Conscientemente, me he estado negando a escribir sobre la
historia del pequeño Nicolás, por haber considerado, quizá equívocamente, que
se trataba de una fantasía de un casi adolescente, que había decidido gastar
parte de su tiempo en fotografiarse con gente importante del PP, siendo
probablemente simpatizante del tipo de ideología que representan.
Pero resulta que el joven ha empezado a presentar pruebas
tangibles de que verdaderamente existía una relación íntima con muchos de estos
altos cargos y no queda más remedio que empezar a pensar que los casos de
extorsión que ha protagonizado con ciertos empresarios, quizá no era idea suya,
pues más parece un conseguidor contratado por alguien para llegar a obtener
jugosos beneficios.
A pesar de que todos los miembros del PP que aparecen junto a
él en sus fotografías han negado rotundamente conocerle y que organismos como
el CNI han manifestado que nunca ha trabajado para ellos, los sitios en los que
el Pequeño Nicolás ha logrado entrar, el lugar en el que ha estado viviendo y
la utilización sistemática de coches oficiales durante las secuencias incómodas
que otros han relatado, induce a dudar de la veracidad de las declaraciones de
sus supuestos “compañeros” y más bien parecen dar la razón., al menos en parte,
a este casi adolescente al que al principio, muchos tomamos por lunático.
El niño no es precisamente un idiota y ha ido almacenando
pruebas fehacientes de su trato personal con determinadas personas y dice estar
en posesión de ciertos videos que podrían poner en no muy buena posición, a
todos aquellos que le han negado, por activa y pasiva.
De momento, hemos podido ver unas fotos de un alto cargo de
la clase empresarial, cómodamente tumbado en el sofá de la casa de Nicolás y a
decir de los periodistas del diario el Mundo, en los próximos días, irán
apareciendo nuevas pruebas de que sus declaraciones no están tan alejadas de la
realidad, como el PP pretende.
O sea, que puede que la gestión que realizó con los abogados
de Manos Limpias, en torno al caso de la Infanta y la obtención de ciertos
capitales de parte de varios empresarios para la obtención de concesiones de
obras públicas, a través del Ayuntamiento de Madrid, sean ciertos, lo que
pondría en un serio aprieto, no solo a los integrantes de la familia real, sino
también al equipo de Ana Botella e Ignacio González, con los que por cierto,
presume el niño de tener relaciones casi familiares.
Pinta muy mal para el PP si puede presentar pruebas de lo que
dice, pues vendría a demostrar que las prácticas que aparecen en los papeles de
Bárcenas continúan siendo algo habitual para mantener una fuente continua de
ingresos en negro y habría entonces que investigar a qué bolsillos han ido a
parar esos fondos, convirtiéndose éste, en un nuevo y escandaloso caso de corrupción
relacionado también con gente relevante del PP y que iría directamente en
detrimento de las aspiraciones electorales de Rajoy y su equipo.
Por tanto, habrá que prestar atención a lo que en principio
no nos interesó demasiado y separar el polvo de esta paja que empieza a tomar cuerpo por sí misma, a pesar de lo
rocambolesco de esta historia, que más parece un guión cinematográfico, que una
realidad posible en el seno de un Partido serio, sobre todo por la edad del
protagonista.
Fotos, las hay con todo el mundo y nadie se libra de aparecer
al lado de este portento, en toda suerte de actos institucionales, incluido el
Palacio Real, el día que Felipe y Leticia tomaron posesión de la corona.
El niño, puede ser una fuente de inagotable información para
los jueces y ojala que la investigación sobre su caso no acabe archivándose sin
terminar de averiguar cuánto de verdad hay en las cosas que presume haber hecho
y sobre todo, si es cierto que trabajaba para la Vicepresidencia del gobierno y
otras personas de relevancia trascendental en un PP, que no levanta cabeza en
los asuntos relacionados con la corrupción, ni la levantará, si siguen apareciendo más, a este ritmo.

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