domingo, 18 de diciembre de 2016

Acuerdo en Podemos


No  ha resultado fácil que los dos carismáticos líderes de Podemos, Iglesias y Errejón, hayan conseguido firmar la paz, limando sus graves desavenencias, pero después de mucho dialogar, de muchos mensajes cruzados y de dos largas horas de reunión en solitario, parecen haber llegado finalmente a un acuerdo, aunque  esto haya costado apartar un poco a los representantes de la corriente anticapitalista y Miguel Urbán, se queje por ello.
Estas discrepancias, que son mucho más peliagudas en los Movimientos asamblearios que en los Partidos corrientes, sobre todo porque los primeros albergan en sus filas a gentes de pensamientos bien distintos, suelen sin embargo resolverse con mayor facilidad que cuando se trata de facciones surgidas de un  mismo tronco ideológico, quizá porque la gente que milita en Formaciones como Podemos, está acostumbrada a codearse con otros que desde el principio pusieron sus cartas abiertamente sobre la mesa, declarándose defensores de su propia ideología.
Le ha tocado a Podemos, por suerte o desgracia, contar con dos figuras políticas de primera línea al mismo tiempo y el hecho de que entre ellos no coincidan plenamente en su manera de afrontar el futuro que les espera como Partido, contribuye seriamente a que mantengan un tira y afloja permanente por hacerse con el poder, aunque después procuren ser razonables, para no perjudicar la imagen que se tiene sobre aquello que representan.
El tándem Iglesias- Errejón, que tan buenos resultados ha dado  mientras ha funcionado como un todo indestructible y que ha conseguido situar a Podemos en el primer plano de la política nacional, ha de seguir necesariamente en pie, pues la fotografía que tiene el electorado que les ha ofrecido su confianza, simplemente a cambio de promesas, se resentiría grandemente, si por meras cuestiones de organización, se rompiera de un plumazo la colaboración que ha existido entre ellos desde el principio, mandando al garete un proyecto ilusionante que ha conseguido movilizar a un buen puñado de ciudadanos, dispuestos a seguirles, allá dónde les lleven.
Afortunadamente, ambos líderes son conscientes de esta realidad que les ha tocado vivir, uno al lado del otro y por lo que parece, aún no ha llegado el momento de poner el ego por encima de otras razones de mucho más peso para el electorado de Podemos, así que tras el acuerdo de ayer, se podría decir que los dos han demostrado tener un empaque político que para sí quisieran los dirigentes del PSOE, por ejemplo, dando por zanjada una cuestión a la que los adscritos pondrán la guinda, con sus votos, en estos próximos días.
Cierto es que si se quiere hacer carrera en política se han de aparcar los asuntos personales y liderar un Movimiento que agrupa a tantas y variadas corrientes, se convierte en un complicado reto que no será fácil superar, pero es de agradecer que se den pasos, en base a lograr un entendimiento.
Las líneas que se marquen después, en Vista Alegre II, marcarán el camino a seguir en los próximos tiempos, pero lo más difícil, acercar distancias y hacerlo con buena disposición por ambas partes, parece que se ha conseguido.

La unidad, ahora que la derecha cuenta con el apoyo de ciertos socios en el Parlamento, es imprescindible. De otro modo, la izquierda quedaría huérfana de representación real en las Instituciones  y contribuiría también a construir ese camino de rosas, en el que Rajoy quiere convertir esta interesante legislatura.

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