martes, 13 de agosto de 2013

Una crisis de amnesia


Como era de esperar y tras ser recibidos con abucheos mientras entraban en el  Palacio de justicia, Cascos y Arenas no han admitido ante el juez Ruz  haber recibido sobresueldos en dinero B, en el periodo en que ocuparon la secretaría general del PP, respectivamente.
Hubiera sido una estupidez admitirlo sin ningún tipo de presiones y, ya se sabe, que todo aquel que comete delito se declara, en principio, siempre inocente.
Sin embargo y respecto al asunto de las “donaciones”, ambos han coincidido en aplicar la misma estrategia, es decir, alegar que toda la responsabilidad y manejo de las mismas han estado siempre a cargo de quien ocupaba el cargo de tesorero, en este caso de Bárcenas, ahora en prisión, y que es precisamente la razón de su citación como testigos, por las acusaciones vertidas sobre uno y otro, de palabra y también a través de sus famosos papeles.
Es curioso que las respuestas de Cascos y Arenas hayan coincidido en este asunto, estando como están, bastante distanciados políticamente desde que el primero abandonara de mala manera el PP, por lo que todo hace creer que la táctica bien podría venir aconsejada por sus abogados que aunque representando a sujetos distintos, la habrían considerado como la mejor vía para salir airoso de este primer encuentro con la Justicia.
Otro punto en común, ha sido el de repetir hasta la saciedad que no recuerdan, cada vez que eran interrogados sobre algo que directa o indirectamente pudiera dar lugar a la suposición de que estaban implicados en estos hechos, lo que demuestra una vez más que la amnesia repentina sigue siendo un recurso fácil para cualquier sospechoso de delito fiscal y que su uso continuado se ha convertido en habitual, últimamente, como si a todos les hubiera sido arrebatada de pronto, la memoria.
No recordar, no obstante, no significa que  ciertas cosas no haya sucedido, sino que el individuo que es objeto de interrogatorio por parte del Juez, o ha perdido toda capacidad de recuerdo, o considera que lo que pueda decir respecto a lo que se le pregunta, podría dañar seriamente sus intereses personales y utiliza esta técnica para no incurrir en perjurio.
No siempre acaban bien estas crisis de amnesia y a veces, al demostrarse posteriormente la implicación de los interrogados en los hechos, se viene a concluir que la razón de su desmemoria no era otra que la de zafarse del azote de la justicia y evitar las graves consecuencias que una acusación formal traería sobre ellos y el pago de las penas que les cayesen si, en última instancia, se probara su culpabilidad.
Mucho nos tememos que también Cospedal adolecerá mañana de esta ausencia absoluta de recuerdo y que igual que Cascos y Arenas, negará con total rotundidad haber recibido sobresueldos en B, incluso presumiendo después, de haber tenido la oportunidad de colaborar con la Justicia.
Por eso tienen razón los que piensan que se impone la necesidad de un careo entre las partes de este farragoso asunto y en vista de lo acontecido, incluso puede que el Juez Ruz se decida finalmente por ello.
·El pulso de lo que opina la sociedad quedaba claramente demostrado en la manera en que un nutrido grupo de preferentistas de Bankia, despedía a Cascos y Arenas, a su salida de la Audiencia. Los dos necesitaron escolta policial para poder llegar hasta su coche. Sobran las palabras.


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