Mientras esperamos la comparecencia de Cristina Cifuentes,
ante la Asamblea de Madrid, “El Confidencial” publica hoy la noticia de que en
el acta presentada, a través de un video, por la Presidenta de la Comunidad, aparecen
al menos, dos firmas falsificadas y una tercera de la que se duda también y que
el documento parece haber sido elaborado hace solo unos días, apresuradamente, tras el estallido
del escándalo, colocando a la
Universidad en una situación absolutamente comprometida, de la que le va a resultar casi
imposible salir airosa, si llegaran a
demostrarse estos delitos.
La falsificación de documentos de la importancia de un título
superior no deja en buen lugar a todo el
sistema educativo de nuestro país y lleva
inmediatamente a preguntarse si éste que tratamos estos días puede ser el único
caso en que se han podido dar esta serie de circunstancias, o si por el
contrario, esta presunta práctica, se ha llevado a cabo en otras ocasiones,
favoreciendo a una serie de individuos de cierta relevancia con el regalo de titulaciones
que no se corresponden con sus verdaderos conocimientos y estableciendo, al
menos, un terrible agravio comparativo, con todos aquellos que cursan una
carrera, Master o Doctorado, basados exclusivamente en la naturaleza de su
propio esfuerzo, como legalmente suele ser de recibo.
Porque al fin y al cabo, Cristina Cifuentes no es más que una
lideresa perteneciente al Partido político que gobierna hoy en el país y
bastaría con su dimisión, si llegara a demostrarse este caso, como parece
sencillamente inevitable, para subsanar el problema que constituye que una
persona con estos antecedentes académicos pueda continuar ocupando un cargo de
tal relevancia, pero la imagen de las Universidades en general y de esta que
nos ocupa en particular, quedaría para siempre absolutamente dañada, por la
gravedad de los hechos y todo el prestigio ganado durante años, por los que han
sido considerados, como auténticos
templos de la verdad, se vería arruinado, al verse envuelto uno de ellos en
asuntos sencillamente ilegales, por los que tendrán que responder, dónde corresponda.
Este tema, que no
puede sino enervar los ánimos de todos aquellos titulados del pasado, el
presente y el futuro, que tuvieron que aprobar, una a una, todas y cada una de
las asignaturas correspondientes y a los que en muchos casos, costó sangre ,
sudor y lágrimas reunir el dinero de las matrículas que debieron abonar
necesariamente, constituye una auténtica vergüenza nacional y hace dudar de la
honradez de ciertos catedráticos de excelencia, si es verdad que han llegado a
prestarse a dispensar un trato de favor a un personaje como Cifuentes, bien por ocupar el cargo político que ostenta,
bien a cambio de favores que seguramente irán saliendo en los medios de
comunicación, en los próximos tiempos.
Mucho nos tememos que las explicaciones que ofrecerá esta
tarde la Presidenta no satisfarán en absoluto a la oposición, pues cada nueva información
que aparece, no hace, sino complicar mucho más, que pueda demostrar su
inocencia, por lo que vemos difícil que pueda librarse de una Moción de censura,
que seguramente será el final de su carrera política.
Es lo que tiene ir por la vida arrasando, sin respetar las
normas básicas de la convivencia y creyendo que un cargo de poder, puede
ofrecerte cualquier cosa que desees, sin tener que luchar, como todos, por
conseguirla, olvidando que en esto de la política, ya lo hemos dicho muchas
veces, todo es efímero y cambiante, según puedan soplar los vientos.
Este episodio negro, no puede, sino hacernos reflexionar
sobre la podredumbre en que nos hallamos inmersos y en cierto modo, constituye
un ejemplo claro de otro tipo de corrupción, mucho más grave que los que se
relacionan directamente con el dinero, pues resulta simplemente vomitivo,
pensar que alguien pueda jugar
impunemente con la ingenuidad de todos los ciudadanos.
Afortunadamente, la verdad continúa siendo tozuda y suele
colocar a cada cual en el sitio que verdaderamente le corresponde, aunque para
ello, haya de pasar algún tiempo.

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