martes, 27 de diciembre de 2011

La importancia del voto andaluz



Sin arriesgar una sola medida contundente hasta que no se celebren las elecciones autonómicas en Andalucía, el ex banquero reconvertido en ministro de economía del gobierno Rajoy, inicia su andadura recurriendo al manido tema de la recesión, mientras la clase empresarial machaca reiterativamente a la opinión pública, intentando conseguir cuanto antes que el despido libre se convierta en una realidad, que les permita terminar con los contratos indefinidos, para hacerse con nuevos trabajadores carentes de todo derecho.
Que el nuevo presidente de la nación aún no se haya atrevido a dar el paso exigido por los que manejan el dinero, se debe a que falta a su triunfo electoral el apoyo de una de las autonomías más grandes del territorio, que durante más de veinte años se ha resistido a otorgar su confianza a los conservadores, de manera permanente.
Mientras no se asegure el voto andaluz, el partido popular no puede permitirse dar pasos en falso llevando a cabo medidas impopulares, como volver a rebajar el sueldo a los funcionarios o la entrada en vigor de los mini empleos aconsejados por la madre Europa, porque un traspiés en la carrera electoral que se iniciará en los próximos meses, supondría un grave deterioro para el recién estrenado gobierno, que se vería obligado a lidiar con una oposición imprevista, que torcería todos sus planes de poder absoluto, sobre todo si pinta de rojo todo el sur del país.
De ahí, caminar con pies de plomo en estos primeros momentos. De ahí, la tenacidad en ocultar las verdaderas intenciones de mandato y de ahí, la estrategia de ir minando con un catastrofismo creciente la mentalidad del pueblo, para empujar a los andaluces a seguir el mismo sendero que el resto de sus conciudadanos, cuando se reclame su participación en las urnas.
Enrocado en su postura de ambigüedad, el Partido Popular trata sibilinamente de hacer pasar el tiempo, hasta conseguir el apetecible objetivo del voto andaluz, sin dar muestras de lo que después podría venírsenos encima, si finalmente lo alcanzaran.
Sin embargo, parece un insulto contar de antemano con la indignación de los ciudadanos y jugar con ella para, una vez utilizada convenientemente, ponerse al servicio de los mandatos europeos, en detrimento de los logros sociales conseguidos y en beneficio de quienes siempre manejaron, a su propio favor, los beneficios obtenidos de la explotación descarada de los trabajadores.
Las señales que llegan insistentemente desde otras comunidades autónomas, ya gobernadas por el partido popular, o como en el caso de Cataluña, en manos de otros conservadores, no son alentadoras precisamente.
Los recortes practicados en las partidas concernientes a las prestaciones sociales, y sobre todo los referidos a la Sanidad pública y a la enseñanza estatal, van dejando indicios de lo que podría ser el camino a seguir por Rajoy, una vez instalado en el poder, sin oposición alguna que pueda controlarlo.
La importancia del voto andaluz, es pues, inestimable y en las manos de los habitantes de esta autonomía podría encontrase el futuro de todo el país y por añadidura, de los que lo habitamos.
Resulta imprescindible realizar un análisis diario de la actualidad, leer cuidadosamente entre líneas lo que se nos ofrece y mantenerse alerta, hasta decidir cuidadosamente y libres de miedos, a quienes conviene otorgar la confianza, porque una vez hecho el recuento de las urnas, ya no habría marcha atrás y ya no quedaríá motivo alguno que frenase la avaricia de los empresarios, ávidos de volver a instaurar entre nosotros jornadas interminables de trabajo, a cambio de los salarios de hambre que acabaremos aceptando, para que no nos pongan en la calle sin indemnización alguna.



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