martes, 5 de marzo de 2013

Pacto de silencio



Mariano Rajoy ha decidido tejer una gruesa cortina de opacidad, tras la que esconder los graves asuntos que se le han venido encima estos últimos meses y su gente parece haber firmado un pacto de silencio, con la esperanza de alejar a posibles curiosos, ávidos por conocer los entresijos de la trama Bárcenas y los posibles tentáculos que se extienden sobre las principales cabezas del PP, hiriendo de muerte la pretendida imagen de honestidad, que tanto han procurado vender a los españoles.
Esta manida estrategia, que  cuenta con que el paso del tiempo haga olvidar los hechos que ahora se encuentran en el ojo del huracán, no hace sin embargo, más que aumentar la desazón que siente una sociedad en estado ruinoso, al no recibir explicación veraz sobre este tema de candente actualidad, que sin embargo, no ha traído inmediatamente una respuesta en forma de querella, por parte de la vapuleada cúpula conservadora.
La impresión que uno tiene desde fuera es la de un partido sacudido en sus mismas raíces por una tremenda convulsión, de la que no es capaz de escapar por ninguna de las vías habituales y que lo deja sumido en un desequilibrio feroz, ante la imposibilidad de zafarse del dedo acusador del ex tesorero, que señala de múltiples formas siempre en la misma dirección, es decir, al centro mismo del Gobierno.
La desastrosa intervención de Cospedal, hablando de simulaciones e inexistentes finiquitos y de acuerdos que rozan la ilegalidad, con un despedido que amasaba una inmensa fortuna en capitales evadidos, es la demostración flagrante de que negar una culpabilidad que parece manifiesta, no está llevando a buen puerto la nave que pilota el PP y menos aún, a los oficiales embarcados en ella.
Por qué Rajoy no actúa judicialmente contra Bárcenas sigue siendo un misterio, pero la sabiduría popular, que suele acertar en sus apreciaciones porque su escuela no es otra que la de la vida, apuesta por creer que el imputado debe poseer un sinfín de informaciones comprometedoras contra los individuos incluidos en su macabra agenda, que aguardan para ser entregadas al juez, un mal paso de la directiva del PP, en alguna dirección que pueda molestar al irascible contable.
Luego entonces, los indicios de culpabilidad parecen evidentes y la negativa de los populares a comentar las múltiples informaciones aparecidas en prensa y las denuncias que contra ellos ha presentado Bárcenas por Despido improcedente y por allanamiento y robo, provocan una percepción de que ciertamente ha existido una oscura trama tras los muros de Génova y que ya no se encuentran argumentos mínimamente creíbles para intentar demostrar una poco probable inocencia.
Quizá no es que Rajoy no quiera, sino que no se atreve a pronunciar el apellido Bárcenas, por no quedar en evidencia. Si sus gestos o algo de lo que dijera le delatara, ahora que se encuentra expuesto a todas las miradas de los medios, la catástrofe que sobrevendría, colocaría al PP en una posición de insostenibidad que le forzaría a un abandono inmediato de las labores de gobierno.
Así que la única manera de resistir, mientras  el huracán sacude con máxima potencia, es intentar pasar desapercibido, sin dar oportunidad a los informadores de averiguar nada que pueda comprometer su estancia en el poder, al menos hasta que las investigaciones judiciales no decidan si se puede probar su vinculación con la trama de los sobresueldos.
Pero el paso del tiempo es un arma de doble filo que da también a los investigadores la oportunidad de seguir ahondando en el tema, ya que nadie parece hacer frente a las informaciones que van apareciendo en los distintos medios y que por tanto, no hacen otra cosa que negarles credibilidad, a causa de su pertinaz silencio.
En ese compás de espera estamos y nadie descarta que lo que queda por venir sea, precisamente, la gran traca final que haga saltar por los aires este argumento de mafias y corruptelas, ofreciendo a la sociedad la verdad desnuda, a la que siempre tuvo derecho, pero que nadie le ofreció, para que actuase en consecuencia. 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario