martes, 3 de abril de 2018

Luz verde



Como era de esperar, la Fiscalía alemana recomienda la extradición de Puigdemont, que si un milagro de última hora no lo remedia, tendrá por fin que enfrentarse a la justicia española, acusado, como otros de sus compañeros, de los delitos de rebelión y malversación, dejando en manos de los jueces la elaboración de este último capítulo de su rocambolesca historia, llegando justo adonde no quería llegar, cuando abandonó su territorio, camino del exilio belga.
Y digo como era de esperar, porque cada vez resulta más evidente que la detención del ex President de la Generalitat, en territorio alemán, no debió ser precisamente una casualidad, sino que más bien, apunta a un acuerdo tácito entre Estados, que libera a la Comunidad Europea de un problema que se estaba convirtiendo en un auténtico quebradero de cabeza para ella y que podía haber dado pie a otros episodios similares, causando un auténtico  caos territorial, de incalculables consecuencias.
De todos es sabido, que la sumisión de Mariano Rajoy a Ángela Merkel ha sido una constante, desde el mismo instante en que llegó al poder y la Canciller alemana, no podía dejar pasar la ocasión de corresponder de alguna manera a tan entregada obediencia, por lo que el caso de Puigdemont  y todo lo que políticamente conlleva el asunto del pretendido independentismo, le ha brindado  la oportunidad de demostrar que la alianza entre España y Alemania, al menos de momento, resulta sencillamente, incontestable.
Nunca sabremos si los independentistas tenían previsto de algún modo que los acontecimientos pudieran tomar la deriva que nos ha traído hasta el momento que estamos viviendo, ni tampoco si se encontraban, todos ellos, dispuestos a asumir los riesgos que corrían desde el mismo instante en que se  atrevieron a comenzar su aventura secesionista, pero lo cierto y verdad, es que nada ha salido como en principio y de manera algo ingenua, habían pensado, provocando el natural desengaño en esos dos millones de personas a los que siempre prometieron un final feliz que no sólo nunca llegó, sino que se ha convertido en una pesadilla interminable, para una buena parte de sus dirigentes.
Que Alemania se decantaría por la extradición estaba prácticamente cantado y por eso, principalmente, se permitió a Puigdemont cruzar, en su camino de vuelta desde Finlandia, un par de países no tan amigos, esperando pacientemente a que pasara  la frontera alemana para proceder  su detención, seguros de que allí se contaba con el apoyo necesario para que el Gobierno español obtuviera un triunfo total en esta enrevesada causa, que no ha sabido afrontar por la vía política, desde un primer momento.
Así que las esperanzas de los separatistas, en que Puigdemont saliera ileso de su encontronazo con la justicia alemana se han esfumado esta misma mañana, con la decisión de la fiscalía, que argumenta entre otras cosas, que existe un grave riesgo de fuga que no aconseja su libertad provisional, por lo que tendrá que permanecer en prisión, aproximadamente los sesenta días que tiene el juez alemán, para finalmente, decretar o no su extradición a España, de manera efectiva.
No han servido de nada, ni los plenos del Parlament catalán, ni las manifestaciones de los Comités en defensa de la República, ni los intentos a la desesperada de los abogados, en lograr una libertad que ya se presumía muy difícil, por lo que seguramente habrá que decidir, en última instancia , el nombre de algún nuevo candidato a President de la Generalitat, pues el tiempo sigue corriendo y de otro modo, no quedaría más remedio que convocar nuevas elecciones.
A parte de esta  noticia de máxima actualidad, el periódico de Ignacio escolar sigue aportando nuevas informaciones, sobre el caso del Master de Cristina Cifuentes, que mañana comparecerá ante la Asamblea de Madrid y que no podrá zafarse de tener que dar algunas explicaciones a la oposición y presenta una serie de testimonios de algunos compañeros que aseguran no haber visto jamás en clase a la Presidenta de la Comunidad, a pesar de que los cursos del Master habían de ser necesariamente presenciales, ni tampoco en ninguno de los exámenes que resultaban ser imprescindibles para la obtención del título del que se está hablando, durante todos estos días.
Tampoco ayuda el hecho de que formalizara la matrícula tres meses después de que finalizara el plazo marcado para tal fin, por lo que las dudas  que permanecen abiertas en el caso, ponen en grave peligro la posibilidad de que Cifuentes pueda continuar ocupando el cargo que ejerce en la actualidad, por razones que son evidentes.
En esta tesitura, Montoro presenta a bombo y platillo los presupuestos generales del Estado, que habrán de ser aprobados en el Parlamento por mayoría o no podrán salir adelante y aunque cuenta con la inestimable ayuda de Ciudadanos, le faltan siete votos para poder conseguirlo, ahora que el PNV le ha retirado su apoyo mientras en Catalunya siga en vigor la aplicación del 155, como una muestra de solidaridad con sus compañeros separatistas, con los que se consideran ideológicamente hermanados, desde hace mucho tiempo.
Como verán, no corren buenos tiempos para un PP, absolutamente desbordado por el desarrollo de los acontecimientos y más aún, ahora que Rivera es dado como ganador en futuras elecciones, en todas y cada una de las encuestas, por lo que la natural flema de Rajoy, ha de estar necesariamente alterada, pues nunca tuvo la talla ni el valor necesario, para poder lidiar con tantos problemas, al mismo tiempo.
Si los presupuestos  no salen adelante y Cifuentes no logra mañana convencer a la oposición de la autenticidad de su título, lo más probable es que Rajoy se vea finalmente forzado a  dar por terminada la legislatura y a convocar en breve, nuevos comicios, cosa que me da la impresión que en cierta medida, desea, quizá porque de este modo podría traspasar a otro todo aquello que no fue nunca capaz de resolver y que hace de él, el peor Presidente que hemos tenido los españoles, en los cuarenta años que han pasado, desde que nos ganáramos la llegada de la Democracia.


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