Tras un año de intenso trabajo, propiciado por la importancia
de las noticias, llega el momento de tomarse un respiro, al menos, mientras
conservemos el derecho a las vacaciones de que aún disfrutamos y no nos
encontremos un día con que una de las extrañas reformas de Rajoy, nos dejan sin
esa prerrogativa ganada a pulso, como nos ha dejado sin otras cosas, en sus dos
años de gobierno.
Marcho en plena efervescencia del caso Bárcenas y dejando que
los españoles rumien la declaración ante el Juez de María Dolores de Cospedal,
que uno no sabe muy bien cómo tomarse, si como una manera de eludir
responsabilidades propias o como un paso meditado hacia un posible relevo de
Rajoy, más bien a corto plazo.
Como ella no se va a preocupar de si los ciudadanos cambiamos
de destino en este Agosto realmente atípico en cuanto a las noticias, he
decidido que yo tampoco voy a prestarle a ella ninguna atención, aunque no sea
más que para corresponder al continuo desprecio que hacia la sociedad española
practica, con su modo de actuar como Presidenta de Castilla la Mancha y sus
burdas explicaciones sobre despidos e indemnizaciones en diferido, que no hay
un Dios que entienda.
Así que abandono el sur y busco, como siempre, la maravilla
climática de las tierras del Norte, dejando que la cosa política empiece a
encontrar asiento en mi ausencia y todo aquello que tanto nos preocupa, termine
por ser clarificado por el buen hacer del Pobre Juez Ruz, que necesitará de
enorme paciencia, si quiere encajar las piezas de este inmenso puzle plagado de
enredos y del que no se sabe bien aún, quiénes son sus principales
protagonistas.
Hago el firme propósito de no acercarme al teclado del
ordenador, ocurra lo que ocurra, aunque ya anticipo que de producirse alguna
sonora campanada que cambie el curso de nuestra maltrecha historia actual, no
sé si podré conseguirlo.
Pero yo necesito descansar y mis lectores, con toda
probabilidad, agradecerán también un pequeño lapsus en esta cadena de malas
noticias que me veo obligada a escribir apremiada por la realidad que nos trae
cada mañana la maldita crisis y la malísima gestión de estos gobernantes, ahora
muy ocupados en urdir cómo escapar de los tentáculos de la trama Gurtel.
Como todos los años, no puedo hacer otra cosa que agradecer
la atención que me prestan desde todos los lugares del mundo y rogarles que me
disculpen si a veces me pueden el hastío o el pesimismo y no encuentran en esta
humilde página una razón para seguir acudiendo a nuestra cita de todos los
días.
No siempre está una en plenitud de facultades y menos aún,
cuando es tanta la crispación acumulada por la fiereza de los dramas familiares
que nos rodean en los últimos tiempos.
Sin embargo, por alguna extraña razón, este blog que empezó
sin más pretensión que ser un desahogo emocional para quien lo escribe, ha ido
ganando adeptos que motivan con su lealtad una continuidad en el tiempo y la
ilusión de saber que las ideas propias, son compartidas por una multitud de
desconocidos que animan a no decaer y a continuar escribiendo.
Todos ellos y yo, formamos parte de un mundo distinto al que
nos propone este Sistema y conservamos la suficiente rebeldía, como para
intentar cambiarlo.
Donde quiera que estemos, vamos ahora a disfrutar del resto
del mes, sin que nadie nos estropee la dicha de ser libres para hacerlo.
Nos vemos en Septiembre.

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