martes, 2 de agosto de 2011

Al borde del rescate

Como si a los ciudadanos no les quedara ni siquiera el derecho a disfrutar en paz de sus vacaciones, el asedio al que los países son sometidos por la Banca, coloca al nuestro en una situación agónica, que nos acerca peligrosamente a la Grecia, Portugal e Irlanda.
La usura descarada que hoy se lleva a la práctica desde Europa y que beneficia únicamente a las economías emergentes, como la francesa o la alemana, tiene como objetivo directo la debilidad de los estados más débiles y con su voracidad sin límite, se los va tragando mientras los empuja a un sometimiento total, bajo el mandato de los que, en realidad, nunca vivieron una crisis como la nuestra.
Ya hemos visto la evolución que el conflicto ha ido siguiendo en los tres países antes citados y cómo la imposibilidad de hacer frente al canibalismo de los poderosos, los convierte poco a poco, casi en colonias de las grandes potencias, pero todo esto había pasado en pleno curso político y no, como en nuestro caso, durante un periodo de paralización real de los organismos, en el mes de Agosto.
Puede que aprovechen la ausencia de la ciudadanía, repartida ahora en destinos vacacionales, como un síntoma de temor a la explosión popular que podría desencadenarse en España, si los partidarios del movimiento 15M, llegaran a movilizar a un núcleo importante de la población, en contra de la atrocidad que con nosotros está a punto de cometerse.
La desinformación en que la gente suele encontrarse cuando se desplaza a lugares de diversión, juega una baza importante que seguramente, habrá sido sagazmente valorada por las aves de rapiña que ansían lanzarse sobre nuestras cabezas.
Pero la velocidad de las comunicaciones telefónicas o a través de la red en la era moderna, pone en entredicho esta teoría y es capaz de movilizar a las masas con rapidez extrema, si llegado el caso hiciera falta echarse a las calles para tratar de poner coto a los desmanes que con nosotros pretenden cometerse.
Mientras, se han encargado de levantar cualquier vestigio que recordara lo ocurrido en la Puerta del Sol de Madrid, con nocturnidad y alevosía, no sea que el Papa, en su carísima visita, pueda ser increpado por su indiferencia hacia los problemas de los necesitados, por una ciudadanía cansada de vivir al borde de la agonía, sin que ni la Iglesia, ni los políticos, hayan hecho nada por evitarlo.
La transitoriedad del gobierno, nos convierte aún en más vulnerables, si cabe, a la codicia de los capitalistas, sobre todo si el principal partido de la oposición se dedica a echar leña en la hoguera, sin ninguna intención de cooperar, ante la gravedad de lo que tenemos encima.
Que no digan después en la campaña, que España es lo más importante para ellos. No vamos a poder creerlo, si atendemos a su posición de enrocamiento que no ofrece alternativas que ayuden a salir del atolladero, a pesar de la necesidad de unidad apartidista que sería necesaria, cuando nos encontramos al borde del abismo.
Si llega finalmente a ser necesario el rescate, la imposibilidad de superar la crisis será un hecho y todas las medidas adoptadas en contra de la clase trabajadora, quedarán anuladas por lo que acarreará la caída en picado de nuestro pobre país, huérfano de apoyos en esta Europa que acabará por destrozarlo.

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