martes, 28 de febrero de 2017

De la expropiación al declive


Desde que en 1982, el entonces Ministro de Economía Miguel Boyer, expropiara por sorpresa Rumasa, convirtiendo a José María Ruíz Mateos en un personaje esperpéntico que durante años se transformó en una especie de Mortadelo, persiguiendo al que consideraba causante de todos sus males, ha llovido mucho, pero esta familia que nunca se resignó a la pobreza y que buscó sin importar el medio, la manera de conservar un nivel de vida, claramente por encima de sus posibilidades y por supuesto, del de todos los españoles, continúa, más años después, en el candelero, siempre en la cuerda floja entre la legalidad y lo ilegal y dejando detrás de sí, una serie de damnificados que lo perdieron todo por creer en sus ínfulas de grandeza, que después fracasaron estrepitosamente.
Murió el que fuera el Patriarca, dejando una herencia envenenada a su inmensa prole, a la que lideró mientras vivió, con rígida mano de hierro y a la que a día de hoy, se le exige su responsabilidad ante una ley, que reclama para cada uno de ellos, dieciséis años de cárcel por estafa a los inversores con los que contaron para su proyecto.
La lentitud de esta justicia española, hace que a diario nos veamos sorprendidos por estas historias que regresan del pasado para recordarnos que todavía no se han resuelto y la noticia, que se ha colado hoy mientras se decide  si Blesa y Rato van por fin a prisión, reclama un poco de atención, aunque ya casi habíamos olvidado cómo y cuando se originó esta estafa y quienes fueron sus protagonistas más directos.
Desde aquella expropiación, el declive de la familia Ruíz Mateos no ha podido ser más evidente y lo peor, es que sin que su caso se haya juzgado aún, lo más probable es que pasen a la historia como unos personajes de comic, más que por ser auténticos delincuentes.
Su innegable teatralidad, su paso por el Rayo Vallecano, al que luego dejaron en la más pura bancarrota e incluso la creación de un Partido Político similar al de Gil, que logró algunos votos por las cercanías de Gibraltar y sobre todo, la exagerada gestualidad de ambos progenitores, hacen que la atención se derive hacia la comicidad de las situaciones, ofreciendo cierta indulgencia, a las gravísimas estafas que se cometieron.
Si volverán o no a resurgir de sus cenizas, ahora que falta el actor principal de este elenco, es una incógnita que seguramente no tardaremos en resolver, en cuanto se juzgue la causa y sepamos si finalmente son o no sentenciados por esta Ley, que últimamente nos está ofreciendo tantas y tan malas sorpresas.
Poniendo en el platillo de una  balanza los delitos supuestamente cometidos por los Ruíz Mateos, y en el otro los perpetrados por Rato o Blesa, o por el mismo Urdangarín y su socio, no queda claro de qué lado se inclinaría y por tanto, parece imposible establecer, si se hará con ellos el mismo tipo de justicia.
Hoy han vuelto a ponerse de actualidad y nuestra obligación era contarlo, como hemos hecho.



Las veleidades de Díaz


Mientras se entregan medallas a una serie de andaluces ilustres, en un día de celebración para esta Comunidad, Susana Díaz gusta de mantener el misterio en torno a si se presentará o no a las primarias de su Partido, para aspirar a la Secretaría General, intentando romper los nervios de los que ya se decidieron a dar ese paso, es decir, Pedro Sánchez y Patxi López, que hace tiempo empezaron a hacer campaña, ignorando las veleidades de la señora Presidenta.
Para no haberse decidido aún, según palabras textuales expresadas ante los medios cada vez que se le pregunta por ello, Susana tiene también, una apretada agenda que le hace ir de acá para allá, siempre acompañada por su fiel Gestora y por ciertos Barones absolutamente entregados a su causa, aunque habría que decir que en todos los lugares que visita, se encuentra con una firme oposición, a la que por supuesto, se impide el acceso al recinto en el que se celebran los actos, para evitar que se haga aún más evidente, si cabe, sus disputas con la militancia de base.
También va quedando bastante claro que si finalmente opta por presentarse al cargo, como todos creemos, en principio, no piensa renunciar a la Presidencia de la Comunidad Andaluza, un cargo al que llegó tras la renuncia de Griñán, que acosado por los casos de corrupción en los que se ha visto envuelto, tuvo que  refugiarse en el Senado, lugar que más tarde tuvo que abandonar, al ser imputado por la Justicia.
Esta intención de Díaz, que en cierto modo la igualaría en acumulación de poder a su contrincante Cospedal  y que no es bien vista por un gran sector del PSOE, por considerar que convertiría a la andaluza en una especie de caudillo incapaz de aceptar la clarísima oposición que contra ella se cuece, dentro de su propio Partido, satisface sin embargo, y mucho, a los miembros de la Gestora que apartó violentamente a Pedro Sánchez de la Secretaría General, tras el golpe de estado gestado hace unos meses, aunque la opinión de la calle se incline a pensar que si esto llegase a ocurrir, la deriva de los socialistas hacia la derecha y la colaboración con Rajoy durante el resto de la legislatura, serían un hecho.
Sin querer aclarar la situación, paseando su natural soberbia entre los micrófonos de los periodistas y jaleada por su cohorte de incondicionales, las veleidades de Díaz, no hacen sino generar antipatías irreconciliables entre los posibles electores, ahondando en la idea de que única y exclusivamente le interesa alcanzar la cima del poder, sin que la tradición ideológica que durante más de cien años ha definido al PSOE como un Partido de izquierda moderada, importe lo más mínimo, si no es como vehículo ocasional, para alcanzar el éxito.
Resguardada de  las feroces críticas de sus propios compañeros por sus más leales servidores, Díaz, vive en su burbuja andaluza de idílica ensoñación, distanciándose cada vez más de una realidad, que sin embargo la persigue sin tregua dónde quiera que va y de la que no podrán librarla ni la adulación, ni el secretismo preparado en los despachos de la una Junta de Andalucía, cuyo gobierno peligra por la cercanía del PP, según los resultados de las últimas encuestas.
Mientras coloca las medallas a los premiados y presume en su discurso de las excelencias logradas en la Comunidad, bajo su mando, cientos de miles de andaluces parados y sin esperanzas de futuro, agobiados por los recortes en Educación y Sanidad que les ha regalado su Presidenta, le recuerdan que nada tienen que celebrar y que este 28 de Febrero, es un día más en el que rumiar una amargura, que en nada se solucionará si Díaz se presenta o no a las primarias de su Partido. Para ellos, su etapa ha supuesto un estrepitoso fracaso y no merece ningún agradecimiento.


lunes, 27 de febrero de 2017

Las oscuras trastiendas


La fábrica de mártires que se está creando a la puerta de los juzgados en Cataluña, con toda su parafernalia de banderas, himnos y reivindicaciones independentistas coreadas por el numeroso público que acude como acompañamiento de los que son citados a declarar, no hace, sino reforzar a los ojos de muchísimos de los ciudadanos que residen allí, la idea de que el Gobierno español ha encontrado en la vía conspirativa, un camino para maquillar su probada incapacidad para el diálogo y la diplomacia y un modo de ir frenando, al menos de momento, la celebración de un Referendum que conseguiría aclarar, de una vez, lo que verdaderamente piensan los catalanes en edad de votar, sobre  este asunto, cada vez más enrevesado y violento.
Si bien es cierto que durante quizá demasiado tiempo, destacados miembros del estado español han actuado en la sombra, intentando encontrar alguna conexión de los más famosos independentistas con algún tipo de delitos, reales o inventados, con los que poder negociar en la intimidad, una salida airosa para los dos principales protagonistas del litigio, tampoco se puede negar que muchos de los que fueron y son aún en la actualidad dirigentes de la antigua Convergencia y Unió, se encuentran inexorablemente ligados a ciertos asuntos de corrupción, que curiosamente se parecen demasiado a los que se han venido descubriendo sobre el cobro de comisiones en el PP y que parecen haberse gestionado, de la misma manera que en el muy denostado Estado español, en la trastienda de la sede de este antiguo Partido.
No cabe ninguna duda de que la familia Pujol podría considerarse, al completo, un presunto ejemplo de tales prácticas y no porque los fiscales españoles, a los que últimamente se zarandea como a muñecos de feria, hayan confabulado para inventar tales historias, sino porque los maletines que se movían entre Andorra y Cataluña y los negocios relacionados estrechamente con el clan en cuestión, eran reales y profusamente comentados desde que hace veinte años Pascual Maragall se atreviera a hacer referencia al cobro del tres por ciento, desde su asiento en el Parlament.
Los ciudadanos, catalanes y españoles indistintamente, estamos por desgracia, muy acostumbrados a ver a cómo se fabrican continuamente cortinas de humo para ocultar las vergüenzas de nuestros impresentables políticos y también a que frecuentemente se haga uso de una exacerbada españolidad o de un deseo ferviente de independencia, para tratar de conseguir que las masas se enardezcan pensando ingenuamente que defienden un ideal, cuando realmente, están simplemente ayudando a enterrar bajo el manto del nacionalismo, la corrupción que se mueve impunemente, por toda la geografía de la península.
Así que las acusaciones mutuas y las salidas de tono de unos y otros, ni nos extrañan, ni nos conmueven en absoluto, porque en realidad, hace tiempo que aprendimos, muy a nuestro pesar, que el dinero que desaparece por arte de magia en manos de los presuntos corruptos, en España o en Cataluña, no suele regresar a las arcas de los Estados, estén presididos por la bandera roja y gualda o por la señera.
Que el Gobierno de Mariano Rajo y sus socios de Ciudadanos  están fomentando este sobrevenido martirologio de Mas, Homs y todos aquellos que se señalaron sacando las urnas de cartón a las calles el nueve de noviembre es un hecho, pero créanme, ni el hecho de creerse mártir garantiza la plena inocencia, ni por creer que se es, se tiene derecho a ser perdonado, si llegara a probarse la existencia de según qué delitos.
Vaya por delante que el respeto a la libertad de expresión ha de estar obligatoriamente garantizado en todo Estado de Derecho y que no parece oportuno, en el asunto catalán, tratar de utilizar como medidas disuasorias, únicamente, las relacionadas con  la justicia, pero es ineludible pararse a separar de manera clara y concisa todo  aquello que tiene que ver con el tema de la independencia,  de las graves sospechas de corrupción que recaen sobre algunos de los miembros de Junts pel sí y no hacer, de una y otra cuestión, una maraña imposible de desenredar, para que no queden al descubierto oscuros asuntos que efectivamente podrían enturbiar y mucho, el prestigio que pretenden tener, muchos de los que lideran el movimiento separatista.
En dos palabras, el que haya delinquido, que pague. En Barcelona, en Madrid, en Sevilla, en Valencia o en el último pueblo de la provincia más olvidada de este variopinto territorio en el que todos vivimos y una vez que haya asumido su culpa, si la tuviere, que cumpla escrupulosamente su sentencia.
No sé yo si las notas de Els Segador, también acompañarían a esta gente, si es que entraran en los juzgados, acusados de haberse apropiado del dinero de los catalanes a los que tanto defienden.




jueves, 23 de febrero de 2017

Denunciando injerencias


A raíz de ser destituido el fiscal de Murcia,  López Bernal, que investigaba los asuntos de corrupción relacionados con el actual Presidente de esa Comunidad, se atreve a hacer unas declaraciones en las que denuncia la intimidación que han sufrido, él mismo en primera persona y algunos otros compañeros, refiriendo literalmente, que los fiscales son en la actualidad más perseguidos que los delincuentes y poniendo en cuestión los robos sufridos en sus domicilios particulares por varios cargos relacionados directamente con los delitos económicos presuntamente cometidos por políticos, haciendo alusión a una clara injerencia de los poderes en el campo de una justicia, en la que los ciudadanos han perdido en la actualidad, toda su confianza.
Nunca sabremos si esta destitución tiene que ver con la imputación del Presidente Murciano, que declarará ante el Juez, el próximo 6 de Marzo y aunque los Partidos tradicionales no se atreven a hablar de purgas, como han hecho recientemente en el caso de Podemos, sí que se adivina detrás de este cese fulminante, un intento de presionar para que los encargados de representar el papel de acusadores directos en este tipo de casos, se relajen en su labor, restando importancia a esta plaga casi imposible de combatir, que tanto indigna por cierto, a la totalidad de los ciudadanos.
Ya hemos dicho muchas veces que es del todo imprescindible que los encargados de administrar justicia, puedan hacerlo, en todos los casos, con absoluta libertad y estas gravísimas acusaciones que hoy vierte López Bernal ante los medios, no hacen, sino demostrar la imposibilidad que tienen estos trabajadores para llevar a cabo la que sería su principal obligación, retrasando sine die, la necesaria limpieza de delincuentes económicos que azota este país y que parece crecer a diario, sin que se tenga la sensación real de que son castigados por sus imperdonables delitos.
En estos tiempos convulsos, en los que se han hecho patentes las enormes brechas que separan a las clases sociales que forman nuestra Sociedad, tener la sensación de estar indefensos cada vez que un político es imputado por corrupción, parece estar convirtiéndose en algo habitual e incorregible y parece ser casi una broma macabra, cuando se niega cualquier atisbo de piedad, por ejemplo, a las familias que no pueden hacer frente al pago de las mensualidades de sus hipotecas y son desahuciados violentamente de los que eran sus domicilios.
Este agravio comparativo, que seguramente sería factible de ser denunciado, por lo flagrante que resulta la diferencia de trato entre ciudadanos que forman parte de la misma Nación, es sin embargo, contemplado estoicamente  por la mayoría de los Partidos políticos que ocupan las bancadas del Congreso, ya que se afanan inaceptablemente en defender la inocencia de sus compañeros imputados, procurando al mismo tiempo, eternizar la búsqueda de una solución para los problemas que padecen los ciudadanos de manera directa.
Huelga aclarar que entre las obligaciones de estos supuestos representantes a los que entre todos elegimos, a través de nuestros votos, no está la de salvaguardar el honor de ninguno de los presuntos delincuentes y menos aún, el de aquellos que habiendo sido condenados por la justicia, se aferran al puesto que ocupan, con la aquiescencia de las cúpulas directivas de las Formaciones a las que pertenecen, como si el dinero público se recaudara para ser necesariamente desviado, hacia las cuentas particulares de estos ilustres forajidos.
Acabamos de conocer que finalmente Urdangarín no pisará la cárcel y que ni siquiera tendrá que depositar ningún tipo de fianza para continuar en libertad y además, residiendo en Ginebra. No cabe otra que reflexionar sobre lo barato que sale llenar los bolsillos con capitales que a todos nos pertenecen y que no es de extrañar que cualquiera que ocupa un cargo caiga en la tentación de imitar estas malas conductas, porque la impunidad parece estar asegurada, sobre todo si se procede de una familia de rancio abolengo.
La indignación mayúscula que en estos momentos sacude las conciencias de los ciudadanos y que terminará por aplacarse, aunque el escándalo no puede ser más evidente, habrá que concluir que no sirve absolutamente para nada y no pasará mucho tiempo para ver cómo se van librando del peso de la Ley, uno a uno, todos estos mal nacidos que carecen de todo atisbo de solidaridad con el resto de los españoles.





miércoles, 22 de febrero de 2017

Ni un paso atrás


No puede, sino merecer admiración y respeto la postura de los estibadores españoles, que luchan esperanzadoramente por mantener su dignidad laboral, de una manera que parecía haberse perdido desde que se instaló la Reforma de Rajoy entre nosotros, precarizando de tal forma el empleo, que apenas da para mantener los hogares de las familias, incluso aunque trabajen varios de sus miembros.
El miedo y la desesperación de los hombres y mujeres de este país, que durante los pasados años se han visto obligados a enfrentarse cara a cara con la miseria, había conseguido paralizar cualquier atisbo de rebelión contra la multitud de injusticias que contra ellos se han cometido y sólo en casos muy concretos, algunos colectivos se han atrevido a enfrentarse a las duras medidas que rebajaban los sueldos y derechos sociales de los trabajadores, seguramente sin demasiado éxito.
 De ese temor, se han aprovechado descaradamente gobierno y empresarios, hasta transformar el panorama laboral de este país, en una suerte de mercado asiático en el que la explotación se ha adueñado de la vida de las personas, mientras que los jugosos beneficios de las grandes empresas y las fortunas de los ricos, han ido aumentando escandalosamente las diferencias entre las clases sociales, abriendo una brecha de dimensiones astronómicas que resultará difícil acortar, al menos, durante un par de décadas.
Alguien tenía que dar el primer paso para intentar remediar tal atropello y el sector de los estibadores, que cuenta con la fuerza necesaria para poder hacerlo, pues los daños que causaría un paro prolongado en sus funciones, podría generar un grave problema nacional, parece hallarse en un punto, en el que la férrea unidad de todos sus miembros, podría dar definitivamente al traste con el plan concebido desde las altas esferas para ellos, pues si se mantienen en sus posiciones de no dar un solo paso atrás, poco o nada se podría hacer para evitar que el transporte de mercancías por vía marítima, quedara totalmente inutilizado, durante varios meses.  
Conocidos por su perseverancia en alargar las huelgas, los estibadores, que ayer mismo contaron con el apoyo de compañeros llegados de diversos lugares del mundo, han comenzado a recorrer un camino de resistencia contra los abusos incontrolados que se vienen cometiendo, que podría sentar un importante precedente en la reavivación de la lucha por los derechos, bastante abandonada durante los años de la crisis, pero proclive a revivir, si finalmente se logran los objetivos marcados por estos valientes.
Apoyar su resistencia y el valor de mantenerse firmes en sus posiciones, resulta en estos momentos fundamental, pues si de veras se quiere cambiar la terrible situación de precariedad que padecen la mayoría de los trabajadores de todos los sectores y muy particularmente los jóvenes, no queda otra opción que la de ir desterrando el miedo para hacer frente, cuanto antes, a  la explotación de que somos objeto, con las únicas armas con que contamos, desde nuestra posición de inferioridad y que no son otras que negarnos a trabajar, si no es a cambio de un salario digno.
Consentir que se continúe despidiendo a los trabajadores de mayor edad, para reconvertir el puesto que ocupaban en tres o cuatro de nueva creación, repartiendo un salario que les permitía vivir con cierta comodidad, entre los recién llegados, a base de unos quinientos euros, por jornada completa, nos hace, en cierta medida, cómplices de estos inaceptables atropellos.
Y no vale hacer alusiones a la necesidad perentoria de reconvertir determinados sectores, por meras exigencias europeas, pues al final, siempre se olvida mencionar que el nivel de vida de los trabajadores alemanes o franceses, por ejemplo, por no hablar de los suecos o noruegos, supera con creces, el que se nos permite tener a los españoles, por realizar el mismo trabajo, en condiciones que dejarían mucho que desear, si se midieran los niveles de horarios o derechos.
Resulta pues fundamental, que los estibadores ganen este pulso, que pone en jaque la supremacía de los Señores del dinero y que les recuerda que muy a su pesar, si nuestros brazos caen, esos beneficios que obtienen a base de exprimir nuestras fuerzas, bien podrían terminar por extinguirse, sin que nada puedan hacer por evitar su propio desastre.
Ya iba siendo hora de que alguien alzara la voz, recordando que los tiempos en que la esclavitud era algo habitual, terminaron, afortunadamente y que la unión de los trabajadores, su perseverancia y su valentía, son aún capaces de transformar un mundo que ha empezado a resultar demasiado incómodo para vivir, para la mayoría de la gente.
Ni un paso atrá. Estamos con vosotros.





martes, 21 de febrero de 2017

Los auténticos inocentes


Resulta ciertamente escandaloso que ni siquiera logre sorprendernos la petición del fiscal Horrach, en relación a la condena de Iñaki Urdangarín, mostrándose partidario de que pueda eludir su pena de cárcel a cambio de una compensación económica, aún por determinar, al menos, hasta que el Supremo resuelva el recurso que presentan sus abogados y que mucho nos tememos que terminará por rebajar, como en otros casos, la sentencia dictada por el Tribunal que acaba de juzgarle y que como ya dijimos, para los ciudadanos, resulta del todo insuficiente.
 Pero cuando se habla de un tema no conviene fijar la mirada en una sóla dirección y suele resultar absolutamente productivo, prestar atención a los diferentes puntos de vista manifestados por ciertas personas de relevancia, que de un modo u otro,  se encuentran más o menos relacionadas con la cuestión que nos ocupa, pues de este modo es mucho más sencillo encajar las piezas de los endiablados puzles que se construyen alrededor de la clase política, en estos momentos.
Por eso y más que por una cuestión de puro interés me senté anoche a ver la entrevista que hizo Pedro Piqueras al Presidente Rajoy, que no brilla precisamente por ser deslumbrante en sus actuaciones ante la prensa y por eso, quizá, puse un enorme interés en la respuesta que ofreció el Presidente cuando el periodista le preguntó sobre la sentencia del caso Noos y que no pudo ser más explicativa de lo que en realidad le interesa al Gobierno, sobre esta cuestión, ahora que todo parece haber terminado.
Rajoy, que venía con la intención preparada de hacer una defensa a ultranza de la presunción de inocencia, como si en este país nuestro se hubiera convertido en costumbre  denostarla y la prensa y la ciudadanía no tuvieran nada mejor que hacer que inventar teorías acusatorias sobre personajes relevantes y del Partido Popular en concreto, no sólo no hizo ninguna referencia a la gravedad de los delitos cometidos por los ya condenados, sino que se permitió la licencia de exigir una severa reflexión a ciudadanos y  medios, sobre el sufrimiento infringido a todos aquellos que han sido absueltos en esta causa, por el acoso sufrido, según él, de manera injusta, durante los años que ha durado el proceso.
Olvidó el Presidente, creo yo que de manera absolutamente consciente, la enorme cantidad de indicios y facturas acusatorias que señalaban en la instrucción de Castro a Cristina de Borbón, la Mujer de Torres y otros imputados como ellas y también, el incomprensible empeño del antes mencionado Fiscal Horrach, por mantener a la Hermana del Rey, desde el principio, fuera del proceso y que de no ser por la acusación particular, ni siquiera se le hubiera puesto una sanción, a pesar de haber gastado a manos llenas el dinero de todos los españoles, que ahora van a tener que conformarse con que tampoco los condenados pisen la cárcel, por los delitos probadamente cometidos.
Alguien debiera aclararle al señor Presidente, que son los ciudadanos, ésos a los que él dice representar en el puesto de máxima responsabilidad en el País, los principales agraviados cuando se cometen esta clase de delitos, pues lo que se defrauda, roba o blanquea, procede directamente del esfuerzo que hacen para pagar religiosamente sus impuestos y que hasta el momento, ni por su parte, ni por la de ninguno de los cientos de condenados por delitos de corrupción, hemos recibido siquiera una breve disculpa que aminore, al menos moralmente, la gravedad de los daños recibidos, ya que este trasiego de los dineros públicos, lo único que nos traído han sido drásticos recortes sociales, que hemos tenido que volver a pagar entre todos, sin que los delincuentes hayan devuelto aquello que nos robaron, con total indecencia.
Esa presunción de inocencia, que defiende con denuedo Rajoy, para determinados personajes que por una u otra causa, se vieron imputados en multitud de delitos económicos en los últimos tiempos, es, en los ciudadanos en general, absolutamente indiscutible, pues ninguno de nosotros, por suerte, hemos tenido siquiera que acercarnos a declarar a ningún juzgado para demostrar nuestra innegable inocencia y sin embargo, no parecemos siquiera tener derecho a recibir una explicación real y plausible, sobre la verdad de todo lo ocurrido, por parte de un Presidente, al que entre todos hemos contratado para defender nuestros pisoteados derechos e intereses y que relega continuamente la obligación de enfrentarse a la sociedad, no sé si por miedo o por vergüenza.

Mucho sobre lo que podría ocurrir a partir de ahora con los condenados del caso Noos, me aclaró anoche la entrevista de Rajoy, más por omisión que por pronunciamiento, pues como ya nos tiene acostumbrados, lo suyo es eludir dar respuestas y a ser posible, delegar cuando llegan los malos momentos, en personas que como Sáinz de Santamaría, se han especializado en cubrirle la espalda, para salvaguardar una imagen cada vez más difuminada en su flemática nebulosa de sistemático silencio.

lunes, 20 de febrero de 2017

Misión imposible


Parece quedar del todo claro que mientras el Partido Popular permanezca en el poder, acabar con la corrupción protagonizada por políticos se convierte en una especie de misión imposible, pues son tantos los obstáculos y subterfugios que se improvisan, cada vez que la Ley trata de cazar a alguno de estos ilustres delincuentes, que de no ser por la prensa, ni siquiera nos enteraríamos y la mayoría de las veces, estas informaciones quedarían sepultadas bajo una gruesa capa de maquillaje profesional, quedando totalmente impunes, estos delincuentes de nuevo cuño.
El trabajo que supone llegar a poder imputar a los sospechosos de estos delitos, cuando se trata de cargos de altura del propio PP, es tan costoso para los encargados de administrar justicia, que la sospecha de que verdaderamente existen fehacientes injerencias en los asuntos judiciales, por parte de los poderes políticos y de los gobiernos en particular, a pesar de constituir sólo una presunción, da la impresión de ser tan real, como que todos estamos aquí, en este preciso momento.
Lo que está ocurriendo con el Presidente de la Comunidad de Murcia, clama al cielo y la noticia de que las fiscales encargadas de investigar este caso han sido severamente amonestadas por sus superiores e invitadas amablemente, poco menos que a mirar hacia otro lado, no hace, sino alimentar la teoría de que cuando se topan con delitos económicos, realmente no existe la libertad de actuación necesaria, para que los profesionales puedan ejercer , sin cortapisas, su labor, quedando maniatados, a merced de las órdenes que llegan, supuestamente, desde arriba.
Los robos de domicilios, ordenadores y despachos en estos últimos días, que han puesto en alerta a todos los que por su trabajo guardan algún tipo de relación con estos casos, no pueden, sino crear una duda razonable en una ciudadanía, atónita ante lo que está ocurriendo y que además, tras la reciente sentencia del caso Noos, va perdiendo paulatinamente la poca fe que le quedaba, en el funcionamiento de la justicia.
Y luego está, la reticencia a expulsar de sus cargos a los que por razones que después casi siempre acaban demostrándose, son o van a ser, imputados por la justicia, como si el hecho de ser nombrado o elegido para ocupar un puesto de relevancia en las Instituciones que entre todos costeamos, llevara inherente una cláusula en la que se aseguran los cuatro años que dura el mandato, sin que importen las acciones que se atrevan a cometer, los individuos de quiénes se habla.
No va a quedar más remedio que pensar que esto de dedicarse a la política, es el chollo perfecto, ya que se practique la honradez, o desde el primer momento, se cruce la línea de la delincuencia, la permanencia en el cargo para el que uno es designado queda asegurada por igual y sólo una condena en firme, daría lugar a la expulsión, a regañadientes, del Partido y de la política.
Muchos de los casos que hemos conocido últimamente, son la prueba evidente de que esto es cierto y en algunos de ellos, hasta hemos tenido que soportar la victimización de algún que otro encausado, en un intento de provocar, en los informadores y en la ciudadanía, una crisis de culpa, que en absoluto es admisible, pues los delitos quedaron probados de sobra, en el transcurso de los procesos.
Así que mucho nos tememos que esta estela de impunidad que ampara a los presuntos delincuentes económicos, a los blanqueadores de dinero y a los evasores de impuestos, de corbata y chaqueta, es una plaga que a la vista de lo que ocurre a diario a nuestro alrededor, más que mermar, irá creciendo, al menos, hasta que llegue algún Partido menos preocupado por librar sus propias luchas internas y más interesado en apear del poder a Mariano Rajoy, bajo cuyo mandato suceden todas estas cosas que hoy les contamos y que no tienen viso de erradicarse, porque la vida, para los políticos conservadores, es simplemente, bella.