miércoles, 6 de marzo de 2013

Entre el amor y el odio


Muere Hugo Chávez, sin duda el líder más carismático de Hispanoamérica, sin haber podido tomar posesión de su cargo, tras el resultado de las últimas elecciones y dejando a Venezuela sumida en un desconcierto político, de imprevisibles consecuencias.
Habiendo llegado a la cabeza de la Nación a través de un golpe de Estado, Chávez ha estado consolidando su permanencia en el poder durante catorce años ,por medio de comicios sobre los que siempre ha pululado la sombra de la sospecha y ha ejercido durante todo su mandato, una corriente de populismo muy similar a la practicada por su íntimo amigo Fidel Castro en Cuba, que le ha acarreado, al menos aparentemente, gran cantidad de adeptos, pero a la vez, una multitud de detractores que ven en su muerte la ocasión oportuna para un cambio radical en el modo de gobernar , más cercano a las corrientes neocapitalistas que se asientan en el mundo.
Pero la aparición de personajes de estas características no es fruto del azar , ni a los pueblos hispanos les ha hecho falta que nadie potencie el odio hacia el llamado imperialismo yanqui, al haber sufrido durante años una descarada explotación por parte de Estados Unidos, de los múltiples recursos naturales que poseen, que no han hecho otra cosa que generar inmensos beneficios a Compañías norteamericanas afincadas en su territorio, pero que en nada han contribuido a  mejorar el desastroso estado de las clases humildes, allá donde se han situado.
Huelga decir que ejemplos como los de Chile o Argentina, donde se potenciaron golpes de Estado que derrocaron a Presidentes democráticamente elegidos, para instalar en el poder a Juntas Militares dirigidas por siniestros personajes como Pinochet o Videla, han conseguido sembrar una semilla de profundo rencor, que ahora está produciendo frutos de un nacionalismo feroz, absolutamente contrario a cualquier indicio de colonialismo o tutela.
Y es verdad que probablemente los derechos y libertades se han visto seriamente afectados por las normas impuestas por estos pseudo izquierdistas bananeros de escasa formación política, expertos en el discurso fácil para movilizar a los menos favorecidos económica y culturalmente, pero la alternativa de volver a caer bajo el “proteccionismo” norteamericano, solo evoca un recuerdo de pura explotación y miseria, que es rechazado de plano por quienes en algún momento lo sufrieron y por sus descendientes.
La muerte de Chávez abre un capítulo en  la historia, de cuyo resultado depende, sin el menor género de dudas, el futuro de Sudamérica. Su desaparición y la extrema senilidad de Fidel, deja una sensación de orfandad en el entorno cercano a su ideología y  lo  ocurra a partir de ahora en Venezuela, seguramente influirá profundamente en otras Naciones como Bolivia o Ecuador, e incluso en Argentina, dónde Kirchner parece haber abrazado también, el método populista que tan buenos resultados ha dado a este grupo de Presidentes.
En cierto modo,  España se verá afectada por lo que pueda suceder allá. Habiendo invertido una gran cantidad de recursos precisamente en estos países, todo lo que concierne a su futuro, su economía o su política, nos atañe de manera directa y nos coloca en una difícil posición, si la incertidumbre del momento, no se resuelve de manera satisfactoria y se recrudecen las corrientes nacionalistas, como respuesta al intento de posibles injerencias.
Si como se presume, se convocan ahora nuevas elecciones en Venezuela, la importancia de su resultado no puede ser más decisiva. Por el bien de los venezolanos, sólo cabe esperar que la transición sea pacífica.

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