lunes, 13 de marzo de 2017

Los primeros mártires


La sentencia que inhabilita a Artur Mas, durante dos años, para la ocupación de cualquier cargo público, aunque le absuelve del cargo de prevaricación, al igual que a Ortega y Rigau, sus compañeros, añade leña al fuego del  problema catalán, convirtiendo de facto a los condenados, en los primeros mártires reales de la  causa independentista y propiciando que las críticas al Estado español sean ampliamente justificadas por mucha de la gente que hasta ahora se mostraba escéptica y que de seguro serán, a partir de este preciso momento, convencidas de que se trata de una vía para frenar el proceso iniciado por éstos y otros muchos secesionistas.
Los mensajes lanzados con inusual rapidez desde los círculos catalanes de los  partidarios de la consulta y que muestran un total desacuerdo con la sentencia emitida esta misma mañana, ponen de relevancia el sentimiento generalizado que avala esta teoría y sirven de sostén para poder entender con claridad meridiana, que cualquier movimiento que realicen los independentistas, a partir de hoy, irá fuertemente avalado por el sufrimiento que supuestamente se infringe sobre estos tres condenados, poniendo incluso en cuestión que la libertad de expresión funcione plenamente en esta Democracia, a la que ya se ha calificado, literalmente, como de low cost.
 Si la intención del Gobierno central, que basa toda su defensa de la unidad del Estado, hasta ahora, en la vía judicial, era la de atemorizar a los líderes catalanes que se atrevieron a convocar y llevar a cabo el  referéndum del 9 de Noviembre, ya les garantizo yo que el fracaso está asegurado, pues al negarse a mantener verdaderos contactos y negociaciones en igualdad, con los principales representantes de los movimientos separatistas, acabarán por conseguir que todo se les vuelva en contra, ahora, con el motivo real de haber provocado una fanática admiración por estos tres primeros mártires, a los que seguramente seguirán otros y que podrían ser considerados como abnegados defensores de una identidad catalana, bastante denostada por cierto, por los principales líderes del PP, en todas y cada una de sus intervenciones sobre el tema.
Se da a los residentes en Cataluña en general y muy particularmente a los indecisos, que no eran capaces de discernir de qué parte estaba la razón, cierta justificación para pensar que la libertad de opinión es en su territorio severamente castigada por la acción de la justicia y que por el mero hecho de pertenecer a cualquier Formación que lleve en su programa el deseo de que Cataluña alcance la independencia, está asegurado el enfrentamiento con una Ley, creada desde un principio para favorecer únicamente los intereses de quienes se apoyan en la Constitución, para defender la Integridad del Estado.
Esta vía legal, que en ningún momento propicia que se explique a los catalanes las ventajas y desventajas de separarse de España, como si para independizarse bastara con firmar un mero documento, reafirma sin embargo, los temores, reales o fingidos, de todos los que optaron por reclamar el derecho a decidir de los que habitan en Cataluña y les coloca un paso por delante de quiénes ahora dirigen nuestros destinos desde Madrid y que son, en cierta medida, tanto o más nacionalistas que aquellos contra los que dicen luchar, amparándose en la Ley existente, como única arma para ganar esta batalla.
Su perniciosa intransigencia, acaba de subir a los altares a Mas, y a los que le acompañaron en su aventura aquél 9 de Noviembre, insuflándoles nuevas fuerzas para proseguir en el camino emprendido, acompañados ahora de un sinfín de admiradores venidos de todos los lugares de Cataluña y que seguramente les considerarán, por su valor al enfrentarse a sus enemigos, como héroes de un pensamiento que cada vez se extiende con mayor celeridad, en un territorio que afectado gravemente por la crisis, no encuentra salida que solucione sus verdaderos problemas de fondo.
Entretanto y por mucho que le pese a los conservadores, incapaces de habilitar un diálogo eficaz que suavice los ánimos de una y otra parte, el conflicto, sigue enquistándose peligrosamente en una sociedad fuertemente dividida por sus sentimientos territoriales, a uno y otro lado de este muro invisible, tras el que se fomenta, y creo que de una manera consciente, aunque no podría demostrarlo, un sentimiento de odio cerval, que costará sudor y lágrimas deshacer, pues está echando profundas raíces.
La sentencia de hoy, añade a lo ya plantado, una gran dosis del abono necesario para que la floración se produzca con trepidante celeridad y sea posible recoger los ansiados frutos sin demora y  por sorpresa.
Un tanto más, que acaban de apuntarse Mas y los suyos, pero no se podía esperar otra cosa, teniendo en frente a tales ineptos.


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