No le están saliendo las cosas nada bien a Luís Bárcenas, con
las declaraciones que se están oyendo en el juicio de la Gurtel y no le va a
quedar otro remedio que recomponer radicalmente sus estrategias de defensa,
para poder explicar de dónde salieron los cincuenta millones que tenía
guardados en una cuenta suiza y que aún no se sabe si le pertenecían, como
viene queriendo demostrar el PP, o simplemente figuraban a su nombre para
ocultar la identidad de otros dueños, a los que hacía de testaferro, por
motivos obviamente ocultos.
Otro ex tesorero del PP, Naseiro, ha declarado esta mañana
que Luís Bárcenas no sólo no ha sido nunca marchante de arte, sino que ni
siquiera ha demostrado interés alguno por esta materia, ni coleccionado jamás obras que pudieran tener un
valor, más allá que el meramente decorativo en las paredes de cualquier piso,
echando abajo de un plumazo, la historia que el imputado ha mantenido desde el
principio, de cómo había obtenido la inmensa fortuna que según él amasó
haciendo esta clase de negocios, a la vez que llevaba las cuentas de su Partido
en Génova.
El panorama que se abre ahora, no beneficia en absoluto al ex
tesorero y le pone muy difícil poder salir impune de los delitos por los que se
encuentra imputado, si no es, aviniéndose a negociar un pacto que aclare
meridianamente a la fiscalía los oscuros asuntos que presuntamente se gestaron
en la sede central del PP y ofreciendo nombres que a todos se nos antojan que han
de ser de sobra conocidos, en el mundo de la política.
Ahora que Francisco Correa parece estar dispuesto a pactar, a
cambio de una reducción de su pena y que la trayectoria que están tomando los
acontecimientos no hacen más que perjudicar cada vez con más fuerza, a otros
encausados en este Juicio, lo que Bárcenas sabe acerca de los entresijos del
PP, va cobrando un inusitado valor a la hora de negociar una salida
medianamente digna, si finalmente se decide a romper su silencio.
Con los populares en el poder, que Bárcenas aceptara esta
opción podría ser un bombazo que con toda probabilidad acabaría por conducir
directamente a la convocatoria de nuevas elecciones y ya les digo yo, que lo que
puede haber debajo de esa manta de la que Bárcenas, hasta el momento, no ha
querido tirar, echaría por tierra todos los probables resultados electorales
que anuncian las encuestas, beneficiando claramente a los enemigos políticos de
Mariano Rajoy, que saldría duramente tocado, si se produjera un escándalo de
dimensiones astronómicas.
Mucho tiene que pensar, a partir de hoy, el ex tesorero
popular y mucho que consultar con sus abogados, sus amigos y su familia, pues
el hecho de que su argumento principal se convierta en insostenible, no augura
buenos tiempos para su próximo futuro y por ende, tampoco para el de su
amantísima esposa, a la que tanto defiende con su empecinado silencio.
Tiene ahora la justicia, un reto por resolver y quizá ha
llegado el momento de apretar las tuercas a este personaje ya legendario, que
forzosamente ha de guardar mucho más que su célebre cuaderno de anotaciones,
para que desvele, de una vez, la pura verdad, aunque esto supusiera la caída
fulminante de todo un Gobierno, que desde el primer momento ha tratado por
todos los medios de desligarse de las actividades del que fuera su tesorero.
La espada de Damocles,
vuelve a posarse en la nuca de cada uno de los que habitaban en Génova,
haciendo que contengan la respiración, por si se diera el caso de que Bárcenas
se viera acorralado hasta tal punto, que no tuviera otra salida que tirar de la
información que guarda tan celosamente.
La deriva de este caso depende en gran parte, de la tenacidad
de los fiscales y de los jueces y lo que ocurra al final, se lo deberemos
exclusivamente a ellos, que son al fin y a la postre, los auténticos encargados
de que la justicia se imparta correctamente.

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