miércoles, 21 de diciembre de 2016

La función de Hugo


Son esos momentos, en los que la emoción nos arranca las lágrimas y nos dejamos llevar por  sentimientos que a  menudo creíamos dormidos, los que hacen que el mundo se convierta, por medio de un hechizo desconocido y mágico, en un lugar que merece ser amorosamente mimado por la gente de buena voluntad, que encuentra en las cosas pequeñas, un camino para alcanzar la sencilla felicidad que proporciona la construcción de un recuerdo.
Pocas veces, se nos brinda la oportunidad de agradecer a quienes hicieron posible uno de esos momentos y es sólo con el tiempo, si nos paramos a mirar atrás, cuando añoramos la cálida sensación que tuvimos la enorme suerte de vivir  y  nos arrepentimos de no haber abierto el corazón, mostrando la grandeza de nuestro afecto.
Mi nieto Hugo, que ha representado esta mañana, junto a sus compañeros de cinco años, la función navideña, en su colegio, se ha convertido hoy, regalándonos desinteresadamente uno de esos instantes de pura felicidad, también en el protagonista de este artículo y ha dejado, con su pequeña figura y sus enormes dosis de candor, una de esas huellas imborrables que permanecerán ancladas a la memoria de los que le queremos y a la que nos aferraremos con firmeza, en los buenos y en los malos momentos.
Su voz blanca, escondida detrás de su disfraz, pequeña luz en medio de este complicado universo, reclamando felicidad para otros niños menos afortunados, aún  sin entender el verdadero significado de las lágrimas o las guerras, no puede, sino provocar un torrente de solidaridad y todos hemos sido, por breves segundos, con él, portadores de buenos deseos, queriendo transportar alegría, allá donde haya sufrimiento.
Este regalo, hecho desde la bendita inocencia que conlleva la edad, adquiere sin embargo, una inusitada importancia cuando remueve los sentimientos y nos hace, aunque sea brevemente, eliminar escollos de un camino, que pudo parecernos desierto.

No cabe mayor honor que dar las gracias a quién hizo posible todo esto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario