lunes, 22 de marzo de 2010

La sombra de los jueces

La justicia planea sobre los ciudadanos como una enorme sombra exigida y temida. Ya pasó el tiempo de la fe ciega en las decisiones de los tribunales y en la aplicación de las leyes de manual sobre los delincuentes.

Esa utópica visión quedó relegada en el mismo momento en que dejamos de ver a los magistrados como una raza aparte y empezamos a darnos cuenta que debajo de cada toga se movía una persona con sus própias circunstancias.

No podemos desligar de cada uno de nosotros la ideología ni el pendsamiento. Es demásiado cruel exigir a la gente, sea cual sea su profesión ,tamaño sacrificio. No importan los códigos penales ni los decretos que tratan de anclar a los individuos a una supuesta neutralidad. No existe la independencia de los jueces. Cada cúal vive anclado a sus élecciones individuales y sujeto a la ética que decidió seguir cuando trazó el camino de su vida.

Asi, más nos valdría permitir a sus señorías hacer gala de su libertad de expresión y dejarlos manifestar abiertamente su ideología exigiendo, eso sí, su retirada inmediata de los casos diametralmente opuestos a sus convicciones más profundas.

Sería mejor éso que tolerar las múltiples interpretaciones de una mísma ley que al final acaban en sentencias dispares en casos parecidos.

No ya los delincuentes, toda la sociedad entendería sus actuaciones con más permisividad si conociéramos su pensamiento. Pretender despolitizar la judicatura,toca de cerca los principios constitucionales y el derecho de los hombres a la libre asociación. Jueces o no, todos estamos intrínsecamente unidos al pensamiento y nos asiste la libertad de acogernos a la ideología que nos parezca oportuna sin que ello merezca la reprobación de nadie. Negar esto es negar de algún modo la existencia de una justicia primaria y necesaria para la realización absoluta del ser humano.
Exijamos pués, que este gravísimo error se corrija cuánto antes para que cada cual desde la posición que hubiera elegido, se limite a impartir Justicia, legal, literal y sobre todo, comprensible para los que esperamos la resolución de nuestros problemas sin tener que movernos bajo esa sombra oscurantista que nos oculta quién es cada quién.
Toca esperar que después de tánto tiempo, claro, los señores de las togas se hallen en una buena disposición para aclararnos sin medias tintas sus tendencias. Si no, de nada sirve intentar abrirles camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario