domingo, 7 de octubre de 2018

La Diva más humana




Calla hoy, una de las voces más hermosas que hemos tenido el privilegio de poder escuchar tantas veces y que nunca podrá desaparecer de la memoria colectiva de los que amamos la música y la belleza, pues hace tiempo que su figura traspasó todos los límites que impone la a mortalidad para transformarse en una leyenda atemporal que circulaba por un mundo sin fronteras que se rendía incondicionalmente al poder ensoñador de las notas  transformadas por el temple de su prodigiosa garganta.
Provenía según propias palabras, Monserrat Caballé, de un ambiente de humildad casi rayano, por circunstancias, en la indigencia y fue quizá, esa imborrable remembranza de su ayer, la que insufló en sus venas, para toda su vida, un sello de esperanzadora humanidad que la alejaba ostensiblemente de todos los estereotipos establecidos sobre las estrellas rutilantes del Bel Canto, convirtiéndola en un ser cercano y  que solía contagiar un sentimiento de paz y alegría, a todos aquellos con los que coincidía, sin enorgullecerse jamás de la magnitud de su propia grandeza.
Fue precisamente ese gesto de permanente gratitud, hacia todos los que la habían ayudado a canalizar el regalo impagable que le había hecho la vida y también al azar, que tanto tiene que ver con el destino que nos acompaña a cada uno en el camino que decidimos recorrer libremente, la que logró acercarla al público en general, a través de una disciplina que hasta entonces había sido injustamente reservada para determinadas élites, generalmente clasistas y pudientes, hasta convertirla en un personaje absolutamente popular que primero enamoraba con su discurso sencillo y plenamente identificable con el de cualquier otro que pudiera estar escuchando, despertando después la curiosidad de los oyentes, por saber qué tenía de extraordinario, a nivel profesional, esta mujer, a la que bastaba oír cantar una vez, para amarla incondicionalmente.
Ejemplo innegable de que la constancia y el esfuerzo pueden transformar para siempre el rumbo de una vida y de que la posesión de una gracia nunca es suficiente para conseguir hacer realidad los sueños, trabajadora incansable y amante incondicional de su  oficio, estudiosa impenitente y valedora desde su lugar de privilegio de la popularización de la Ópera, la Caballé se convirtió, por mérito propio, en una parte de nuestra realidad cotidiana y en un referente para todas las jóvenes promesas que empezaban a caminar por la senda de esta difícil disciplina.
Estrella en todos los Grandes Teatros del Mundo, orgullosa de su origen, de su cultura y de su dedicación a un arte pensado para potenciar el entendimiento entre los hombres, uniéndoles incondicionalmente alrededor de la belleza y para salvar, aunque sea por unos momentos cualquier diferencia, por grave que sea, que pudiera existir antes entre ellos, arrastrándoles a cohabitar en comunión alrededor de la obra que están oyendo, Monserrat Caballé no sólo manifestó estar convencida de estas maravillosas ideas, sino que demostró, con sus acciones, que cuando ella cantaba, sobre el silencio de cualquier teatro, la magia se convertía en una tangible realidad, que nos hacía flotar en una  nube de fantasía, creada por su voz irrepetible y su innegable talento.
Muchos la recordareis por alguna de sus innumerables actuaciones sobre los mejores escenarios del planeta o por su interpretación de alguna de las Arias de las obras más conocidas de los grandes maestros o quizá, por aquellas incursiones que tantas veces hizo en la música popular, en cualquiera de los Conciertos benéficos en los que participó o muy particularmente, por su intervención, junto a Freddie Mercury, en los Juegos Olímpicos de Barcelona.
Yo guardaré por siempre un recuerdo especial de un momento sencillo, vivido desde mi casa, en relación con Monserrat Caballé, que ni siquiera tiene que ver con ningún evento especial y que  viví, para mayor satisfacción, en plena soledad, pero que me quedó grabado en el corazón para siempre.
Estaba ese día viendo un programa de televisión, cuya cabecera   ni siquiera recuerdo y un presentador o presentadora, tampoco lo podría precisar, entrevistaba a la Diva más humana, que hablaba, con toda naturalidad, como siempre, de los avatares de su vida personal y también de los ajetreos lógicos que acarreaba  una profesión como la suya, que no le permitían estar demasiado tiempo en un mismo lugar, aunque aclaró que ella consideraba hacer posible la pertenencia a un hogar al que regresar, siempre que uno contara, como era su caso, con el apoyo de personas queridas dispuestas a bregar incondicionalmente con el sacrificio que presuponía el éxito.
No sé cuánto duró la entrevista, pero sí que en un momento determinado, el interlocutor le rogó a Monserrat que esbozara unas notas de cualquier obra, esperando posiblemente, que la Gran Dama de la Ópera, pudiera negarse tajantemente a hacerlo.
Ella se concentró un momento y entonó, a capella, “El Cisne”, de Camille
Saint-Saens y el mundo quedó detenido mientras duró la breve, pero bellísima obra, causándome  una emoción que siempre perdurará en mi pensamiento.
Algunas veces, he tratado de recuperar, a través de la red, el hechizo de aquel instante. Jamás lo he conseguido. Supongo que debo dar las gracias por ello.
Hay sensaciones que por su intensidad, deben ser, necesariamente, irrepetibles. Esta fue una de ellas, estoy segura. Por eso quisiera decir adiós a Monserrat Caballé, rememorando y agradeciendo haber vivido aquel regalo de su voz, indeleble en el tiempo.

jueves, 4 de octubre de 2018

Torra, frente al espejo



Como hace mucho tiempo vaticinamos, los Partidos que se unieron para formar la alianza independentista en Catalunya y caminaron a la par en un momento de esplendor, en el que el espejismo que inventaron logró deslumbrar a las masas y hasta hacerlas creer ciegamente que la instauración de la Répública era posible, han comenzado a entender que en este proceso que iniciaron y que  ha traído las consecuencias que ya conocemos sobradamente, no todos apuestan, un año después, por apoyar las mismas propuestas para hallar una solución al conflicto, pues las eternas diferencias ideológicas que desde siempre han movido a estas tres Formaciones, hacen imposible que puedan llegar entre ellos a un entendimiento.
El sentido discurso de Quim Torra, en el aniversario del primero de Octubre ha levantado ampollas en el ambiente que se mueve en torno al separatismo y sólo Puigdemont, con quién seguramente preparó el President su contenido, aplaude la decisión de arengar a los CDR y el ultimátum dado al Gobierno, mientras Esquerra Republicana, que ha cargado con el peso real de las consecuencias sobrevenidas del Referendum y que tiene a sus principales líderes en prisión, se desmarca claramente de la amenaza lanzada al Gobierno español y la CUP se echa a un lado, acusando directamente al PdeCat , de extrema tibieza.
Las reacciones de los líderes de ER y la del propio Oriol Junqueras, desde la cárcel, no se han hecho esperar y hasta el mismo Rufián, famoso por sus palabras incendiarias y defensor a ultranza del proceso, ha calificado negativamente las iniciativas de Torra, manifestando, literalmente, que “los ultimátums los carga el diablo”.
Tampoco en el Parlament dr Catalunya ha encontrado Torra los aplausos que se esperaba, pues se dice que hasta sus propios compañeros de Partido se vieron sorprendidos por los  mensajes vertidos que el President no había consultado con nadie y esa desagradable decepción se hizo patente ayer en  las intervenciones protagonizadas desde la Tribuna, como todos pudimos oír y ver, a lo largo de una mañana en la que Inés Arrimadas se convirtió en protagonista, al sacar una bandera española y pedir abiertamente, en representación de su grupo, la inmediata aplicación del Artículo 155 en Catalunya.
Todas esas diferencias de pensamiento que siempre fueron una realidad entre estos socios ocasionales que se dieron la mano puntualmente, con la idea de conquistar un objetivo común, quedaron momentáneamente aparcadas por el inesperado respaldo que dieron más de dos millones de Catalanes a la propuesta de la celebración de un  Referendum que desde Madrid se prohibía, pero no desaparecieron, aunque diera la impresión de que sí, por el acaloramiento del instante, volviendo ahora a mostrarse, como siempre fueron, amplias y de difícil resolución, pues entre la  derecha, la izquierda y la acracia, nunca hubo precisamente una comunión ideal que pudiera durar demasiado tiempo.
Solo ante el fragor de los acontecimientos y víctima de la tiranía impuesta desde su retiro por Puigdemont, Torra, que decidió aceptar sumisamente el papel que para él habían elegido los que decidieron por voluntad propia huir, se encuentra ahora con que todos aquellos fantasmas que permanecían en un estado de letargo, se han despertado de repente y que amenazan su estabilidad institucional, negándose a acatar las órdenes tiránicas de quién  permanece fuera del territorio, viviendo en una realidad virtual, sin comprender la magnitud ni la crudeza real del conflicto.
Tampoco la respuesta de Pedro Sánchez, que ha ignorado olímpicamente el ultimátum que se le lanzaba, ha sido la que el exiliado esperaba, desde su retiro de Bruselas, por lo que al President no le ha quedado otro remedio que dar un paso atrás, llegando a decir ayer que su objetivo era conseguir la implantación de la República y que si no lograba hacerlo efectivo, tendría que retirarse.
Todo este desacuerdo, sin embargo, favorece sensiblemente las aspiraciones del Gobierno de Madrid, que continuó ayer mismo, sin perder un ápice de calma, apostando por el diálogo y la negociación, conscientemente ajeno a la tormenta que se desataba entre los socios independentistas y seguramente esperando, sin perder la paciencia, a que la unidad de estos socios fortuitos salte por los aires en cualquier momento, como seguramente pasará más pronto que tarde, a juzgar por lo que está ocurriendo.
No tiene Torra y él lo sabe, más hombro en que apoyarse que el de su amado Carles Puigdemont, que más que poner en él su confianza, le ha utilizado descaradamente en su propio beneficio y que cuando haya obtenido de él todo lo que esperaba, le abandonará sin ningún tipo de arrepentimiento.
Reflexionar sobre esa soledad, habría de ser ahora primordial para este President poco convencional que a estas alturas ya debiera haber entendido que su rol de marioneta no le traerá buenas consecuencias.
Haría bien en escuchar otras opiniones, además de las vertidas desde Bruselas y mucho mejor, en considerar que la única vía que solucionaría este conflicto pasa por negociar y ceder.
Por su manera de actuar, no parece que en ningún momento esté pensando en el bienestar de los catalanes, a los que debiera representar por su Cargo, sino en el beneficio exclusivo de quien le designó y que ve en él, el único bastión que le queda para no caer directamente en el olvido.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Una estrategia decisiva




El intento de asalto al Parlament  en el aniversario del Primero de Octubre en Catalunya ha brindado a  los Partidos derechas, españolistas y constitucionalistas , una oportunidad de oro para exigir, con más fuerza si cabe, la inmediata aplicación del Artículo 155 y urgir al Gobierno a que convoque nuevas elecciones generales, argumentando que el empecinamiento en dialogar que sigue manteniendo Sánchez con los independentistas, no conduce a ninguna parte y esforzándose en presentar un panorama absolutamente tenebrista, que Aznar incluso se ha atrevido a comparar con los prolegómenos que antecedieron a la Guerra Civil del 36.
Todos hemos podido comprobar que desde que triunfara la Moción de Censura, entre las filas conservadoras de PP y Ciudadanos se ha levantado una devastadora  tormenta y que ambas Formaciones, apoyadas explícitamente por los medios de comunicación que le son afines, están haciendo lo imposible por echar abajo esa alianza providencial que nos libró de la tiranía de Mariano Rajoy y que hasta ahora, se mantiene a duras penas, por la mezcolanza de ideologías que defienden quienes formaron esta sociedad, en su momento.
Sin poder ni querer perdonar una derrota de tal magnitud, la derecha ha conseguido sacar del terreno de juego a dos Ministros socialistas e intentado hacerlo con un par de ellos más, aunque lógicamente, los de Sánchez han contratacado impidiendo que se produjeran nuevas dimisiones, sobre todo desde que supieron que las encuestas les dan como ganadores, en el hipotético caso de que se llegaran a celebrar nuevos comicios, aunque el Presidente ha manifestado claramente su voluntad de agotar la legislatura.
Cegados por la soberbia y el dolor de comprobar cómo se les escapa el poder, Casado y Rivera han encontrado en su radicalidad españolista un hilo del que tirar para forzar a Sánchez a reconsiderar su posición dialogante en el conflicto de Catalunya, hilo que han tensado extraordinariamente tras las declaraciones de Torra, arengando a los CDR a continuar en su lucha por alcanzar la independencia, sin entender, quizá porque en cuestiones políticas ambos son muy ambiciosos, pero novatos, que el socialista viene aplicando desde hace tiempo una estrategia decisiva que se fundamenta en ofrecer continuamente a los separatistas, una vía de diálogo y negociación, que más que fracasar está poniendo en evidencia delante de todos los millones de futuros electores, españoles y también catalanes, que son precisamente los partidarios de la independencia, con las acciones que realizan, los que se niegan tajantemente a participar en lo que podría ser la solución al conflicto que mantienen abierto en su territorio, en el que ya tienen en contra a más de la mitad de la población y ciertamente cansada a una buena parte de los que les apoyaron en los primeros momentos y que han podido comprobar que nada ha cambiado en sus vidas, tras un durísimo año de confrontaciones y enfrentamientos.
Sabiamente, Sánchez y también sus socios de Podemos, aguardan pacientemente que se produzca el lógico desgaste que se origina en todo proceso en el que no hay avances significativos a lo largo del tiempo y es por ello, que a toda costa tratan de evitar  rupturas desaconsejadas o demostraciones  de fuerza, que proporcionarían un móvil aparentemente lógico  a los secesionistas, para poder acusar de nuevo al Gobierno español de represor e insolidario con el territorio que supuestamente ellos defienden.
Espera Sánchez a que la crispación entre catalanes se convierta en un  hecho incuestionable que traspase todas las fronteras de este país y que a nivel nacional e internacional se llegue a la conclusión de que si el conflicto no se resuelve no es porque el Gobierno español no tenga voluntad de negociar, sino porque los independentistas se niegan sistemáticamente a ello.
Así, la culpabilidad de que la confrontación continúe sería exclusivamente  suya y en un periodo razonablemente corto, los apoyos con los que cuentan podrían quebrarse, provocando una debilidad en sus filas, propicia a recapacitar sobre la urgente necesidad de tener que alcanzar un acuerdo o sucumbir en el intento.
Esta estrategia que se opone radicalmente a la visceralidad de las derechas y que choca frontalmente con ella, desatando continuas salidas de tono y exigencias permanentes  que de aplicarse, sólo complicarían extremadamente lo que está sucediendo, es sin embargo, mucho más diplomática e inteligente de lo que en principio se pudiera pensar, pues mientras más tiempo transcurra sin que se llegue a un principio de pacto, más fortalecida saldría la imagen de aquellos que trataron inútil y pacíficamente de conseguirlo y más grotesca resultaría la de quiénes nada hicieron para conseguirlo.
En esas andamos y en los frentes que mantiene abiertos Sánchez en estos momentos, realmente importa mucho más que pueda obtener una pacificación del conflicto catalán que someterse a las exigencias de unas derechas que tienen como única voluntad seguir mandando, hasta cuando no están en el poder, como si este país fuera un coto cerrado de su exclusiva propiedad y los ciudadanos no pudiéramos pensar libremente, teniendo que estar de acuerdo, obligatoriamente, con las pautas que quieran marcarnos, como mansos borregos.

martes, 2 de octubre de 2018

Un año después




El aniversario del primero de Octubre en Catalunya que empezó siendo una especie de conmemoración reivindicativa de una fecha que ha marcado un antes y un después en la política que se estaba llevando a cabo desde la transición y que ha sido celebrado por  miles de personas absolutamente convencidas de que no hay otro camino que el de la independencia para ellos, acabó complicándose anoche cuando un grupo numeroso de gente terminó aglomerándose en las puertas del Parlament, intentando tomarlo por asalto, lo que provocó la carga de los mossos contra ellos y algunas manifestaciones de violencia.
Ya por la mañana, Torra pronunció un sentido discurso de carácter separatista en el que animaba fogosamente a los Comités por la defensa de la República a continuar en la lucha y que sentó muy mal a los de Pedro Sánchez, que siguen apostando por el diálogo para resolver el conflicto y mucho peor, a los grupos de la derecha que vienen reclamando desde hace tiempo una nueva aplicación del artículo 155 y exigiendo una mayor dureza contra los actos organizados por los separatistas, para arreglar una situación, que según palabras pronunciadas por el ex Presidente Aznar “es igual que el golpe de Estado que se intentó dar en 1934”
Las manifestaciones matinales, formadas fundamentalmente por estudiantes y miembros de los CDR, que se situaron en la plaza de Sant Jaume, se encadenaron al edificio de la Bolsa de Barcelona, cortaron durante varias horas las vías del AVE y realizaron quemas de neumáticos en varias carreteras de acceso a las ciudades de todo el territorio catalán, discurrieron sin embargo sin incidentes, bajo la atenta mirada de los mossos, que apenas tuvieron que intervenir, más que en algunas acciones protagonizadas por grupos claramente radicales y antisistema.
Tras la manifestación de la tarde, que no contó con la cantidad de gente que se esperaba y que al final tomó la deriva del intento de asalto al Parlament, que se saldó con más de treinta mossos heridos, la indignación de los policías pertenecientes a este Cuerpo no se ha hecho esperar y ya esta misma mañana reclamaban explicaciones al Conseller encargado de Seguridad, acusando directamente a Torra de haber arengado a las masas a las que tuvieron que enfrentarse anoche y responsabilizándole directamente de lo sucedido, además de acusarle de no prestar ningún apoyo a estos agentes  catalanes.
Entretanto, desde su placentero retiro de Bruselas, Puigdemont se encargaba  de ir dirigiendo a con cierta complacencia, a distancia, todo cuánto estaba sucediendo, queriendo enviar un mensaje rotundo de que continuaba estando muy presente en el transcurso del proceso, convencido de ser el alma mater de esta lucha que resulta ser mucho más cómoda en su situación que estando in situ y de la que muchos catalanes empiezan a estar hartos, más que nada porque no se ha avanzado absolutamente nada  en la consecución de la independencia, ni ha mejorado la convivencia real que se ven obligados a soportar las dos mitades de los millones de catalanes que se encuentran inmersos en el núcleo del conflicto.
El mismo Torra, entraba ayer en contradicción, sabiendo que mientras animaba a los CDR, tenía la obligación de controlar las actuaciones de los mossos, como último responsable de su mando y en medio, unos millones de personas pertenecientes a los dos bandos que se han ido asentando en el territorio catalán, contemplaban estupefactos una escena sin precedentes que no acababan de comprender, por la propia naturaleza de sus efectos.
Muchos de ellos, se han ido retirando paulatinamente de aquel primer fragor sobrevenido hace más de un año, al comprobar que todo lo que ocurriera entonces no sólo no ha afectado su vida cotidiana, mejorándola como les prometieron, sino que además, la economía catalana se ha venido resintiendo desde entonces derivando hacia una situación francamente peor, al reducir las empresas su volumen de inversiones en este territorio o simplemente, abandonándolo, como hemos podido comprobar, sin tener intención de regresar allí, al menos de momento.
Tampoco ha cambiado la situación de los afectados por problemas de desempleo, sanitarios, educacionales o sociales de primera necesidad y además de eso, los líderes catalanes que encabezaron la lucha por la independencia y decidieron quedarse, en lugar de huir, continúan en prisión preventiva, sin que por el momento haya indicios de que puedan salir en libertad, hasta la celebración de los juicios.
Aquella primera ilusión, que fomentada por sus principales protagonistas creó unas expectativas que jamás de cumplieron, se ha ido desinflando y el cansancio y la desgana se ha hecho visible en muchos de los que se implicaron en un proceso en el que creyeron de corazón y que ha quedado al final reducido a una especie flor de un día, de la que sólo queda un ápice del fuerte aroma que se filtró a través de todos los rincones de Catalunya y que probablemente sobrevive con dificultad, gracias a los lazos amarillos que reclaman la libertad de los presos y la presencia a través del plasma del impenitente Puigdemont, que no se resigna a haber perdido para siempre el poder que acumuló, negándose tajantemente a caer en el olvido.
Me atrevería a decir que si los presos salieran mañana, un buen número de personas volvería a sus casas sin querer reclamar nada más y la negociación podría avanzar mucho más rápido por la vía política, de lo que lo está haciendo.

martes, 25 de septiembre de 2018

No a todo



Aunque las encuestas del CIS dan como ganador de unas hipotéticas elecciones al PSOE, con cifras que superan el 30% y prevén una caída de nueve puntos para el PP, situando la suma de los dos Partidos de izquierdas ligeramente por encima del resultado que obtendrían uniendo sus votos, las dos Fuerzas conservadoras, los últimos escándalos aparecidos en la prensa sobre algunos Ministros socialistas  y especialmente el asunto de las grabaciones de Delgado con Villarejo, que hoy han continuado apareciendo con nuevos contenidos, podrían hacer peligrar la fulgurante subida en  intención de voto que ha propiciado la llegada de Sánchez al Gobierno, cuestión que estamos seguros, Casado y Rivera aprovecharán, sacando a su favor el máximo jugo que la situación vaya permitiendo.
Poder aprobar los Presupuestos se ha convertido en una prioridad absoluta para este Gobierno, que nada puede hacer sin embargo, con los pocos escaños que cuenta y el apoyo de los socios ocasionales que secundaron la Moción de Censura para arrebatar el poder a Rajoy, se ve cada vez más debilitado, pues las exigencias de los independentistas catalanes, que empiezan por la liberación inmediata de los presos por los sucesos del primero de Octubre, no dependen realmente del Partido en Moncloa, sino de las decisiones que pueda tomar la Justicia, como poder independiente.
Junto con Podemos, Sánchez parecía haber encontrado una fórmula que conseguía evitar que el Senado, que cuenta con mayoría absoluta del PP, pudiera rechazar los Presupuestos que se presentaran, pero ayer, en una reunión que duró casi cuatro horas, la Presidenta de la mesa del Congreso, Ana Pastor, con el sostén de los representantes populares y de los de Rivera, consiguió abortar tal iniciativa, protagonizado una acción que hasta el momento, no había tenido precedentes.
Este NO rotundo, que ha roto momentáneamente todas las expectativas de socialistas y podemitas y que coloca a Sánchez contra las cuerdas, a no ser  que se encuentre a la mayor brevedad posible, algún modo de evitar lo que empieza a parecer ineludible, es la tónica general que parecen haber adoptado, como línea a seguir, Casado y Rivera, como forma de poder vengar el agravio sufrido cuando el pacto para la Moción truncó el camino de los populares para terminar la legislatura y la ambición desmedida de Rivera, que ya se veía como Presidente de Gobierno, tras el empujón que le ofrecía una mayoría de derechas, por su manera de afrontar el problema de Cataluña.
Inesperadamente desbancados por quién hasta una buena parte de sus compañeros de Partido consideraban como un intruso, nada preparado por cierto, para las labores de Gobierno, pero que logró convencer, primero a su militancia, que lo aupó en volandas hasta la Secretaría General del PSOE y después, al resto de fuerzas del Parlamento, de que el momento de apear a Rajoy del poder se basaba en una cuestión de aunar ímpetu y criterios, la renovación del Gabinete, de claros tintes feministas, acabó por descolocar a las derechas hasta límites insospechados y su ira se hizo totalmente visible, desde el primer momento y no hay más que recordar el rostro de Rivera, cuando bajaba las escaleras el día de la Moción, para constatar esta evidencia.
Puede quedarle claro a Sánchez que jamás podrá contar con ninguna de estas dos Fuerzas y que lo que pueda o no pueda hacer, dependerá directamente de su poder de seducción con el reto de os Partidos del arco parlamentario, con los que tendrá que negociar con algo más que la agudeza de sus argumentos.
Pero es preferible ceder a algunas de las peticiones que desde estos Partidos le llegan, que sucumbir al acoso y derribo milimétricamente preparado por populares y ciudadanos, contra su Gobierno al completo, porque  hacerlo representaría una rendición que perjudicaría gravemente, no sólo a su prestigio personal o a la imagen de la Formación a la que representa, sino también y muy fundamentalmente, al futuro de unos ciudadanos, esperanzados en que las políticas de progreso, consigan sacarles del hoyo en el que les sumergieron  los recortes conservadores.
Muchos apuestan por una convocatoria inmediata de elecciones, que clarifique el panorama de confusión que vivimos en los actuales momentos, más sin embargo, Sánchez debe esperar, asentarse plenamente en una postura de fuerza que determine su valía real para ocupar la Presidencia e ir así ganado la confianza de los electores, que de otro modo siempre le reprocharían su debilidad ante las presiones ejercidas por las derechas, contra su Gobierno.
Sin saber lo que pueda ocurrir mañana con el caso Delgado, nuestra impresión a esta hora de la noche, es que la Ministra debe ofrecer muchas más explicaciones de las que ha dado, pero no dimitir, al menos, no antes de que Casado demuestre fehacientemente que su Master no fue un regalo o  Rivera no clarifique qué titulación posee de verdad, pues es indispensable que se aplique un criterio de justicia, exactamente igual, para todas las Fuerzas políticas.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Uno tras otro




Desde que Pedro Sánchez  se hiciera con el poder, tras ganar la Moción de Censura presentada contra  Rajoy  y con el apoyo de todos los Partidos del arco parlamentario, a excepción de PP y Ciudadanos, una especie de ira descontrolada se desató inmediatamente, sobre todo en los medios de comunicación claramente identificados con las ideologías de las derechas que en cuanto se nombró el nuevo Gobierno, iniciaron un estudio minucioso, en lo personal y en lo profesional, de todos y cada uno de sus miembros, con la intención de encontrar, a toda costa, algún resquicio de suciedad que permitiera exigir que fueran dimitiendo y acarreando con ello un gravísimo perjuicio a la imagen renovadora  que los socialistas pretendieron dar ante una  Sociedad, que celebró ampliamente la irrupción torrencial de estas figuras, diametralmente opuestas a las que habían ocupado, durante los años de mandato del PP, todas las carteras ministeriales.
Bastaron unos pocos días para que salieran a la luz una informaciones que recordaban que Maxim Huerta, nombrado como Ministro de Cultura, había tenido un encontronazo con Hacienda y había sido condenado a pagar trescientos y pico mil euros a las arcas públicas, por una especie de fraude fiscal y unas pocas horas más tarde, el recién llegado al cargo tomaba la decisión de hacerse a un lado, según palabras textuales, “para no interferir en la buena marcha de los cambios que tenía previsto realizar el nuevo Presidente, ni perjudicar en modo alguno, al resto de su Gobierno”.
Unos meses más tarde y en plena efervescencia de los casos de los Masters, que ya habían salpicado gravemente a Cifuentes y al propio Casado, elegido entretanto como líder absoluto del PP, le llegó el turno a Carmen Montó y al mismísimo Pedro Sánchez, al que llegó a acusarse de no haber escrito su Tesis, provocando el efecto inmediato de la marcha de la que fuera hasta entonces Ministra de Sanidad, al demostrarse que había copiado una parte de su trabajo y que las Universidades pusieran en marcha los mecanismos de que disponen, para comprobar la autenticidad del trabajo del Doctorado del Presidente.
Habiendo flaqueado esta última suposición, que aún colea, aunque pareció quedar probado que la Tesis es genuina y auténtica, el ataque se fijó después en la persona de la Ministra de Justicia, María Dolores Delgado, a la que algunos medios acusaban de haber tenido una relación estrecha en lo profesional y lo personal, con el ex Comisario Villarejo.
En un alarde de precipitación, la Ministra se apresuró a negar tajantemente lo que estos medios daban como cierto, sin contemplar que cuando cierto tipo de prensa lanza sus dardos es porque ciertamente posee algún tipo de información, que guarda para hacerla pública en el momento más oportuno y esta misma mañana, hemos conocido la grabación efectuada durante un almuerzo de carácter privado, al que no sólo asisten Delgado y Villarejo, sino también Baltasar Garzón y otros tres personajes de cierta relevancia, en asuntos policiales y judiciales.
Se reconocen en dicha grabación, perfectamente, las voces de la Ministra y el ex Magistrado, charlando distendidamente con Villarejo y aunque en la conversación no paree haber ningún indicio de ilegalidad, sí consigue probarse que Delgado mintió descaradamente, en las declaraciones realizadas ante la prensa.
Que más pronto que tarde las derechas van a exigir también, la dimisión de esta Ministra y que seguramente los medios que han hecho pública esta cinta guardan bajo la manga informaciones mucho más comprometedoras, lo puede imaginar cualquiera, por lo que no sería de extrañar que Pedro Sánchez tuviera que enfrentarse al descarte forzoso de la que eligiera para ocupar la cartera de Justicia y que se convertiría en la tercera en tener que abandonar el Cargo, en el transcurso de sólo unos meses.
En estos tiempos que vivimos, guardar secretos de cierto calado, cuando se habla de la política, resulta ser una misión imposible, a causa de la cantidad de medios de que se dispone para poder averiguar cuánto ocurre, en un corto espacio de tiempo, por lo que habría que aconsejar al Presidente Sánchez que se cerciore con contundencia de cuántos fantasmas almacenan en sus armarios particulares los miembros de su Gabinete, pues a este  paso, acabará por perder con deshonor, a la totalidad de su Gobierno, ya que como todos sabemos, las derechas ni olvidan ni perdonan jamás y harán todo cuánto esté en su mano, por ir exterminando uno a uno, a todos los Ministros socialistas que permanecen en sus cargos, en estos momentos.
Todos, tenemos en la vida luces y sombras, pero resulta ser del todo inaceptable que antes de proponer un nombramiento de tal importancia a determinadas personas, los asesores de Sánchez no se hayan asegurado de su total transparencia, pues es del todo vergonzoso que la prensa, del color que sea, posea más información sobre las vidas de esta gente que se ha dado por válida desde Moncloa para ocupar unos cargos de tal envergadura, sin haber tenido, incomprensiblemente, ninguna sospecha de lo que ha sucedido posteriormente.
Exigir desde la oposición, como ha venido haciendo el PSOE durante años a los demás, fundamentalmente, limpieza, implica ser en la vida política, académica o privada, impecables y estos asuntos irregulares que salpican, uno tras otro, a los Ministros de Sánchez, cada vez se parecen más a una broma macabra de un destino que se prevé, por lo que parece, bastante incierto.

domingo, 23 de septiembre de 2018

En contra de la evolución



Viendo hace un par de días el Debate organizado por El País, entre Felipe González y José María Aznar, moderado por Soledad Gallego y perteneciendo a una generación que vivió la llamada Revolución del 78, como militante activa de la vida política, aunque en un plano de inferioridad en relación con estos debatientes, al oírles hablar sobre lo divino y lo humano y de las acciones que convirtieron la Transición española en un hecho único e irrepetible que nos trajo una Constitución consensuada que satisfizo medianamente las aspiraciones primarias de todos, no pude por menos, que estar de acuerdo en que las decisiones que se tomaron entonces, fueron quizá las menos lesivas para la población en general, aunque nadie nos dijo que los textos que se escribieran en aquella Carta Magna que aprobaron por mayoría todos los españoles, tuvieran que durar para siempre, como si la vida se hubiera detenido en el tiempo en que se redactó, sin contemplar en ningún momento que la Historia evolucionaría en el mundo y también en este país, como ha solido ser natural, a lo largo de todos los siglos.
Fue el Debate entre los ex Presidentes, una loa continua que ensalzaba la supuesta grandeza de su propia labor y que se limitó a resaltar, desde una posición de egocentrismo totalitario,  irrespetuoso para los telespectadores, las bondades casi dogmáticas de las acciones que se realizaron bajo sus dos mandatos y desdeñando, de manera desconsiderada y absolutamente tajante, no sólo el trabajo de los Partidos políticos actuales, sino también, cualquier posibilidad de cambiar la  Constitución, que pudieran estar reclamando en estos momentos, algún colectivo o la totalidad de los españoles.
Sin poder dar crédito al pasteleo que fluía entre ambos ex Presidentes, pues una recordaba a la perfección los durísimos enfrentamientos protagonizados entre ambos años atrás y la más que probada enemistad que entre ellos existía y no sólo en el ámbito de la vida política, parecía imposible entender que simplemente con el paso del tiempo, los pensamientos diametralmente opuestos de antaño, hubieran podido acercarse de tal suerte, que parecieran uno mismo, como si las enormes brechas que les separaron, se hubieran convertido en un bloque sin fisuras, del que ahora emanaba una ideología casi idéntica.
De nada sirvieron los esfuerzos mutuos por demostrar que continúan siendo expertos en el arte de la oratoria, pues los contenidos de los mensajes que se lanzaron denotaron una oposición absoluta a cualquier tipo de evolución, demostrando que ninguno de ellos se ha resignado nunca al hecho de haber tenido que abandonar el poder y que ambos continúan creyendo que poseen una superioridad natural, sobre el resto de los ciudadanos.
Pretendiendo en todo momento ofrecer lecciones magistrales de Historia y Política a los nuevos líderes de los Partidos actuales, con un tono de condescendencia que ofendía, en sí mismo y  supuestos consejos que parecían querer brindar a quiénes nunca los han pedido y que probablemente no los necesitan, llegaron hasta el punto de poner en duda el hecho de que alguno de ellos se hubiera tomado la molestia de leer la Constitución, dando por sentado que de haberlo hecho, resultarían impensables algunas de las sugerencias de cambio que estaban proponiendo.
Afortunadamente para esta Nación nuestra, no todos los que protagonizamos la transición hemos permanecido anclados a lo que ocurrió en aquellos momentos, sino que hemos  ido, como suele ser lo normal, creciendo y desarrollando un proceso de adaptación a las vicisitudes que se han convertido en evidencias y luchando a la vez, contra todo aquello que nos ha ido pareciendo que no era justo, a lo largo de estos cuarenta años y muy especialmente, en los últimos tiempos.
Por ello creemos que la Constitución del 78 no es, como sugirieron González y Aznar, durante todo el supuesto Debate, un Catecismo inalterable, parecido a los que poseen todas las religiones que conocemos, sino un texto que ha de ir contemplando las necesidades que vayan surgiendo al paso de los tiempos y que pudieran lesionar gravemente los derechos de los ciudadanos, debiendo ser incuestionablemente reformada, si así lo requiriera la ocasión o lo exigiera el grueso de la Sociedad, que por Ley está obligada a acatarla, aunque no esté de acuerdo con su contenido total o parcial, como es evidente.
¿Temen acaso los ex Presidentes que si se admiten cambios en la Constitución, ese prestigio del que presumen quede minimizado ante la mirada de las nuevas generaciones y también de las viejas?
Lo que hicieron, las decisiones que cada uno de ellos tomó en su momento, las luces y las sombras de lo que ocurrió mientras permanecieron en el poder, se encuentra ya, para bien o para mal, plasmado en los libros de Historia y por ello resulta ser inalterable, por lo que habrá de perseguirles mientras vivan y aún después de muertos.
Esta oposición declarada, obtusa e inaceptable, a cualquier cambio que pueda producirse en el ámbito constitucional, el empeño en perseverar  en unas ideas que han envejecido con ellos y el desprecio demostrado hacia los conocimientos y la ideología de los jóvenes que les han sucedido en sus cargos y que luchan ahora por cambiar, porque es su momento, aquellos conceptos que les parecen contra derecho, no hace, sino mostrar una imagen parecida a la que debieron dar todos aquellos supuestos científicos que durante años se negaron a aceptar las teorías de Darwin, allá por el siglo XIX.
Son el retrato amarillento y desgarrador de una época que ya pasó y esconden, bajo su apariencia de pulcritud, la oscura y única ambición de no ser olvidados, aunque sin asumir que las nuevas generaciones están en su derecho de ocupar puestos de relevancia política y de tomar sus propias decisiones, como ya ellos mismos hicieran, en sus tiempos de gloria, por la voluntad expresa del pueblo.
Poner palos en las ruedas, minimizar el talento de los políticos actuales o su capacidad para gestionar los asuntos de Estado, constituye una imperdonable falta de respeto, no sólo a sus propios compañeros, sino a todos los que creemos en el futuro que pueden ofrecernos.