jueves, 1 de diciembre de 2011

Ignorando a las PYMES

Tal y como auguró Rubalcaba en el debate televisivo, el representante de la pequeña y mediana empresa española (PYMES), no fue convocado a la reunión de ayer con Mariano Rajoy, no se sabe si porque de hoy en adelante su situación no preocupará al nuevo gobierno, o porque se trata de desligarlo de los grandes grupos empresariales y serán citados con posterioridad.
A nadie se le escapa que son precisamente estos negocios los que más han sufrido la crisis y que se encuentran en franca decadencia, por lo que necesitan soluciones urgentes, si quieren reflotar.
La mayoría de ellos, son empresas familiares que cubren las necesidades de varios de sus miembros y que se nutren de las migajas que dejan los peces grandes, con cuyos precios no pueden competir. Pero en el panorama económico español, son el grueso de los emprendedores y pioneros en la creación de puestos de trabajo, en muchos casos mantenidos, a pesar de las horas amargas que se están soportando.
Naturalmente, el manejo del capital está en manos de sus “hermanos mayores”, que deben ser los que interesan realmente a la ideología conservadora de Rajoy, a la hora de negociar a la baja futuros convenios colectivos que en el caso de las PYMES, tendrán que acatarse a partido jugado, sin que se cuente con su participación parta la elaboración de los mismos.
El hecho de no haber sido citados ayer es un agravio comparativo para los que dependen, y son muchos, de poder salir adelante contando con que la concesión de préstamos se agilice y con que el nuevo presidente quiera hacer de intermediario con los gigantes de la banca, para este fin.
En el punto de mira de los grupos minoritarios y ahora también, dicen, del PSOE, se esperaba con impaciencia que no se les excluyera de las conversaciones, porque parece que hay coincidencia en conceder gran importancia a los beneficios que generan este tipo de negocios que salpican todos los lugares del país.
Empezar una legislatura apartándolos, podría considerarse un primer error imperdonable y daría una idea bastante significativa de cómo se desenvolverá el nuevo gobierno y con qué agentes sociales contará, en los próximos cuatro años.
Si la situación de las PYMES no encuentra una pronta solución, muchas de estas pequeñas y medianas empresas se verán obligadas a cerrar, con el consiguiente aumento del desempleo que ello conllevaría.
Pero es evidente que el Partido Popular tiene los ojos fijos en lugares más altos y que está dispuesto a empezar a cumplir cualquier exigencia que imponga el eje franco-alemán, sin contar con ninguno de los humildes, aunque sean empresarios.
Los inconmensurables esfuerzos hechos por esta gente, tras la debacle de la construcción, no deja lugar a la especulación de que no formen parte, como nosotros, del pueblo soberano.
Ignorar su existencia, obviando la evidencia de sus necesidades de capital o negarles los créditos necesarios para su mantenimiento y crecimiento, avalaría la teoría de un natural acercamiento entre Partido Popular y poder económico, en detrimento de los pequeños, que volverían a quedar en un desamparo absoluto.
Muchos de ellos, la mayoría, han dado su voto a Rajoy convencidos de que sería más fácil recibir ayudas de la derecha que de los socialistas y lo han hecho, con la esperanza de que las relaciones con los administradores del dinero, serían un paseo militar para los que tanto han alardeado de tener en la mano la solución de la crisis.
No contaban con que ya casi nada tiene que ver con las ideologías y mucho con la capacidad de obediencia que tenga quien lidera la política de un país, en un mundo globalizado.
No auguro buen futuro a esta gente. Tampoco a ellos los representa nadie.

1 comentario:

  1. Son ilusos, pero no creo que a más de un pequeño empresario se le escape que el "olvido" ha sido totalmente intencionado. Qué miedo de mayoría absoluta...

    ResponderEliminar