Muere Hugo Chávez, sin duda el líder más carismático de
Hispanoamérica, sin haber podido tomar posesión de su cargo, tras el resultado
de las últimas elecciones y dejando a Venezuela sumida en un desconcierto
político, de imprevisibles consecuencias.
Habiendo llegado a la cabeza de la Nación a través de un
golpe de Estado, Chávez ha estado consolidando su permanencia en el poder
durante catorce años ,por medio de comicios sobre los que siempre ha pululado
la sombra de la sospecha y ha ejercido durante todo su mandato, una corriente
de populismo muy similar a la practicada por su íntimo amigo Fidel Castro en
Cuba, que le ha acarreado, al menos aparentemente, gran cantidad de adeptos,
pero a la vez, una multitud de detractores que ven en su muerte la ocasión
oportuna para un cambio radical en el modo de gobernar , más cercano a las
corrientes neocapitalistas que se asientan en el mundo.
Pero la aparición de personajes de estas características no
es fruto del azar , ni a los pueblos hispanos les ha hecho falta que nadie
potencie el odio hacia el llamado imperialismo yanqui, al haber sufrido durante
años una descarada explotación por parte de Estados Unidos, de los múltiples
recursos naturales que poseen, que no han hecho otra cosa que generar inmensos
beneficios a Compañías norteamericanas afincadas en su territorio, pero que en
nada han contribuido a mejorar el
desastroso estado de las clases humildes, allá donde se han situado.
Huelga decir que ejemplos como los de Chile o Argentina,
donde se potenciaron golpes de Estado que derrocaron a Presidentes
democráticamente elegidos, para instalar en el poder a Juntas Militares
dirigidas por siniestros personajes como Pinochet o Videla, han conseguido
sembrar una semilla de profundo rencor, que ahora está produciendo frutos de un
nacionalismo feroz, absolutamente contrario a cualquier indicio de colonialismo
o tutela.
Y es verdad que probablemente los derechos y libertades se
han visto seriamente afectados por las normas impuestas por estos pseudo
izquierdistas bananeros de escasa formación política, expertos en el discurso
fácil para movilizar a los menos favorecidos económica y culturalmente, pero la
alternativa de volver a caer bajo el “proteccionismo” norteamericano, solo
evoca un recuerdo de pura explotación y miseria, que es rechazado de plano por
quienes en algún momento lo sufrieron y por sus descendientes.
La muerte de Chávez abre un capítulo en la historia, de cuyo resultado depende, sin
el menor género de dudas, el futuro de Sudamérica. Su desaparición y la extrema
senilidad de Fidel, deja una sensación de orfandad en el entorno cercano a su
ideología y lo ocurra a partir de ahora en Venezuela,
seguramente influirá profundamente en otras Naciones como Bolivia o Ecuador, e
incluso en Argentina, dónde Kirchner parece haber abrazado también, el método
populista que tan buenos resultados ha dado a este grupo de Presidentes.
En cierto modo, España
se verá afectada por lo que pueda suceder allá. Habiendo invertido una gran
cantidad de recursos precisamente en estos países, todo lo que concierne a su
futuro, su economía o su política, nos atañe de manera directa y nos coloca en
una difícil posición, si la incertidumbre del momento, no se resuelve de manera
satisfactoria y se recrudecen las corrientes nacionalistas, como respuesta al
intento de posibles injerencias.
Si como se presume, se convocan ahora nuevas elecciones en
Venezuela, la importancia de su resultado no puede ser más decisiva. Por el
bien de los venezolanos, sólo cabe esperar que la transición sea pacífica.

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