miércoles, 4 de julio de 2018

De vuelta a casa




Muchas críticas ha levantado el traslado de los presos catalanes desde las prisiones en las que estaban ubicados, a otras de su propia tierra y mucho ha dolido a PP y Ciudadanos que esta acción haya sido llevada a cabo con tal celeridad, por lo que la consideran como un pago a la ayuda prestada por los nacionalistas en la Moción de Censura, aunque Sánchez y también los separatistas, hayan negado tal acuerdo.
Los políticos, que permanecían en prisión preventiva desde hace varios meses, necesitaban sin embargo, para poder ser desplazados, el permiso del Juez Llarena, permiso que fue otorgado sin reticencias la semana pasada por el Magistrado, al considerar que al haber concluido la instrucción de sus casos, les asistía el derecho legal de elegir el lugar en el que preferían continuar su reclusión, exactamente igual, por ejemplo, como ha ocurrido recientemente con Urdangarín y su socio, por lo que parece justo que hayan escogido prisiones que se encuentran ubicadas, más cerca de sus entornos familiares, que por razones de lejanía, habían visto  dificultades hasta ahora, en la asiduidad de las visitas.
Durante el día de ayer, los presos viajaron hasta las respectivas cárceles que habían decidido con anterioridad y siendo cierto que sus compañeros nacionalistas ya les estaban preparando un clamoroso recibimiento, salpicando las carreteras de lazos amarillos, en solidaridad con el problema que están sufriendo, también lo es, que el derecho a la libre expresión les ampara en su manera de abordar este asunto, sin que ni el Gobierno, ni la Ley, puedan hacer nada para evitar estas manifestaciones de efusividad, que seguramente se irán multiplicando a diario, ahora que ya se encuentran en su propia tierra.
Que las facilidades ofrecidas para el traslado puedan ser consideradas como un gesto de buena voluntad de Sánchez, antes de su primer contacto con el President Torra, es innegable, pero también lo es que acciones como estas suelen ser muy necesarias para allanar el camino a unas futuras negociaciones, en un problema que permanecía enquistado por la intolerancia de ambas partes y que una vez llevadas a  cabo, pueden influir positivamente en el clima que reine entre los interlocutores elegidos para intentar arbitrar, por medio del diálogo, una solución satisfactoria para este conflicto que ha dividido a nuestra Sociedad, en los últimos años.
Carmen Calvo, respondía ayer mismo a los nacionalistas prometiendo un debate sincero y sin cortapisas, al menos por parte del Gobierno y sus palabras, que enojaron mayoritariamente a las derechas, por la buena disposición, dejaron a la vez, en evidencia a aquellos que se soliviantaban, como si a Catalunya ya se le hubiera  concedido la independencia, pues ha quedado muy claro que su gestión anterior del conflicto, fracasó estrepitosamente,
Dejen pues, intentar otras vías diferentes a las represivas y judiciales utilizadas por el anterior Gobierno y pierdan de vista, de una vez, las ambiciones partidistas de llegar al poder, que en el caso de los de Rivera, han quedado manifiestamente claras, antes, durante y después de todo este proceso.
El camino de la Diplomacia, que tanto hemos defendido desde estas páginas, siendo muy a menudo duramente criticados por ello, es sin embargo, como en casi todos los asuntos de dificultad extrema, el único que puede descubrir lo que realmente se esconde bajo las primeras exigencias de los interlocutores y hasta dónde puede cada uno de ellos ceder, para hallar un acuerdo que satisfaga, lo más ampliamente posible, las aspiraciones de ambas partes.
Dar una oportunidad al recién estrenado Gobierno es no sólo justo, sino necesario, pues al haber cambiado las circunstancias que se vivieron con anterioridad y ser personas bien distintas las que se sentarán en la mesa de negociaciones, puede darse y ojalá que así sea, un entendimiento final, que salde de una vez, no sólo el enfrentamiento que se ha ido creando entre catalanes y españoles, sino también, la brecha abierta entre los propios habitantes de Catalunya, que podrían imitar el ejemplo que les ofrecen sus políticos, si resulta ser bueno.
El acercamiento de presos,  que ha de ser visto como algo natural en todas  las ocasiones, parece, en esta, ser un primer paso que demuestra que las cosas están cambiando para bien y que los tiempos duros quedaron enterrados en las páginas de una historia que quizá no debió haber sucedido nunca y que fueron escritas, desde la indignación, la rabia, la incomprensión mutua y el miedo.
Partir de cero y tener voluntad de entendimiento, ha de ser primordial para los que se atreven a intentar construir un camino que facilite la convivencia entre todos, en `paz y en libertad, pero sobre todo, con grandes dosis de mutuo respeto.

martes, 3 de julio de 2018

Vivir para ver




Una estaba acostumbrada  desde siempre, a considerar al PP como un Partido en el que las jerarquías estaban perfectamente estructuradas y  en el que las órdenes de su Secretario General eran cumplidas escrupulosamente por todo el que ocupara un cargo inferior y por supuesto, por la militancia, que asumía por principios que la persona que se ostentaba el poder, tenía que ser considerada como una especie de Faraón, al que todos debían, lealtad y obediencia.
Así ocurría desde los tiempos en que Manuel Fraga creara Alianza Popular y así continúo pasando durante los años que han transcurrido después, afianzándose esta postura, aún más si cabe, mientras ocupó el puesto Aznar, que  por creencias o por mera vanidad personal, se ocupó de acaparar todo el poder, evitando dejar cabos sueltos que empañaran, con sus discrepancias, la deslumbrante imagen personal que se empeñó en construir y que no hubiera permitido que nadie manchara, con nimios asuntos de democracia interna.
Luego, cometió el error de designar a Mariano Rajoy como su sucesor, pensando seriamente que podría manejar al gallego desde la sombra, dictándole al oído las directrices que debía seguir el Partido que siempre consideró como de su exclusiva propiedad, pero sus perspectivas enseguida se vinieron abajo, pues el ahora ex Presidente, un hombre hasta entonces gris, silencioso y sin carisma, decidió levantar el vuelo, demostrando que no sólo tenía ideas propias, sino que estaba dispuesto a ponerlas  en práctica, sin consultar, lo que le valió una enemistad manifiesta y duradera con quién le nombró, que ha durado hasta el mismo momento en que se vio obligado a dejar el poder y que todo sabemos, por el carácter de Aznar, que perdurará para siempre.
Rajoy se ha marchado de la Presidencia  del país, dejando tras de sí una serie de cambios inauditos que han revolucionado los cimientos de la ideología patriarcal que primaba en el Partido Popular y no sólo porque ha tenido la deferencia de no entrar por ninguna puerta giratoria, de esas que han solido cruzar todos los ex Presidentes y volver a su antiguo puesto como Registrador de la Propiedad, sino porque ha abierto, de manera absolutamente inesperada, el camino hacia  las Primarias, dando un voto de confianza a los militantes para que puedan elegir, entre los candidatos que se presentan, a su sucesor, terminando de un plumazo con la fea costumbre de utilizar el dedo, para señalar directamente y sin consultarlo con nadie, a un nuevo Secretario General que marcará en el futuro que viene, las que serán las directrices a seguir, en el  Partido.
 La idea, ha revolucionado la tranquilidad que respiraban los barones conservadores, lanzándoles sin paracaídas y sin red, a una dura batalla en la que hay que ganar centímetro a centímetro, el dominio del territorio español y sobre todo, la voluntad de estos electores  con los que nadie había contado antes, en esta Formación, pero que como todo el mundo, tendrán sus preferencias particulares, aunque al haber sido cogidos por sorpresa, quizá estén, mayoritariamente, indecisos.
Así que se ha montado un espectáculo a todo color, en el que los candidatos andan enloquecidos de aquí para allá, intentando ganar las simpatías del personal, en escenarios hasta el momento desconocidos para todos ellos y cumpliendo, a regañadientes, pero sin poder permitirse perder la sonrisa, con la obligación irrenunciable de tener que arrancar confianza, de dónde nunca pensaron que tendrían que hacerlo.
Casi todos , ya pertenecen desde hace muchísimos años al aparato del Partido y aunque han tenido que lidiar en plazas seguramente muy difíciles, se les nota, permítanme que se lo diga, toda su falta de experiencia en estas prácticas completamente nuevas para ellos y en cierto modo, se han visto conducidos, contra su voluntad, desde las más altas esferas del poder hasta los púlpitos de madera montados apresuradamente en los jardines de los pueblos más pequeños de España y en los que no ha quedado más remedio que desgañitarse para ser escuchado por los asistentes al acto, pues esto nada tiene ya que ver con los mítines que se ofrecían, en otro tiempo, por ejemplo, en la plaza de toros de Valencia.
Con este panorama casi desolador, ni siquiera las encuestas se atreven a pronosticar quién ganará esta guerra encarnizada que se libra sin recursos y sin experiencia y los militantes, desacostumbrados a opinar, se hallan  absolutamente sobrepasados, sin saber a dónde mirar o a quién oír, pues encima, parece que cada uno pertenece, por su discurso, a un Partido distinto.
Nunca creímos los ciudadanos que viviríamos para contemplar estas escenas berlanguianas que estamos siguiendo, ni que precisamente aquellos que durante años regentaron con mano de hierro el poder, se verían necesitados de tener que bajar a los infiernos, para tratar directamente con el pueblo al que sistemáticamente desoyeron en tantas ocasiones, para suplicarles, disfrazados de titiriteros itinerantes, unos míseros votos con los que lograr conservar los privilegios de los que disfrutaron y que perderían si no ganan estas elecciones, que de repente se han convertido en las más importantes de sus vidas.

lunes, 2 de julio de 2018

El Valle Tenebroso




A punto de cumplirse 80 años del final de la guerra civil y 43  de la muerte de Francisco Franco, que dirigió con mano de hierro una dictadura militar en España durante cuatro décadas, aún sigue flotando en el ambiente un clima que establece durísimas distinciones entre vencedores y vencidos, sin que se haya podido lograr, por esa causa, una reconciliación real que establezca, en su justa medida, una reparación efectiva de los daños que se causaron a los que apoyaron legítimamente la causa republicana y a sus allegados, que en algunos casos, continúan buscando desesperadamente los restos de aquellos a los que quisieron, para devolverles la dignidad que les fue arrebatada por la fuerza de las armas y que quedó sepultada , con ellos, en las tapias de los cementerios, los campos o las cunetas.
A pesar de que existe en nuestro país una Ley de Memoria Histórica, que en principio fue recibida con alegría por las familias y que ha logrado resolver con éxito muchos de estos casos que han robado la paz a mucha gente que durante años tuvo que soportar el peso de su dolor en silencio, la retirada de fondos protagonizada por el PP, durante su largo periodo de mandato, terminó por paralizarlo todo devolviéndolo a la misma situación en que se encontraba durante la dictadura y en los primeros tiempos de la transición, dejando en total desamparo a los que no han tenido aún la suerte de reencontrarse con sus muertos  y poder ofrecerles una sepultura real, en la que visitarlos para honrarles como merece cualquier persona, independientemente de su condición o ideología.
Entre tanto, se ha venido manteniendo y conservando, como una especie de santuario de peregrinación, El mal llamado Valle de los caídos, que como todos sabemos, fue construido, al finalizar la contienda, por presos políticos que trabajaron allí en durísimas condiciones de represión y que en incontables ocasiones, quedaron sepultados bajo los bloques de piedra, en el más absoluto anonimato, mientras el dictador se vanagloriaba de estar levantando una construcción faraónica ,que honraría para siempre la memoria de sus camaradas  muertos.
Tras su desaparición, sus restos fueron enterrados allí, junto a los de José Antonio Primo de Rivera, con el que por cierto siempre tuvo graves desavenencias, mientras estuvo vivo, lo que lo transformó, para los que fueron sus seguidores, en un lugar de culto al que acudir cada 20 de Noviembre, para conmemorar, aún vestidos con las camisas azules y rememorando el saludo romano del brazo en alto, el aniversario de su fallecimiento.
Allí han podido reunirse durante todos estos años los simpatizantes y militantes radicales de los movimientos fascistas y allí han encontrado siempre el apoyo de una parte de la Iglesia católica, que regentando el lugar , suponemos que por expreso deseo del dictador, se ha prestado gustosamente y sin reservas a celebrar misas y actos por la salvación de su alma, hechos insólitamente aberrantes, si se tiene en cuenta que es el único conjunto monumental en el mundo, dedicado a enaltecer la memoria del fascismo.
Ninguno de los Gobiernos que habíamos tenido hasta ahora, se atrevió nunca a reconducir esta suerte de despropósito inexplicable que ha perdurado en el tiempo, a causa de la tácita tolerancia de unos políticos incapaces de hacer frente a un problema que todos consideraban como peliagudo y no ha sido, hasta la llegada de Podemos al Parlamento, que se han escuchado, por primera vez, alto y claro, voces que desde los escaños reclamaban una solución urgente para  este disparate casi oficial, exigiendo que los restos del dictador tenían, obligatoriamente, que ser exhumados y la concepción actual del lugar, inmediatamente abolida, por supuesto, tras haber recuperado e identificado a todas aquellas víctimas que a día de hoy, permanecen enterradas en el subsuelo del lugar, en cumplimiento estricto de una Ley, abiertamente abortada por la derecha.
Así que cuando Sánchez ha llegado el poder, con el inestimable apoyo, entre otros, de los de Iglesias, este tema ha cobrado de pronto una rabiosa actualidad, dándose ahora las circunstancias idóneas para ser abordado en profundidad  e inmediatamente la maquinaria, parada durante tantos años se ha puesto en movimiento, con el consecuente enfado de los Partidos de derechas, que no entienden como una prioridad, algo que jamás debían era haberse permitido, por una mera cuestión de justicia.
Dicen que la familia del dictador, a la que el Gobierno ha brindado la oportunidad de llevar a cabo la exhumación y posterior traslado de los restos, al lugar que consideren oportuno, se ha negado en redondo a tal sugerencia, alegando, no se pierdan la explicación, que temen que si el cadáver es reasentado en otra ubicación, la tumba pueda ser profanada, olvidando que los cientos de miles de víctimas que han permanecido diseminadas por toda la geografía del país y de cuyas muertes fue responsable directo, en este caso, su abuelo, han permanecido expuestas a cualquier tipo de vejación, en total desamparo y a la espera de se diera la circunstancia de que alguien casualmente, las encontrara, para poder ser, simplemente, enterradas con dignidad, en alguno de los múltiples cementerios que existen en todas las ciudades y pueblos de nuestro territorio.
Esas víctimas, que también tenían, cómo no, familiares que les lloraron y que en infinidad de esos, murieron sin haber podido saber con seguridad en el lugar que se encontraban sus muertos, deben, debemos ser, pues ya saben que tengo una historia personal que me une íntimamente a esta parte de nuestra Historia, simplemente, inferiores en nobleza y en sentimientos a estos nietos privilegiados a los que nadie nunca se atrevió a cuestionar, por venir de dónde provenían o simplemente, por una mera cuestión de miedo.
Resulta sencillamente ofensivo, que mientras algunos hemos tenido que mendigar que se nos devuelvan los restos de nuestros muertos, otros amenacen con acciones legales al Gobierno de la nación, por el simple hecho de querer cumplir una Ley, que no puede ni debe permitir en modo alguno que se continúe honrando la memoria de quien fue el personaje más nefasto, de toda la Historia española.
Por tanto, no cabe otra solución que exhumar, a la mayor brevedad posible, el cadáver de Franco y lo que piense la familia ha de ser considerado por el Gobierno, como meramente anecdótico, pues afortunadamente para los ciudadanos, el protagonista de esta película de terror, desapareció de nuestras vidas, aunque siempre marcará nuestros recuerdos.
He de confesar que jamás he visitado El Valle de los caídos, pues siempre  tuvo para mí y para los míos, unas connotaciones insalvables de negatividad que removían los cimientos de nuestras querencias, de manera brutal y violenta.
Siempre creímos y así lo hablábamos en familia, que debió llamarse El Valle Tenebroso. Puede que si finalmente la situación se reconduce y el lugar se convierte en un memorial de todas y cada una de las víctimas que  cayeron en nuestra Guerra civil, quizá  decida a hacerlo, aunque tendré que hacer un auténtico lavado de alma, para poder olvidar  lo que ha sido y puede que no sea capaz de superarlo. Prefiero no remover los malos pensamientos.

domingo, 1 de julio de 2018

Crónica de Domingo



En este fin de semana de trasiego, en el que miles de ciudadanos y ciudadanas dan inicio a sus vacaciones y otros, aún tendremos que esperar  al mes que viene, para poder  correr a nuestros respectivos destinos, los paisajes urbanos adquieren una cierta  serenidad y como el tiempo ha decidido este año concedernos temperaturas agradables y hasta espectaculares tormentas  que grabar, que luego dan lugar a conversaciones meramente superficiales, la política, parece haber quedado aparcada para mejor ocasión y en las calles no se habla de otra cosa que de futbol, vacaciones y el clima.
A pesar de ello, hay un guirigay montado en todo lo concerniente a los asuntos públicos, que darían para escribir varios libros, todos ellos interesantes y hasta truculentos, porque entre las primarias del PP, que ya han empezado a convertirse en una guerra abierta entre candidatos que no desaprovechan un segundo para demostrar ante el público, cualquiera de las habilidades que poseen, como bailar, cantar o repetir besazos a diestro y siniestro, entre mayores, jóvenes y niños, como si el mundo se fuera a terminar mañana y las garatas que  tiene montadas el nuevo Gobierno, con los migrantes, los presupuestos, la Ley de Memoria histórica, la exhumación de los restos de Franco del Valle de los caídos o el nombramiento del nuevo Director de Radiotelevisión española, que se está convirtiendo en un calvario, por el rechazo a determinados profesionales, manifestados por unos y otros, una no sabe dónde mirar y prefiere, al menos hoy, dejarse llevar por la desidia de este espléndido Domingo y hasta por la envidia insana que produce dejar marchar a determinados amigos, con sus maletas y sus ilusiones, mientras no queda más remedio que conformarse con seguir la rutina establecida, hasta que nos toque a nosotros hacer lo mismo.
Habrá que ver, por narices, el partido que juega España, si no se quiere provocar un altercado familiar de incalculables consecuencias, aunque la hora de emisión, ofrece la excusa perfecta para echar una siestecita, sin levantar demasiadas sospechas, ya que se da la circunstancia de que a la que subscribe, no sólo no suele interesarle el negocio del balompié, sino que además, lo que ha visto del juego de la selección, le ha parecido, sinceramente, malo y aburrido.
Lo malo que tienen los mundiales, es que se convierten para mucha gente en una cuestión de emocionado patriotismo que no admite discusión y por cojones, perdonen la expresión, hay que gritar a los cuatro vientos que tenemos el mejor equipo del mundo, aunque los resultados obtenidos al menos hasta ahora, vayan en otra dirección y a una le parezca que se está pecando mortalmente, como siempre nos pasa, de un incomprensible triunfalismo.
Aun  así, resulta difícil mantenerse al margen de esta vorágine arrolladora de banderas, bufandas en pleno mes de Julio, tracas de  cohetes y atracones de golosinas delante de las pantallas de televisión, mientras los monosílabos resuenan como un estruendo, en todas y cada una de las casas y a veces, no le dejan a una otro remedio que buscar unos cuantos minutos de tranquilidad en la soledad del cuarto de baño, que es el único sitio al que no se suele ir acompañado y al que se puede llevar, por ejemplo, un libro, con el  que desligarse del panorama futbolero que ha invadido, como un huracán, la paz de todos nuestros hogares.
De manera que esta tarde en concreto promete ser ciertamente movida, ocurra lo que ocurra con esta selección nuestra, por lo que habrá que estar preparada para hacer de comentarista deportivo y solidarizarse con la alegría, si les ganamos a los rusos o con la tristeza inconsolable de tener que volver a casa, con el rabo entre piernas, si se diera la circunstancia de que perdiéramos la eliminatoria.
Sólo unas horas de sosiego nos separan del acontecimiento y una las aprovecha, primero, para escribir esta crónica dominguera que sería imposible elaborar, a partir de las cuatro de la tarde por razones más que evidentes y después, para informarse de lo que ocurre a nuestro alrededor, cuando llegue la hora de comer, pues debe haber vida además del mundial y habrá que ir recogiendo datos para la elaboración de futuros y más serios artículos.
Instalada en la resignación, sólo puedo ya desearles a los que se marchan de vacaciones que las disfruten con plenitud, desconectando de la azarosidad de la vida que llevamos durante todo el año, en nuestros respectivos lugares de residencia y que procuren olvidar, a la mayor brevedad posible, todos los sinsabores sufridos, a lo largo del año pasado, aunque les recomiendo que lo hagan, después de haber llenado el depósito de combustible, pues los precios que van a encontrar en las  gasolineras les van a provocar un sofocón, del que seguramente se repondrán, en cuanto inicien camino.
Por favor, sean felices, sin reservas.

jueves, 28 de junio de 2018

Negociar es ceder




Parece que la visita de Pablo Iglesias a Catalunya  y sus posteriores presuntos contactos con Sánchez, han empezado a dar sus frutos y la maquinaria del Estado se ha puesto en marcha, intentando y consiguiendo que el Juez LLarena no ponga obstáculos al acercamiento de los presos separatistas a su tierra, dando la impresión de que la negociación se ha iniciado, aún antes de que el Presidente español y Torra, se hayan reunido.
La derecha no ha tardado en criticar con dureza esta medida, alegando sin pudor que Sánchez  está pagando el apoyo que los separatistas le prestaron durante la pasada Moción de censura, olvidando que mientras ellos gobernaban, el problema se había enquistado haciendo crecer hasta límites insospechados la crispación,  sin que fueran capaces de arbitrar una solución que suavizara en modo alguno, el clima de inestabilidad que se estaba gestando entre los ciudadanos de la sociedad catalana y la española, insosteniblemente.
La poca práctica en el arte de la negociación que ha caracterizado tradicionalmente a la derecha, acostumbrada como estaba a gobernar con mayoría absoluta o como en la pasada legislatura, con los apoyos de un Partido de ideología muy similar a la suya, aunque maquillado con aires supuestamente nuevos, hace que cualquier proceso de diálogo que pueda abrirse, en éste o en cualquier otro tema, les parezca necesariamente una traición a esos principios fundamentales y líneas rojas que durante años han estado fomentando y trazando de manera tajante e inamovible, como si sus opiniones fueran dogmas que no pueden ser cuestionados por nadie, porque para ellos se han convertido en incontrovertibles certezas.
Pero se da la circunstancia de que en cualquier Democracia que se precie, el diálogo entre fuerzas antagónicas suele ser una necesidad de primer orden y algo natural en el devenir cotidiano de la vida política, pues en problemas de gravedad, similares al que constituye ahora mismo el asunto catalán, sería obligatorio agotar todas las vías que ofrece la diplomacia, antes de tener que recurrir a otras medidas más contundentes o circunscribirlo todo a la vía judicial, como ha solido hacer el PP, mientras que ha conservado el bastón de mando, ocupando el poder.
Para los bisoños en esta materia, como es el caso de los populares y los de Rivera, la primera regla de cualquier tipo de negociación es tener la voluntad de ceder y  en todos los encuentros entre interlocutores que se han producido desde siempre en el mundo y que se han culminado con éxito, las concesiones por ambas partes, hasta hallar un equilibrio final, han sido, son y serán, la única manera de lograr determinados acuerdos y una buena forma de comenzar a caminar con buen pie por esta senda, podría ser ofrecer algún gesto de buena voluntad, que constituiría, en este caso en particular, una señal de que se ha roto definitivamente con las líneas que se habían seguido en el pasado y que, en cierto modo, se parte de otras premisas bien diferentes a las  aconsejadas por el Gobierno anterior y sus socios, sugiriendo a la otra parte también, deshacerse de esos malos recuerdos, que podrían influir negativamente, en el desarrollo de los encuentros que ahora comienzan, con una sintonía bien diferente.
Ha debido influir también y mucho, el hecho de que recientemente se haya ofrecido a Iñaki Urdangarín y su socio, condenados por el caso Noos, la posibilidad de elegir el Centro Penitenciario en el que querían cumplir sus penas, creando con respecto a estos políticos catalanes, a nivel judicial, una especie de agravio comparativo, que perjudicaría gravemente a los segundos ya que permanecen ingresados en lugares alejados de su entorno familiar, influyendo esta circunstancia negativamente en la posibilidad de ser visitados más a menudo por sus allegados, como sería, al no tratarse de  criminales peligrosos y estar en prisión preventiva, de recibo.
Así que al margen  de los pensamientos de la derecha y especialmente de Ciudadanos, que mira con estupefacción cómo podría escapársele la oportunidad de llegar al poder, si la izquierda lograra finalmente hallar una solución para el conflicto de Catalunya, parece al menos, que el punto muerto al que se había llegado en este asunto mientras Gobernaba Rajoy, ha sido puntualmente y sin tardanza, abandonado, dándose por inaugurada una nueva etapa que devuelve la ilusión a la gente, queriendo dejar  claro, que la negociación es posible.
Ofrecer a catalanes y españoles la posibilidad de una reconciliación, que suavice los efectos devastadores de la profunda brecha que entre ellos ha quedado abierta, en los últimos tiempos, constituye ya de por sí, una hazaña titánica que si no se tuerce por el empecinamiento y la indolencia de alguna de las partes, podría sentar las bases de un futuro proyecto que se saldará, finalmente, sin vencedores ni vencidos.
Los independentistas, en principio, han recibido la noticia, al parecer,  con un entusiasmo contenido, pues de todos es sabido que lo que verdaderamente les hubiera gustado es que su gente hubiera sido puesta en libertad, pero esa opción queda reservada al criterio de los jueces y en eso, nada puede ni debe hacer el Ejecutivo español, si es cierto que desea respetar sin fisuras, la independencia de la justicia.
Ahora, toca a Torra y a su Gobierno plantearse alguna primera concesión, en el inicio de las negociaciones y todos los que siempre creímos en que esta era la vía para encontrar puntos de coincidencia, sólo deseamos que no cometa el mismo error que cometieran  los anteriores interlocutores y que con perseverancia, paciencia y buena voluntad, puedan empezar a limarse asperezas, ya en la primera de las reuniones que mantenga con Sánchez, cara a cara y sin que medien intenciones ocultas, ni por una ni por otra parte.

miércoles, 27 de junio de 2018

Primeros contactos




Antes de que Pedro Sánchez se decida a iniciar conversaciones con el recién elegido President de la Generalitat, Quim Torra, Pablo Iglesias  se desplaza a Catalunya  para hacer un estudio general de la situación política que allí se está viviendo, no sabemos bien, si con el beneplácito del Presidente del Gobierno, que quizá espera que pueda abrir puertas que a su Partido le quedaron vetadas por el apoyo que ofreció a Rajoy para la aplicación del 155 y que al líder de Podemos le resultan más fácil de traspasar, al haber sido su postura durante el conflicto, muy diferente a la de las Formaciones constitucionalistas.
Como ya dijimos anteriormente, dicen que fue el equipo de Iglesias el que gestionó con éxito el espaldarazo de los  independentistas a la Moción de Censura recientemente ganada en el Parlamento y no sería pues de extrañar, que Sánchez haya pensado de nuevo en él, convirtiéndole en  una especie de  emisario en avanzadilla, ahora que entre ellos parece haber buena sintonía, encargándole la misión de tantear cuáles serían las principales reivindicaciones a las que habría de enfrentarse en su primer encuentro con Torra y sobre todo, si estas propuestas serían apoyadas en igual medida, por todos los Partidos que forman la coalición a favor del separatismo.
De ahí que Iglesias no sólo se haya reunido con Torra, como cabeza visible del nuevo Govern, sino que además, haya visitado en las cárceles a Oriol Junqueras y Raúl Romeva, intentando recabar información sobre cuáles serán las líneas que adopte Esquerra cuando se inicien las conversaciones    y también se ha visto con Sánchez y Cruixat, con los que ha mantenido un encuentro que ha calificado como cordial, en sus primeras declaraciones.
De todos es sabido, que Podemos y sus confluencias han mantenido una posición a favor de la celebración de un Referendum legal en Catalunya y de la liberación de los líderes independentistas que se encuentran en prisión por su compromiso con la declaración de la República y también que durante las peores horas del conflicto catalán, este Partido decidió mantener una neutralidad que en gran medida, fue mal entendida por los integrantes de los dos bandos que encabezaban el litigio.
Es precisamente esa neutralidad, la que ahora permite a los de Iglesias y sus confluencias llevar a cabo una valiosísima mediación entre  los nacionalistas y los de  Sánchez, que contaría además con la aprobación  tácita de Miquel Iceta, que siempre se posicionó sin tapujos a favor del diálogo y la negociación y al que le costó Dios y ayuda entender que el PSOE se posicionara al lado del PP, en la aplicación del 155.
De ahí que Iglesias haya empezado a enviar el mensaje de que sería bueno arbitrar un acercamiento de los presos a tierras catalanas y que en cierto modo, haga suyas algunas de las reivindicaciones seguramente expuestas por Esquerra Republicana, a  la que  se encuentra ideológicamente mucho más próxima, por razones que son evidentes y que podría, por otra parte, ceder con mayor facilidad en ciertas cuestiones que tienen que ver con el exilio de Puigdemont, al que no han perdonado su huida precipitada hacia Bélgica.
Así que cuando Pedro Sánchez se reúna por fin con Torra, ya habrá una parte del camino andado, cuestión que le facilitará grandemente el inicio de unas conversaciones que ya de por sí se presentan como arduas y virulentas, pero que podrían suavizarse, si el del PSOE conoce de antemano los contenidos que pueda traer en cartera el President de la Generalitat y su equipo dispone de unos días para estudiar a fondo las contrapartidas que podrían ofrecerse, como respuesta.
De modo que podría decirse que Iglesias se ha convertido en este asunto en una persona imprescindible, para la buena marcha de las futuras negociaciones y en una especie de comodín, al que utilizar con habilidad, si   se intuye que las cosas no marchan en algún momento, por el camino apetecido, pues su buen sintonía con ambos interlocutores, garantiza una mediación indispensable, en estos precisos momentos.
Sánchez sabe que necesita ganarse la lealtad de los nacionalistas, de cara a futuras propuestas que chocarían frontalmente con las planteadas por PP y Ciudadanos y no le queda otro remedio, si pretende acabar con éxito la legislatura, que hacer algunas concesiones, pues en  la resolución del conflicto catalán está la clave de su triunfo o su fracaso y también la posibilidad de poder ganar a las derechas, las próximas Elecciones.
Así están las cosas, mientras los dirigentes del PP se desgañitan en la Campaña de estas primarias, ofreciendo a los ciudadanos   una imagen ciertamente jocosa de cómo gestiona cada uno de los candidatos este inesperado encuentro con la Democracia y mientras los ciudadanos nos vamos preparando para afrontar un periodo vacacional, que este año se augura movidito, a juzgar por la apretada agenda que tiene por delante, este nuevo Gobierno.
Dicen los meteorólogos que este verano se presenta menos tórrido de lo habitual y que en general, habrá un aumento sensible de la posibilidad de tormentas, cosa que como estamos viendo, coincide plenamente con la vida política del país, por lo que en ambos ámbitos, nuestra situación parece que será bastante incierta.

martes, 26 de junio de 2018

El caso de los niños robados




Habría que retroceder hasta los años 60 y 70 del pasado siglo, para entender estos rocambolescos episodios que sucedieron con total impunidad en nuestro país y sin demasiadas reservas ante los ojos de los ciudadanos y aunque jamás puedan justificarse los gravísimos casos de secuestros de bebés que ocurrieron entonces, el contexto histórico y las circunstancias personales de los protagonistas principales de los sucesos, quizá consigan aclarar cómo, cuándo y por qué fueron posibles estos hechos delictivos, que hasta el día de hoy,  en que se juzga por primera vez uno de ellos, han permanecido en una especie de estado de letargo, a pesar de la larga y durísima lucha que han estado llevando a cabo, muchos de los progenitores de aquellos niños desaparecidos.
En la época de la que hablamos, la situación de la sociedad española era, desafortunadamente, bien distinta a la de ahora y aún en las postrimerías de la dictadura y en los primeros años de la Transición, la formación de la gente de clase media o baja, se reducía, en el mejor de los casos, a la cultura general que se había venido ofreciendo en las escuelas franquistas y sólo en algunos casos excepcionales, algunos, fundamentalmente hombres llegaban a la Universidad, constituyendo un hito, para ellos mismos y un orgullo sin parangón, para las familias de las que procedían.
Los jóvenes de entonces, luchaban denodadamente por ganarse la vida y se desvivían por conseguir cuánto antes, dejar de ser una carga para sus progenitores, por lo que, en  la mayoría de los matrimonios celebrados, la edad de los contrayentes se situaba entre los veinte y veinticinco años y los primeros hijos solían venir al mundo, casi siempre, doce o trece meses después, dando comienzo a una nueva familia.
Muy influidos por las opiniones de sus mayores, que deseaban ardientemente una vida mejor para sus hijos y teniendo en cuenta el  caótico escenario que representaba la Seguridad Social en aquellos momentos, muchas de estas parejas jóvenes, optaron, cuando su economía se lo permitía, por acudir a Ginecólogos privados que gozaban de alguna fama entre su anterior clientela y que se encargaban de atender el embarazo de las madres, siempre recomendando que el alumbramiento se produjera en alguna Clínica particular, en la que ellos habían realizado sus carreras y en las que contaban con una serie de profesionales, generalmente, monjas y enfermeras, con los que habían colaborado durante toda la vida.
Así que teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de estos médicos pertenecían a familia  de clase alta y por lo general, adeptas a un Régimen, que había sobrevivido durante más de cuarenta años, en clara connivencia con los representantes de la Iglesia Católica, pergeñar un plan, para convencer a determinadas parejas de que sus hijos habían nacido muertos y ofrecer a esas criaturas a matrimonios pudientes, pertenecientes a su propio entorno, que no habían conseguido tener descendencia, se convirtió en una realidad cuasi cotidiana, teniendo en cuenta que el entorno en que se movían, se podría calificar como una especie de burbuja inexpugnable, a la que nadie podía tener acceso.
Para ello, no había más que congelar a los bebés que realmente fallecían en el parto y mostrárselos a los padres a los que se robaba los recién nacidos, sólo en el caso de que el consejo de los encargados de cuidarlos, en su peor momento de dolor, alegando que era mejor para ellos no almacenar en la memoria la imagen de su hijo muerto, fallara y las parejas exigieran, con todo el derecho que les asistía, que se les mostrara el cadáver, antes de que se procediera a su entierro.
De este modo y con el más absoluto hermetismo, se montó un negocio redondo en el que miles de niños fueron sustraídos  a sus familias naturales y repartidos por toda nuestra geografía, por supuesto, a cambio de dinero y tuvieron que pasar muchos años, hasta que alguien, por circunstancias que no vienen al caso, decidió cambiar de ubicación los restos de sus allegados, encontrando, con estupefacción, que el pequeño ataúd en que suponían estaba el bebé que perdieron, estaba vacío.
 En ese momento, muchas de aquellas jóvenes madres recordaron las escenas que vivieron instantes antes de dar a luz, sin que nadie les advirtiera en ningún caso, que la vida de sus pequeños podían correr peligro y se percataron que también se daba la circunstancia de que todas ellas habían coincidido al elegir a los mismos médicos, en los mismos Centros Particulares, habiendo sido además, atendidas por el mismo personal sanitario, cuyas caras no olvidarían jamás, dada la gravedad del  luctuoso acontecimiento.
Al comprobar que todas sus historias coincidían en el espacio y en el tiempo, que confluían en ellas demasiados detalles exactamente iguales e incluso que el cadáver del bebé que les mostraron podría haber sido el mismo, las familias no tardaron en atar cabos y empezaron a exigir  a la justicia la exhumación de sus hijos muertos, volviendo a encontrarse, en muchos casos, otra vez, con cajas vacías.
Comenzaron entonces, una viacrucis de penalidades en los que en  principio, no recibieron ningún apoyo ni de las Instituciones ni de la Justicia, pero la caja de Pandora se había abierto por fin, después de largos años de resignación y silencio y la esperanza de encontrar a aquellos niños con vida, generó en ellos una fuerza imparable que logró remover los cimientos de toda la Sociedad y que no cesó hasta que los culpables de aquellos secuestros fueron identificados, llegando a producirse entonces, los primeros reencuentros.
Casi todos aquellos bebés, eran ya para entonces hombres y mujeres que desconocían por completo sus orígenes y que habían convivido con sus familias de adopción durante toda su vida y fueron, precisamente, algunos de aquellos progenitores adoptantes, los se decidieron a contar cómo se habían desarrollado, en su caso, los hechos y quiénes fueron los encargados de entregarles en mano, a los recién nacidos, entre ellos, una monja, que con la coincidieron un buen número de parejas y que, por desgracia, ya ha fallecido.
Hoy se juzga en España el primero de los casos de aquellos bebés arrebatados a sus padres, hace ya demasiado tiempo y esperamos que esta ignominia, cometida contra tantas parejas jóvenes, por unos desalmados que aprovecharon para su propio enriquecimiento, su edad y su inexperiencia, se salde con una sentencia ejemplar, que abra el camino para todos aquellos que continúan sin saber el paradero de sus hijos y para que puedan finalmente, relatarles la verdad de su propia historia y la fuerza que les mantuvo en pie para continuar buscando, a pesar de los años transcurridos,
Muchos de aquellos niños, viven aún en la más absoluta ignorancia, víctimas del miedo y del silencio y no sería la primera vez que alguno acude a las Asociaciones que formaron estos padres luchadores, manifestando que por la época en la que fueron adoptados, albergan algunas sospechas.
Desde aquí, nos solidarizamos estas familias, a las que admiramos por su valentía y su tesón, en lograr el esclarecimiento de aquellos sucesos y animamos, a todo aquél que tenga dudas sobre sus orígenes, a ponerse en contacto con estos luchadores que les están esperando, con los brazos abiertos.