Mientras el caso del Master de Cristina Cifuentes se
precipita sobre ella como un torrente, por las últimas noticias aparecidas, la
justicia alemana deja en libertad provisional a Puigdemont, tras el pago de una fianza de 75000 euros, por
considerar que no cometió el delito de rebelión del que se le acusa en la orden
internacional emitida y que sólo podría ser extraditado por malversación, lo
que equivaldría como mucho, a una pena de doce años.
En la tarde de ayer, la supuesta Presidenta del tribunal ante
el que Cristina Cifuentes dijo haber defendido su trabajo de fin de Master, se desmarcaba
inesperadamente del asunto, alegando que no sólo no había presidido jamás el
tribunal al que se aludía, sino que su firma había sido falsificada en un acta
que había sido construida apresuradamente, tras la aparición en prensa del
escándalo y que resulta ser la misma que Cifuentes ha estado exhibiendo a
través de las redes e incluso delante de la mismísima Asamblea de Madrid, como
documento probatorio de la realización de un trabajo, que continúa sin
aparecer, a la hora en que escribo este artículo.
Inmediatamente después de que se conocieran estos datos, la
Universidad decidió poner en manos de la fiscalía la investigación, que en
principio se había iniciado, de puertas para adentro y los alumnos de la Juan
Carlos, interpusieron a su vez una denuncia, para intentar que a través de la
justicia, se clarificara todo este tema.
Mal se ponen las cosas para Cifuentes, como seguramente
habrán imaginado todos ustedes y peor aún, para un PP, que aunque sigue
defendiendo a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, debe encontrarse
absolutamente abrumado por la profusión de las pruebas, por lo que no sería de
extrañar que en cualquier momento, como ya ha ocurrido otras veces, le retire
su apoyo, condenándola a la más triste de las soledades e incluso obligándola a
dimitir, quiera o no quiera, sobre todo si Ciudadanos empieza a tensar la
cuerda.
En cuanto al caso Puigdemont, el inesperado varapalo
propinado al Juez LLarena por la justicia alemana, viene a complicar y mucho,
el hecho de poder mantener las acusaciones de rebelión que pesan sobre doce
altos cargos del independentismo, pues resultaría ser, por lo menos curioso,
que el principal instigador de la proclamación de la República catalana fuera
juzgado sólo por malversar fondos públicos, mientras todos sus subordinados se
enfrentan a acusaciones mucho más contundentes, creando así un inteligible
galimatías, imposible de descifrar para los millones de ciudadanos que se
hallan pendientes de los giros que vaya tomando este asunto.
Suponemos que todas las discrepancias entre el tribunal
alemán y Llarena, se basan en el establecimiento de si hubo o no violencia, en
los días en que sucedieron los hechos y sobre todo, en la imposibilidad de
cuantificar, en el caso de que la hubiera habido, el punto hasta el que se
llegó y si realmente fue suficiente para desestabilizar la seguridad del país,
al que todos pertenecemos.
Probablemente, Puigdemont será finalmente extraditado, aunque
no en las condiciones que el Juez y el
Gobierno esperaban, para complicar aún más si cabe, el conflicto de Catalunya y
ahora cabe preguntarse, si tras su puesta en libertad, el ex Presidente
retornará a su línea de querer presidir el nuevo Gobierno de la Generalitat o
consentirá en que sea otro el que ocupe el puesto que según él, le corresponde legítimamente,
al haber sido elegido en las urnas.
Tenemos por delante, un fin de semana movido, en el que habrá
que estar pendientes del desarrollo de los acontecimientos, pero ya les digo yo
que no será precisamente placentero, ni para Cifuentes, ni para LLarena y menos
aún, para un Mariano Rajoy, al que no le debe llegar la camisa al cuerpo, a la
vista de que nada de lo que se empeña en defender, le sale tal y como lo había
previsto.

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