La declaración de Cristina Cristina Cifuentes, ayer tarde, ante
la Asamblea de Madrid, se convirtió desde el primer momento en una clara huida
hacia adelante, en la que la Presidenta trató de zafarse, de la manera que
fuera, de las acusaciones vertidas por la oposición al completo, sobre su
persona, logrando, a través de su
conocimiento del funcionamiento de la Institución en la que se encontraba,
sobrevivir al desastre que se le viene encima, si logran probarse todas las
afirmaciones que la prensa ha vertido sobre la obtención de su Master, estos últimos
días.
Atacando sin rubor a
sus adversarios políticos, con una altivez ciertamente impropia de quién
debiera haber ofrecido toda suerte de explicaciones sobre el tema que se trata,
hace ya muchos días, la Presidenta se limitó a volver a presentar el acta que
ya exhibiera por medio de las redes sociales y que según “El Confidencial”,
está rubricada por dos firmas falsificadas y a intentar salir airosa de las
acusaciones de su falta de asistencia a las clases y exámenes de un Master, definido como presencial, alegando
haber llegado a una serie de acuerdos con determinados catedráticos, al
respecto y sin ni siquiera mencionar por qué su matrícula fue aceptada tres
meses después de cumplir el plazo establecido por la Universidad, para ello.
Sus explicaciones, cargadas de agresividad e ironía, no convencieron en ningún momento a
la oposición y dieron lugar a la intervención de Gabilondo por el Partido socialista,
que como catedrático Universitario demostró un profundo conocimiento del asunto que se
estaba tratando y que anunció, al no creer los argumentos presentados por
Cifuentes, su intención de presentar una Moción de censura, que la obligue a
abandonar el puesto que ocupa en la actualidad y que fue inmediatamente apoyada
por los representantes de Podemos.
Sin presentar tampoco ante la Asamblea el trabajo final
correspondiente a su Master, que alegó haber extraviado en alguna de las
múltiples mudanzas realizadas a lo largo de unos años, sus explicaciones ni
siquiera fueron aceptadas por sus socios de Ciudadanos, cuyo representante, sin
embargo, no se atrevió a sumarse a la Moción propuesta por la izquierda,
limitándose a pedir una Comisión de investigación, quizá poniendo sus propios
intereses políticos, por delante del bien de la Comunidad de Madrid.
Visto lo visto y a la espera de que aparezcan más
informaciones en la prensa relacionadas con este farragoso asunto, Cifuentes se
circunscribió ayer por la tarde a ganar un poco de tiempo, con el que poder
hacer frente al tsunami que se le ha venido de pronto encima y mucho nos
tememos que lo que aún queda por saber,
puede llegar a ser mucho peor que lo que ya conocemos hasta ahora, por lo que
quizá ni siquiera pueda llegar políticamente viva, al momento en que se
presente la Moción de censura.
En cuanto a la postura de la oposición, habría que decir que
el PSOE le ganó, por la mano, la partida a Podemos, poniendo además a
Ciudadanos en la terrible tesitura de tener que decidir un apoyo que puede
beneficiar grandemente a los Partidos dispuestos a llegar hasta el final para
clarificar totalmente este asunto y dejándole a los pies de los caballos, si
como parece, decide apostar por la Comisión de investigación, permitiendo de
este modo que Cifuentes, a pesar de
todo, siga en el cargo que ocupa actualmente.
En cuanto a Podemos, ir a rebufo de lo que propone el PSOE,
aún demostrando desde el primer momento un apoyo incondicional, resta bastantes
posibilidades a Errejón, de conseguir la Presidencia de la Comunidad de Madrid,
pues siempre se recordará que fue Gabilondo el primero en pedir la Moción de Censura
y por tanto quizá, merecedor de ocupar el puesto que quedaría vacante, si de
una manera u otra, se fuerza la marcha de Cifuentes.
En esta tesitura, los de Rivera habrán de pensar muy bien si
en cierto modo, quieren ser acusados de permitir la permanencia en la
Presidencia de Cifuentes, cosa que de ser así, perjudicaría notablemente su
hasta ahora imparable ascenso al poder, pues este caso no deja de ser una forma
de otra presunta clase de esa corrupción, que los de Ciudadanos presumen de
combatir a capa y espada, aunque habría que matizar mucho sobre eso.
Esta misma mañana, se publica en la prensa que el día que
Cifuentes citó como fecha en la que se produjo la defensa de su Master, no hubo
convocatoria alguna de ningún tribunal, lo que añade un nuevo punto de
oscuridad a toda esta historia rocambolesca, que justifica plenamente la Moción
de Censura, que aunque se perdiera, ofrecería
a la ciudadanía una imagen muy clara de
en qué lado se encuentra cada Partido, de cara a próximas elecciones.

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