lunes, 9 de abril de 2018

Entre las cuerdas



A esta hora de la mañana y tras haber rechazado el PP participar en la Comisión de investigación propuesta por Ciudadanos, para aclarar el caso de Cristina Cifuentes, el portavoz del Partido naranja en la Asamblea de Madrid, comparece ante la prensa anunciando que piden la dimisión inmediata de la Presidenta de la Comunidad y que sea sustituida   hasta la celebración de elecciones, por otro político conservador, intentando arbitrar una fórmula a la murciana que dudamos mucho que sea la solución para el gravísimo problema que estamos tratando desde hace  unos días.
La negativa de los populares, deja a los de Rivera solos ante el peligro en un asunto que no parece tener otra salida que forzar la marcha de Cifuentes de manera absolutamente obligatoria,  colocándolos  , en una incómoda posición de soledad, frente a la Moción de censura apoyada por toda la izquierda, restando credibilidad a su reiterado discurso de lucha contra una corrupción, que sin embargo parecen tolerar, si se tienen en cuenta la naturaleza de sus actuaciones, en este y en otros asuntos.
El varapalo que supone para Ciudadanos esta decisión del PP, podría propiciar un deterioro de sus relaciones con el Partido de Mariano  Rajoy, al que han estado apoyando desde el principio de esta legislatura y ofrece a la ciudadanía una imagen que conseguiría dañar seriamente la intención de voto que últimamente se refleja en las encuestas, por lo que los de Rivera harían muy bien en plantearse  la hipotética necesidad de, al menos, abstenerse, cuando se celebre la Moción de Censura, si no quieren atenerse a las consecuencias que pudiera traer  este apoyo tácito a un PP, que de ninguna manera merece.
Porque aunque Cifuentes dimita, obligada o por voluntad propia, sustituirla no repara el engaño a que han sido sometidos los madrileños, el tiempo que haya durado su mandato, por lo que habría que preguntarse si el Partido conocía de antemano todo este farragoso asunto del master fantasma que aparecía como real en su curriculum y sobre todo, por qué cuando las pruebas se han convertido en prácticamente irrefutables, se han negado taxativamente a cualquier tipo de investigación, incluida la comisión propuesta por sus socios de Ciudadanos.
Por esta y por otras muchas razones, el PP no merece seguir gobernando en la Comunidad de Madrid y por mucho que duela a Ciudadanos, que en el fondo sólo desea poder conservar el voto de las derechas que habían visto en la figura de Rivera, un líder al que seguir, tras el asunto de Catalunya, por encima de cualquier pretensión partidista, ha de ponerse, necesaria y obligatoriamente, el bien de esta Comunidad, que en el fondo ha  sido la verdaderamente agraviada, por la naturaleza de este feo asunto.
Ángel Gabilondo, lo explicaba perfectamente anoche en el programa de Ana Pastor y aunque fiel a su estilo moderado y conciliador, consideraba como algo inaceptable, no sólo que Cifuentes pudiera continuar siendo la Presidenta de la Comunidad de Madrid, sino muy  fundamentalmente, el daño irreparable que su caso ha infringido a las Universidades, cuyo prestigio queda profundamente tocado por este caso de inadmisible corrupción, que nunca debiera haber sucedido.
La unión de PSOE y Podemos, en apoyo de esta Moción de censura, deja a los de Rivera en clara inferioridad de condiciones, con su propuesta de la Comisión de investigación, primero, porque todos sabemos que poco o nada logra esclarecerse a través de esta vía y después, porque quedará en la memoria de la Sociedad que fueron los únicos que sostuvieron a los populares en el poder, aun cuando Cifuentes fuera sustituida por cualquier otro candidato, a solo un año de las elecciones.
Esta unidad de la izquierda, que podría abrir un camino de entendimiento a largo plazo, en otros muchos asuntos en los que, en principio, podrían alcanzarse sin esfuerzo, determinados acuerdos, resulta además, marcar un antes y después en las relaciones de Sánchez e Iglesias, potenciando un crecimiento natural de su fuerza ante la mirada curiosa de muchos electores indecisos.
Ya veremos, pero la actualidad, que en la época en que vivimos ha de ser contada al  minuto, por la profusión imparable de las noticias, pone hoy la pelota en el terreno de Ciudadanos y muy pronto sabremos si su gestión ha sido o no verdaderamente comprendida por los que finalmente tienen en sus manos la facultad de otorgar o negar poder, es decir, de esos votantes a los que todos pretenden manipular, pero que tienen criterio propio para decidir, cuando llegan las elecciones, a quiénes premiar o castigar, según hayan sido las acciones que hayan protagonizado y que quedan, afortunadamente, impresas en el recuerdo.



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