un lugar aún peor que el que
ocupan otros colegas suyos, implicados en casos de corrupción, pero que aún no
se han atrevido a derogar la ley de Zapatero, a pesar de haber cacareado
reiteradamente en contra de ella.
No se puede comprender que la afirmación de Jorge Fernández
pueda proceder de ninguna persona mentalmente sana y con cierta formación
intelectual, ni tampoco que el PP no haya llamado inmediatamente al orden a
este ser carpetovetónico, que niega por activa y por pasiva los avances de la
ciencia y que establece una discriminación incomprensible entre los españoles,
por temas de sexualidad, saltándose a la torera uno de los artículos más
importantes de la Constitución, que según ellos, tanto defienden.
Puede que sus afirmaciones sean compartidas por más de un
miembro del ejecutivo, pero al menos hasta la semana que viene no nos
enteraremos absolutamente de nada, ya que hoy mismo se ha suspendido la rueda
de prensa que los populares suelen ofrecer, tras la desastrosa actuación de
María Dolores de Cospedal, en su última aparición pública.
Increíble, pero cierto.

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