A esta hora de la mañana y tras haber rechazado el PP
participar en la Comisión de investigación propuesta por Ciudadanos, para
aclarar el caso de Cristina Cifuentes, el portavoz del Partido naranja en la
Asamblea de Madrid, comparece ante la prensa anunciando que piden la dimisión
inmediata de la Presidenta de la Comunidad y que sea sustituida hasta
la celebración de elecciones, por otro político conservador, intentando
arbitrar una fórmula a la murciana que dudamos mucho que sea la solución para
el gravísimo problema que estamos tratando desde hace unos días.
La negativa de los populares, deja a los de Rivera solos ante
el peligro en un asunto que no parece tener otra salida que forzar la marcha de
Cifuentes de manera absolutamente obligatoria, colocándolos , en una incómoda posición de soledad, frente
a la Moción de censura apoyada por toda la izquierda, restando credibilidad a
su reiterado discurso de lucha contra una corrupción, que sin embargo parecen
tolerar, si se tienen en cuenta la naturaleza de sus actuaciones, en este y en
otros asuntos.
El varapalo que supone para Ciudadanos esta decisión del PP, podría
propiciar un deterioro de sus relaciones con el Partido de Mariano Rajoy, al que han estado apoyando desde el
principio de esta legislatura y ofrece a la ciudadanía una imagen que conseguiría
dañar seriamente la intención de voto que últimamente se refleja en las
encuestas, por lo que los de Rivera harían muy bien en plantearse la hipotética necesidad de, al menos,
abstenerse, cuando se celebre la Moción de Censura, si no quieren atenerse a
las consecuencias que pudiera traer este
apoyo tácito a un PP, que de ninguna manera merece.
Porque aunque Cifuentes dimita, obligada o por voluntad
propia, sustituirla no repara el engaño a que han sido sometidos los madrileños,
el tiempo que haya durado su mandato, por lo que habría que preguntarse si el
Partido conocía de antemano todo este farragoso asunto del master fantasma que
aparecía como real en su curriculum y sobre todo, por qué cuando las pruebas se
han convertido en prácticamente irrefutables, se han negado taxativamente a
cualquier tipo de investigación, incluida la comisión propuesta por sus socios
de Ciudadanos.
Por esta y por otras muchas razones, el PP no merece seguir
gobernando en la Comunidad de Madrid y por mucho que duela a Ciudadanos, que en
el fondo sólo desea poder conservar el voto de las derechas que habían visto en
la figura de Rivera, un líder al que seguir, tras el asunto de Catalunya, por
encima de cualquier pretensión partidista, ha de ponerse, necesaria y
obligatoriamente, el bien de esta Comunidad, que en el fondo ha sido la verdaderamente agraviada, por la
naturaleza de este feo asunto.
Ángel Gabilondo, lo explicaba perfectamente anoche en el
programa de Ana Pastor y aunque fiel a su estilo moderado y conciliador,
consideraba como algo inaceptable, no sólo que Cifuentes pudiera continuar
siendo la Presidenta de la Comunidad de Madrid, sino muy fundamentalmente, el daño irreparable que su
caso ha infringido a las Universidades, cuyo prestigio queda profundamente tocado
por este caso de inadmisible corrupción, que nunca debiera haber sucedido.
La unión de PSOE y Podemos, en apoyo de esta Moción de
censura, deja a los de Rivera en clara inferioridad de condiciones, con su
propuesta de la Comisión de investigación, primero, porque todos sabemos que
poco o nada logra esclarecerse a través de esta vía y después, porque quedará
en la memoria de la Sociedad que fueron los únicos que sostuvieron a los
populares en el poder, aun cuando Cifuentes fuera sustituida por cualquier otro
candidato, a solo un año de las elecciones.
Esta unidad de la izquierda, que podría abrir un camino de
entendimiento a largo plazo, en otros muchos asuntos en los que, en principio,
podrían alcanzarse sin esfuerzo, determinados acuerdos, resulta además, marcar
un antes y después en las relaciones de Sánchez e Iglesias, potenciando un
crecimiento natural de su fuerza ante la mirada curiosa de muchos electores
indecisos.
Ya veremos, pero la actualidad, que en la época en que
vivimos ha de ser contada al minuto, por
la profusión imparable de las noticias, pone hoy la pelota en el terreno de
Ciudadanos y muy pronto sabremos si su gestión ha sido o no verdaderamente
comprendida por los que finalmente tienen en sus manos la facultad de otorgar o
negar poder, es decir, de esos votantes a los que todos pretenden manipular,
pero que tienen criterio propio para decidir, cuando llegan las elecciones, a
quiénes premiar o castigar, según hayan sido las acciones que hayan
protagonizado y que quedan, afortunadamente, impresas en el recuerdo.

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