Como era de esperar y tras ser recibidos con abucheos mientras
entraban en el Palacio de justicia,
Cascos y Arenas no han admitido ante el juez Ruz haber recibido sobresueldos en dinero B, en
el periodo en que ocuparon la secretaría general del PP, respectivamente.
Hubiera sido una estupidez admitirlo sin ningún tipo de
presiones y, ya se sabe, que todo aquel que comete delito se declara, en
principio, siempre inocente.
Sin embargo y respecto al asunto de las “donaciones”, ambos
han coincidido en aplicar la misma estrategia, es decir, alegar que toda la
responsabilidad y manejo de las mismas han estado siempre a cargo de quien
ocupaba el cargo de tesorero, en este caso de Bárcenas, ahora en prisión, y que
es precisamente la razón de su citación como testigos, por las acusaciones
vertidas sobre uno y otro, de palabra y también a través de sus famosos
papeles.
Es curioso que las respuestas de Cascos y Arenas hayan
coincidido en este asunto, estando como están, bastante distanciados
políticamente desde que el primero abandonara de mala manera el PP, por lo que
todo hace creer que la táctica bien podría venir aconsejada por sus abogados
que aunque representando a sujetos distintos, la habrían considerado como la
mejor vía para salir airoso de este primer encuentro con la Justicia.
Otro punto en común, ha sido el de repetir hasta la saciedad
que no recuerdan, cada vez que eran interrogados sobre algo que directa o
indirectamente pudiera dar lugar a la suposición de que estaban implicados en
estos hechos, lo que demuestra una vez más que la amnesia repentina sigue
siendo un recurso fácil para cualquier sospechoso de delito fiscal y que su uso
continuado se ha convertido en habitual, últimamente, como si a todos les
hubiera sido arrebatada de pronto, la memoria.
No recordar, no obstante, no significa que ciertas cosas no haya sucedido, sino que el
individuo que es objeto de interrogatorio por parte del Juez, o ha perdido toda
capacidad de recuerdo, o considera que lo que pueda decir respecto a lo que se
le pregunta, podría dañar seriamente sus intereses personales y utiliza esta
técnica para no incurrir en perjurio.
No siempre acaban bien estas crisis de amnesia y a veces, al
demostrarse posteriormente la implicación de los interrogados en los hechos, se
viene a concluir que la razón de su desmemoria no era otra que la de zafarse
del azote de la justicia y evitar las graves consecuencias que una acusación
formal traería sobre ellos y el pago de las penas que les cayesen si, en última
instancia, se probara su culpabilidad.
Mucho nos tememos que también Cospedal adolecerá mañana de
esta ausencia absoluta de recuerdo y que igual que Cascos y Arenas, negará con
total rotundidad haber recibido sobresueldos en B, incluso presumiendo después,
de haber tenido la oportunidad de colaborar con la Justicia.
Por eso tienen razón los que piensan que se impone la
necesidad de un careo entre las partes de este farragoso asunto y en vista de
lo acontecido, incluso puede que el Juez Ruz se decida finalmente por ello.
·El pulso de lo que opina la sociedad quedaba claramente
demostrado en la manera en que un nutrido grupo de preferentistas de Bankia,
despedía a Cascos y Arenas, a su salida de la Audiencia. Los dos necesitaron
escolta policial para poder llegar hasta su coche. Sobran las palabras.

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