lunes, 6 de marzo de 2017

Funcionarios crucificados


El Presidente de la Comunidad de Murcia, que ha declarado hoy como imputado ante el Juez, ha intentado eludir la responsabilidad que se le reclama en este caso de corrupción, culpando descaradamente a los técnicos y funcionarios encargados de las obras en cuestión, alegando que su misión nunca fue más allá de lo meramente político, como si ocupar un cargo de poder, no llevara consigo la obligación de estar al tanto, aprobar o desechar, todo aquello que ocurre en las Instituciones.
Esta moda a la que se han apuntado reputados miembros del PP, de culpabilizar al funcionariado español de todos los males que suceden en áreas como la sanitaria, la educativa o cualquier otra en la que se ocupen puestos de trabajo obtenidos por oposición, se está convirtiendo, como se dice ahora, en viral y cada vez que se hace público un nuevo escándalo relacionado con malas prácticas llevadas a cabo, presuntamente, por determinados políticos, resulta muy útil avivar la leyenda negra que persigue a los funcionarios españoles, en su mayoría, responsables, comprometidos y cumplidores de sus labores, muchas veces, más allá de lo que les correspondería realmente.
Ya oímos a esperanza Aguirre cebarse contra el profesorado español, poco menos que calificándoles de vagos y vividores, justo antes de que se les rebajaran los sueldos y se les incautara una paga extraordinaria de Navidad, que aún no se les ha devuelto en su totalidad, o criticar abiertamente, junto a otros muchos de sus ilustre y engominados compañeros, a los participantes en las mareas blancas que salieron a la calle contra los recortes que se estaban y están practicando en la sanidad y que hacen que la salud de los ciudadanos y sus bolsillos, en general, hayan mermado considerablemente.
Tampoco se han librado de esta moda infecta, los funcionarios que ocupan cargos en los Ayuntamientos y muy particularmente si sus laborees se desarrollan en el área del Urbanismo, que tan buenos beneficios ha reportado, según sentencias conocidas, a una cantidad ingente de políticos condenados, cuya primera intención fue, como ahora ocurre con el Presidente de Murcia, echar balones fuera, tildando de inútiles a los encargados de gestionar los papeles de las obras llevadas a cabo en las ciudades y los pueblos.
El manido argumento, que se cae por sí sólo, en cuanto que en las imputaciones que hacen los  jueces, curiosamente no aparecen estos funcionarios señalados directamente por el dedo acusador de sus mandos, mientras que los que acaban siendo juzgados son siempre los políticos, siembra sin embargo, una desagradable duda en la ciudadanía en general, pues ya desde los años del franquismo, en los que los funcionarios eran elegidos a dedo, por su afinidad con el régimen, se ha ido creando alrededor de ellos una inquina que no ha sido en absoluto superada con el paso del tiempo, a pesar de que desde que llegara la Democracia, todo el funcionariado  haya de superar necesariamente una oposición, para ocupar cualquier tipo de puesto.
Muchos de ellos, como es el caso de profesores y profesionales sanitarios, han demostrado con creces su afán por salvar el sistema, durante los años de esta interminable crisis, enfrentándose a la brutalidad de los recortes aplicados en estas áreas por el Gobierno de Mariano Rajoy, como una auténtica casta de valientes. Han peleado con uñas y dientes por alumnos y enfermos enfrentándose abiertamente, en Hospitales, Escuelas y la calle, a las imposiciones que se pretendían desde el poder, llegando a ganar batallas que en principio parecían perdidas y que han beneficiado, aunque no sepamos agradecerlo, a todos y cada uno de nosotros .
Ninguno de ellos merece por tanto el trato vejatorio que se les dispensa desde las altas Instancias políticas, ni tienen por qué soportar los exabruptos que salen de la boca de determinados líderes sin conciencia, que les han convertido, por mera diversión o por la necesidad de ocultar otras cosas, en una diana sobre la que lanzar dardos envenenados, cada vez que se destapa una corruptela directamente relacionada con algún miembro del PP, como si fuera un colectivo maldito al que hubiera que erradicar, mientras otros se llenan los bolsillos con el dinero de todos los españoles.
En defensa de la decencia del funcionariado, de su honradez y hasta de su inagotable paciencia al soportar estas inagotables presiones a que se les somete, sin orden ni concierto, habría que decir, que gracias a ellos y su labor, el país, ha seguido funcionando a pesar de la crisis, durante estos últimos tiempos. Nuestros hijos han continuado aprendiendo. Nuestros enfermos se han ido curando. Nuestros pobres, han sido atendidos, en relación con el bajísimo presupuesto de que se dispone, por los Servicios sociales y la Investigación sigue reportándonos inmensas alegrías, a pesar de los pocos medios con los que se cuenta para lograr avances. Han funcionado, todas las ventanillas de los Organismos Oficiales, la policía, acude si se la necesita y los bomberos han apagado los fuegos que han ocurrido, con mayor o menor presteza, aunque continúan en la lucha, por una falta de material que dificulta su labor considerablemente.

Habría que preguntarse, dadas las circunstancias, si se podría decir lo mismo de nuestros políticos.

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