jueves, 7 de abril de 2016

Actos imperdonables


A la gente de a pie, nos duele mucho más enterarnos de que personajes  a los que considerábamos tradicionalmente cercanos al pensamiento de la izquierda se vean implicados en casos de corrupción, quizá porque habíamos creído ilusamente, que su cercanía con nuestros problemas era sincera y que su limpieza de corazón  estaba por tanto, garantizada, exactamente igual que la nuestra.
Que nombres como los de Pedro Almodóvar o Imanol Arias aparezcan ahora relacionados con los papeles de Panamá y descubrir repentinamente que aquellos que admiramos, no solo por sus triunfos profesionales, sino también por lo que creíamos que defendían, se   contaminan con gestos que les igualan a aquellos que criticaron duramente, se convierte en mucho más imperdonable, porque el fraude cometido traspasa los límites de lo meramente legal y entra de lleno en el terreno de lo  afectivo.
Los que durante años hemos agradecido el apoyo a nuestras causas que han evidenciado reiteradamente estas dos personas de las que ahora hablamos, no podemos por menos que abominar de los hechos que ahora se les imputan, fundamentalmente porque creemos que no se puede nadar y guardar la ropa, ni está bien jugar con las creencias de los demás, propiciando un engaño que no solo atañe a los bienes comunes de todos los ciudadanos, sino que además, menoscaba irreparablemente   lo cimientos del pensamiento de progreso.
Declararse abiertamente de izquierdas ha de conllevar necesariamente una línea de vida, absolutamente contraria a estos delitos de fraude fiscal, pues lo público ha de nutrirse sin remedio de la contribución solidaria que todos hacemos, a través del pago de nuestros impuestos, cuya cuantía revierte después, o debe al menos revertir, en la creación de Hospitales y Escuelas o en algo tan necesario como la Investigación, por poner importantes ejemplos.
Al recordar la participación de Almodóvar y Arias en sendos actos de protesta como las manifestaciones contra la guerra que se organizaron en la época de Áznar, o en las  se reclamaba en contra de la Reforma Laboral de Rajoy, o la imposición del veintiún por ciento de IVA, a los actos relacionados con la cultura, uno no puede por menos que sentirse absolutamente manipulado, utilizado y traicionado, al darse cuenta de que aquellas presencias debían ser, realmente, una magnífica interpretación de un papel que en nada se correspondía con la realidad personal de aquellos que aparentaban ser, como nosotros.
Reclamar limpieza a los demás, mientras uno incumple las normas establecidas en beneficio propio, se convierte en un irreprobable acto de hipocresía que puede dar una idea bastante aproximada del grado de confianza que merece quiénes lo practican y de la  credibilidad que van a merecer, a partir de ahora, sus manifestaciones al respecto.
A uno le parece, que estos delitos que nos perjudican a todos y que habitualmente eran cometidos por gente ideológicamente próxima a la derecha, ahora se han transformado sin embargo, en una especie de rutina común a todos aquellos que por su profesión o su cuna, disfrutan de una posición económica más que desahogada, pero que además, no se conforman con lo que ya poseen, necesitando cada vez más, sin importar los medios, para ser más felices.
Entretanto, los trabajadores de este país, que por cierto es el mismo al que pertenecen estos delincuentes, mantienen con sus aportaciones al Erario de todos, una estabilidad social cada vez más difícil, haciendo, en innumerables casos, enormes sacrificios por contribuir solidariamente con los demás, cada cual en la medida que el Estado le exige.
Conocer noticias del calado de las que estamos hablando estos días, hace a los ciudadanos sentirse inevitablemente idiotas y dan ganas, aunque al final no lleguemos a hacerlo, de declararse insumiso fiscal, hasta que cada uno de los innumerables corruptos que circulan libremente o no, por este país, salde, hasta el último euro, el montante total de sus deudas.





miércoles, 6 de abril de 2016

La lista de la vergüenza


La magnitud de la información obtenida por el Consorcio internacional de periodistas de investigación resulta ser de tal calado, que convierte la corrupción en algo más que un delito que se atreven a cometer ciertos políticos sin escrúpulos, mientras ocupan cargos de relevancia en sus respectivos países, transformándola en una especie de práctica generalizada entre todos aquellos que disfrutando de una posición económica privilegiada, se dejan llevar por un desenfrenado deseo de posesión, sin que les importe traspasar la línea de la Ley, ni conservar la dignidad que para todo ser humano, ha de ser necesariamente, un valor al que no se debe renunciar.
Que aparezcan mezclados en el mismo saco, Presidentes de gobierno de varios países, deportistas escandalosamente ricos, cineastas de fama internacionalmente reconocida, gente procedente de la nobleza o de familias renombradas que siempre gozaron de una posición envidiable para cualquiera de nosotros o un Premio Nobel, como Mario Vargas Llosa, cuyo nombre hemos conocido hoy, demuestra que la avaricia ha de ser seguramente, una enfermedad corrosiva, que invade inevitablemente a todos aquellos que tienen la fortuna de pertenecer a la élite mundial de la economía y que aquellos que nunca abandonan la legalidad, cumpliendo estrictamente con sus obligaciones fiscales, son la gloriosa excepción que confirma esta repugnante regla.
Que mientras estos delincuentes de chaqueta y corbata se dediquen a maquinar el modo de defraudar al fisco de sus respectivos países, los ciudadanos de a pie sigamos cumpliendo escrupulosamente con nuestras obligaciones con la Hacienda pública, en estos tiempos que corren y con los sacrificios que se nos han exigido pagar y que nos han costado en muchos casos, tener que renunciar a disfrutar de un modo de vida digno, constituye en el fondo y en la forma, un argumento que confirma que la explotación de las clases humildes no sólo se produce ya en el ámbito laboral, sino también y de manera considerable, a través de la parte que los ciudadanos pagamos para contribuir a un bien común, que sin embargo, sólo parece favorecer a estos malditos delincuentes.
Qué han hecho los Gobiernos de las naciones para exterminar estas prácticas deleznables, es ahora la pregunta que todos nos estamos haciendo, ya que parece imposible que haya tenido que ser la investigación de un Consorcio de periodistas quien haya levantado esta monumental tormenta informativa y que el descubrimiento parezca pillar por sorpresa a las autoridades de los países a los que pertenecen los implicados en el caso y muy fundamentalmente, a los Ministerios  de Hacienda, cuya función principal ha de ser, necesariamente, mirar por el cumplimiento estricto de las Leyes.
Que en este mundo globalizado, se continúe permitiendo la existencia de paraísos fiscales, sin que se haya logrado un acuerdo internacional que los erradique para siempre del planeta, mientras casi a diario se pactan medidas que esclavizan las economías de determinados países, como podría ser el caso de Grecia, no sólo llama poderosamente la atención de los que nunca hemos traspasado la ley en nuestra declaración de la renta, sino que produce, en sí mismo, una irrefrenable indignación, quizá por considerar que hoy día ser legal, parece ser un sinónimo de ser idiota.
A todos nos encantaría saber qué va a ocurrir con estos personajes, cuando la lista se complete y si se va aplicar, en todos y cada uno de los casos, toda la contundencia de la Ley contra ellos, o por el contrario, se optará de nuevo por habilitar una nueva Amnistía fiscal, tácitamente o no, que dé la oportunidad de regularizar su situación a quiénes, desde luego, no lo merecen.
Ahora nos enteramos también, que al mismo tiempo que desahuciaban a miles de familias de sus viviendas, determinados Bancos habilitaban las vías necesarias para que estos ilustres delincuentes pudieran crear sus empresas offshore, lejos de la vigilancia de las autoridades pertinentes.
Curiosa paradoja, la de intentar hacernos creer que todos somos iguales ante la Ley, cuando el dios capital está por medio.




martes, 5 de abril de 2016

KO técnico


Por primera vez, desde que Mariano Rajoy llegara al poder, hace ya más de cuatro años, alguien encuentra por fin el momento  para referirle frente a frente todas aquellas cosas que a los ciudadanos nos hubiera gustado decir, aunque nunca se nos brindó, por la inaccesibilidad del personaje, la oportunidad real de poder hacerlo.
Este afortunado, que no es otro que Jordi Évole, cuya trayectoria profesional ha terminado siendo indiscutible, en los últimos tiempos, consiguió el pasado Domingo, tras varios años de perseguir la ansiada entrevista, ponerse frente al Presidente, ahora en funciones, para tratar de arrancarle algunas respuestas sobre la multitud de problemas acontecidos durante la pasada legislatura y también sobre algunas cuestiones estrictamente personales que le han puesto a veces, en graves apuros y que nunca se han aclarado suficientemente.
El encuentro, brillante como no podía ser de otra manera, por la talla del periodista, no contó sin embargo, con ningún tipo de colaboración por parte del entrevistado, que se limitó a esgrimir el manido discurso de que por cada político corrupto, existen miles que ni lo han sido, ni lo serán jamás, como una coletilla aprendida de carrerilla en un ensayo precipitado de lo que imaginaba que podría ser el contenido principal de la cita que mantenía en aquel momento, sin que se apreciara, durante el tiempo que duró, ninguna intención de aclarar a los ciudadanos, ninguna de las cuestiones reales que verdaderamente importan y menos aún, aquellas que tuvieran que ver implícitamente, con el tratamiento que se ha dado y se da, desde el Partido popular que dirige, a los incontables casos de corrupción protagonizados por dirigentes, en muchos casos elegidos a dedo, por el propio Presidente.
 A pesar del intento reiterado del periodista, por ahondar fundamentalmente en problemas que preocupan y mucho a la opinión pública, llegando incluso preguntar por las responsabilidades políticas que correspondería aceptar, por gravísimos asuntos, como el de Valencia, el Presidente, que permaneció a la defensiva y hasta se atrevió a decir que sólo se hacía referencia a lo malo, como si la honradez de los políticos no fuera una obligación ineludible que debiera ser inherente a los cargos, no supo o no quiso responder, quizá porque el cara a cara no es su fuerte, a ninguno de los planteamientos que se le hacían y que en muchas ocasiones, le ocasionaron una más que visible irritabilidad, manifestada claramente en sus gestos.
 Como novedad, admitió varias veces que había cometido bastantes errores, sobre todo en relación con la estrecha amistad que había mantenido con personajes como Fabra o Bárcenas, aunque escudándose siempre, en que había hecho lo que había creído lo mejor para España y no se dignó a considerar la posibilidad más que evidente, de que ni tan siquiera su política económica había dado los frutos deseados, a juzgar por las tasas de paro o el incumplimiento del déficit.
La soledad de los jardines de Moncloa, en las imágenes en que los interlocutores paseaban, antes de acceder al despacho, se me antojó, un reflejo exacto de lo que está ocurriendo a Rajoy, desde que el voto de los españoles en las pasadas elecciones, le demostrara que su hegemonía no era eterna.
Abandonado por todas las demás Fuerzas políticas y traicionado por los suyos, en muchos casos más preocupados por enriquecerse de manera ilícita, que por servir a los intereses de España, a Rajoy no parecía quedarle nada más, que terminar lo mejor posible el tiempo que le quede por estar en funciones, para volver después a un anonimato del que verdaderamente, nunca logró salir, pues ha sido el menos carismático de cuántos Presidente   ha habido, desde que se implantara la Democracia.
Unos minutos antes de que los espectadores empezáramos a ver la entrevista, se destapaba el caso de los papeles de Panamá, prueba fehaciente  de que la Amnistía fiscal que decretara Montoro, ha sido, también, un estrepitoso fracaso. Qué pena que el programa fuera grabado, porque de haber sido en directo, estamos seguros de que Évole no hubiera desaprovechado la oportunidad de preguntarle por el asunto y a muchos de nosotros, nos hubiera encantado oír su respuesta.

   

lunes, 4 de abril de 2016

La rebelión del cuarto poder


Indignados por la situación actual y hastiados de la manipulación política que se hace mundialmente de los medios, un consorcio internacional de periodistas ha investigado durante más de un año la desviación de capitales, por parte de cientos de personajes de relevancia mundial, hacia paraísos fiscales, logrando finalmente la que podría considerarse como la mayor filtración obtenida  jamás de documentación, en la que aparecen detallados los datos personales de los implicados y cuya publicación, a partir de ayer, empieza a convertirse en un descomunal escándalo.
 El hasta hace poco considerado como el cuarto poder, que últimamente parecía haber sucumbido a las veleidades impuestas por los mecanismos económicos, capaces de comprarlo casi todo, resurge de este modo de sus propias cenizas, demostrando que mientras queden profesionales dispuestos a defender la decencia y la honestidad, a la hora de tratar con ecuanimidad las noticias, la podredumbre que se ha apoderado del mundo puede y debe seguir siendo aireada por la prensa, para que los ciudadanos puedan conocer la verdad de lo que está ocurriendo a su alrededor y valorar el calado de sus acciones futuras, sobre todo, a la hora de elegir libremente, a aquellos que les representen.
La lista de evasores, que constituyendo sociedades offshore , encontraron la manera de sortear sus obligaciones fiscales en sus respectivos países, no tiene desperdicio e incluye, desde conexiones personales de Vladimir Putin, el Presidente de Islandia, Argentina y Ucrania, reconocidísimos jugadores de Fútbol o en el caso de España, gente como Pilar de Borbón, Pedro Almodóvar o la esposa de Arias Cañete.
Esta punta de iceberg, cuyo fondo real iremos conociendo en próximas jornadas y cuya fuente se desconoce, por deseo expreso y obligado del consorcio de periodistas de investigación, acapara hoy las primeras páginas de todos los medios, que empiezan ya a exigir responsabilidades a los involucrados, aún antes de que las propias Agencias Tributarias de las naciones, hayan podido poner en marcha la maquinaria real que probablemente, exigirá que se impute por delito fiscal a estos evasores de nombre ilustre, que han demostrado despreciar el concepto de solidaridad que supone satisfacer las obligaciones fiscales, que impone el pago religioso de los impuestos.
La filtración, procedente de un despacho de abogados en Panamá, que hasta hoy no ha merecido por parte de la Unión europea, la denominación de Paraíso fiscal, puede a partir de ahora, condicionar las calificaciones de determinados territorios que se mueven en la cuerda floja, entre la legalidad y el delito y hasta forzar a los dirigentes de la Comunidad a reconsiderar todo lo establecido en este tema, sobre todo si continúan apareciendo informaciones que comprometan implícitamente, a alguno de sus miembros.
En el caso de nuestro país,  la inclusión de Pilar de Borbón en la lista ya publicada y la curiosidad de que la sociedad que regentaba desde 1969, se haya disuelto precisamente el mismo día, en que su hermano el Rey Juan Carlos hiciera pública su abdicación, ha levantado un revuelo difícil de contener, por la serie de preguntas que se plantean alrededor de este caso y fundamentalmente, por los lazos familiares que unen a esta implicada, no sólo con el Monarca emérito, sino también con el actual, aunque la Casa Real haya excusado dar explicaciones sobre el tema, alegando que Pilar de Borbón no pertenece a la Familia Real directa.
Mucho se había hablado también de los negocios de Cañete, aunque nunca hasta ahora se habían podido demostrar fehacientemente ilegalidades manifiestas y tratándose de que es su mujer quien figura en estos papeles de Panamá, sin que el nombre del Comisario europeo figure en ellos en ningún momento.
Es sin embargo, el caso de Pedro Almodóvar el que más llama la atención, pues el director cinematográfico se ha caracterizado siempre por abogar  abiertamente por cualquier causa que vulnerara los derechos de las personas y participado en múltiples manifestaciones de protesta, por motivos sociales y políticos, por lo que la decepción resultaría ser aún mayor, si llegara a demostrarse que al mismo tiempo estaba evadiendo impuestos, contradiciendo así de manera absolutamente inaceptable, todo aquello que los demás defendíamos de corazón, con la limpieza propia de quiénes nada tienen que esconder y solo reclaman sus más fundamentales derechos.
A los ciudadanos, naturalmente, no nos queda más remedio que agradecer el inconmensurable esfuerzo que sin duda habrá supuesto esta investigación, para estos profesionales ejemplares que dignifican el periodismo y rogar, para que no cejen en el empeño de buscar la verdad por encima de todas las cosas, aún arriesgando en muchos casos su propia integridad personal, e incluso la vida.

Ansiosos por conocer el resto de la historia y sin que a ninguno de nosotros, pobres ciudadanos de a pie, nos importen las consecuencias que acarreen para estos ilustres delincuentes, las penitencias de sus pecados, solo cabe esperar que a partir de ahora, cunda el ejemplo y que la prensa vuelva a recuperar el esplendor que tuvo en aquellos momentos en que se la consideraba capaz de desvelar la información, del calado que fuere, sin tapujos e impedimentos y no como ha venido ocurriendo desgraciadamente, cada vez con más asiduidad, que se la considere correa de transmisión de Políticos de distinto signo, o simplemente, esbirros de un poder, que anula sistemáticamente y sin pudor, la libertad de expresión que debe ser, principio fundamental de este oficio.

domingo, 3 de abril de 2016

Vidas paralelas


Cuando en 2011,  una amplia mayoría de  españoles otorgaron  a Mariano Rajoy la confianza suficiente para ser el  nuevo Presidente de Gobierno, tras la desastrosa legislatura que había protagonizado Zapatero, la mejor excusa que pudieron encontrar después de emitir sus votos, fue la de que la Economía siempre había marchado mejor bajo el amparo del principal Partido de la derecha y que las cosas habían empezado a torcerse precisamente por la indolencia de unos socialistas, que habían dejado, a decir de los principales líderes del PP, una desastrosa herencia.
El arrepentimiento de aquellos electores no tardó en empezar a extenderse, en cuanto los recién llegados empezaron a obedecer con fe ciega los mandatos casi impracticables que les dictaban desde Europa y multitud de medianas y pequeñas Empresas, que hasta entonces habían constituido el grueso de nuestra economía, se apresuraron a echar el cierre, dejando en la calle a cientos de miles de padres y madres de familia, con la aquiescencia de un gobierno que aprobó por decreto, una Reforma Laboral, que de manera tácita y torticera, apoyaba descaradamente el despido libre.
A esto,  siguieron una infinidad de medidas de recortes, en palabras textuales de nuestros gobernantes, absolutamente necesarias para sanear la situación en que nos había dejado la crisis y una letanía de exigencias que comenzaron a dificultar, y mucho, la mera supervivencia de los casi seis millones de ciudadanos que  no solo habían perdido sus empleos, sino que además, veían atónitos como los mismos  Bancos que les prometieron el Edén, en los años de bonanza, no tenían ningún problema en desahuciarlos de sus viviendas, en cuanto la dificultad para pagar las hipotecas eternas que habían firmado, empezaba a hacerse evidente.
Después, vinieron el rescate Bancario, la degeneración paulatina del pasado estado de bienestar, explícitamente advertida en la pérdida repentina de multitud de prestaciones sociales, el intento de privatización, afortunadamente fallido, de la Educación y la Sanidad públicas y universales, las bajadas de sueldos, la temporalidad exagerada en los nuevos empleos, la fuga de cerebros al extranjero, por motivos de evidente precariedad en la investigación y la activación necesaria de mecanismos de solidaridad popular, como la apertura de infinidad de comedores sociales que paliaran el hambre infantil, que  hasta entonces había sido un concepto que resultaba inimaginable en nuestra sociedad y que ahora se estaba convirtiendo en un problema habitual, por la imposibilidad real de las familias, de asumir las necesidades primarias, exclusivamente, por falta de ingresos.
El mito de los triunfos económicos de la derecha, se fue desvaneciendo entre la bruma de las evidencias personales y la legislatura de Rajoy, pronto se convirtió en la más contestada, a nivel popular, de cuántas habían existido, hasta entonces, en estos cuarenta años de Democracia.
Entretanto, los populares vivían la cómoda vida que les proporcionaba el intenso placer de una mayoría absoluta  que no podía ser rebatida por la debilidad de la oposición en el Parlamento y gobernaban de manera absolutista los destinos de los españoles, favoreciendo a las clases privilegiadas que siempre les acompañaron en sus años buenos, con amnistías fiscales que propiciaban en cierta medida, el blanqueo de los capitales anteriormente evadidos a paraísos fiscales y premiando la lealtad de ciertos empresarios afines a su ideología, con medidas de reducción de impuestos que les permitían contratar y despedir indiscriminadamente, al amparo de unas leyes, que abandonaban a los trabajadores a su suerte, robándoles la dignidad de poder denunciar y ganar, la improcedencia de los actos que contra ellos se estaban llevando a cabo, impunemente.
Y en ese tono hubieran continuado las cosas, de no haber sido por la presión ejercida por los ciudadanos desde las calles, que finalmente se materializaron con el nacimiento de nuevos Partidos que ponían en tela de juicio la propia estabilidad del Sistema  y que movidos por la indignación general y por la inconveniencia legal de tener las manos atadas para propiciar un cambio, en medio de la legislatura, empezaron a preguntarse por qué, mientras  los españoles nos veíamos obligados a vivir asfixiados y sin alternativa de futuro, los principales líderes del PP, parecían mantener, todos ellos, no sólo una insultante estabilidad económica, impropia en los tiempos presentes, sino que además, no tenían ningún problema en hacer alarde de ello, en los actos que convocaban a lo largo y ancho del país, ignorando al propio tiempo, la triste realidad de los mismos conciudadanos que les habían otorgado el poder, que permitía ahora la coexistencia de tales diferencias.
Los frutos de esas investigaciones, no tardaron en ser evidentes y la interminable lista de nombres correspondientes a ilustres militantes del PP que se han visto imputados en innumerables casos de corrupción, resulta ser, al menos escalofriante, para todos los que creyeron alguna vez en la honestidad de aquellos políticos, cuya prioridad, ahora lo sabemos, no ha sido otra que enriquecerse a manos llenas desde que ocuparon alguna parcela de poder, sin que para ello haya importado extorsionar, chantajear, prevaricar, falsear documentos, esquilmar las arcas del estado o llevar hasta los paraísos fiscales, los capitales que pagamos religiosamente los españoles honrados, a través de nuestros impuestos.
Han financiado sus campañas electorales, como si de las presidenciales estadounidenses se trataran, remodelado sus sedes, construido aeropuertos, hospitales y palacios de la justicia, faraónicos y fantasmagóricos  y también adquirido mansiones y áticos de lujo, seguros de que al amparo de su inmenso poder, sus hechos no tendrían consecuencias.
Descrito todo esto, el hecho de que ni siquiera hayan sido capaces de cumplir con sus objetivos de déficit  y su empeño en ocultar la veracidad de los datos a la opinión pública, se convierte de pronto, en una prueba fehaciente de que esta derecha no sólo ha sido, del todo incapaz de mejorar en nada esa economía que afecta directamente a nuestra sociedad, sino que además, la ha empeorado para todos nosotros, considerablemente.
La osadía del Ministro Montoro, acusando del incumplimiento del déficit, al gasto generado  por la aplicación del Sovaldi, a los enfermos de Hepatitis, resulta ser, una de las bajezas más grandes, de las muchas que hemos oído, en estos años negros del Gobierno de Mariano Rajoy.
Poniendo en uno de los platillos de  una balanza el total de esa cuenta y en otro, la totalidad de lo robado en los innumerables casos de corrupción protagonizados por miembros del Partido Popular, ¿hacia dónde creen que se inclinaría?
La situación en que han dejado el país, no es más que una consecuencia directa de su total incompetencia.




jueves, 31 de marzo de 2016

La última palabra


No ha tardado nada el Partido de Albert Rivera en manifestar su rechazo a un posible acuerdo entre socialistas y  Podemos, ni en volver a proponer la Gran Coalición que han defendido desde el principio y que incluye al PP, mucho más cercano en sus posiciones ideológicas, a las líneas de su propio pensamiento.
La sorpresa que diera ayer Pablo Iglesias, dispuesto a renunciar a cualquier labor de gobierno y a participar en las negociaciones a tres bandas que  le proponía Pedro Sánchez, deseoso de contar con 199 diputados que respalden su proyecto, ha puesto a Ciudadanos en un compromiso con el que no contaban, desde que aceptaran la sociedad son los socialistas, hace unos días y que les adjudica, directamente, si se niegan a abstenerse en una nueva Sesión de investidura, el papel de malo, en esta película de terror en que se ha convertido la dura misión de alcanzar finalmente un acuerdo.
La negativa rotunda a mezclarse con Podemos, puede dar una idea de cuáles son las verdaderas fuentes de que bebe el Partido de Albert Rivera, muy próximo en sus planteamientos a la ideología del PP y puede suponer una huida en desbandada de muchas de las personas que se afiliaron entusiasmadas a esta Formación, creyendo que su primordial objetivo sería el de propiciar un cambio en la orientación del Gobierno y que ahora ven a diario, cómo sus correligionarios apuestan una y otra vez, porque sea Rajoy quien repita mandato, para continuar con sus medidas de recortes, que tanto daño han hecho a los ciudadanos españoles.
Pasó el espejismo del clamoroso ascenso a los cielos, previo a la celebración de elecciones y la cruda realidad que se debe tener presente ahora, es que sería más lógico reclamar la abstención del Partido que cuenta con sólo cuarenta diputados, que la del que teniendo setenta, quedó refrendado como tercera fuerza política, por el voto soberano de los electores.
Naturalmente, este planteamiento aterra a quien preferiría un mayor protagonismo en primera línea política y no solo porque las futuras medidas que pudieran aplicar en coalición PSOE y Podemos, estén más cerca de un planteamiento de izquierdas, sino porque pertenecer a un tripartito, siendo el socio con menos poder, dificulta tremendamente sacar adelante cualquier alternativa y también porque en esta situación, Rivera se convertiría en un mero convidado de piedra, que tendría que acatar, democráticamente, las decisiones de sus socios.
El pastel, por fin, se ha destapado del todo y ahora toca a unos y a otros jugar su bazas con inteligencia, aunque a la vez, mirando de reojo las jugadas de los participantes en la partida, procurando adivinar cuáles serán sus próximos movimientos, cosa que cuando se refiere a Podemos, resulta bastante improbable.
Si Rivera se niega a aceptar el acuerdo de los 199 y continúa insistiendo en la Gran Coalición, PP, PSOE, Ciudadanos, puede que vayamos a nuevas elecciones, pero nadie puede garantizarle que obtenga un mayor número de votos en ellas, como tampoco resulta fácil prever lo que ocurrirá a los otros Partidos, que para su desgracia, también cuentan en este proceso.
Puede que finalmente Pedro Sánchez no consiga su sueño de ser Presidente y hasta que si se celebran nuevas elecciones, sea la abstención la que se imponga, cansados como estamos los españoles, de la ineptitud de nuestros políticos para lograr acuerdos, pero está claro que para Rajoy, con el aluvión de casos de corrupción que están apareciendo, reclamar el voto de los ciudadanos, incluso de los que siempre le votaron, se va a convertir en una empinada cuesta que costará un enorme esfuerzo subir, por lo que las expectativas de Rivera, su idea de un gobierno a dos, con los populares, parece que será del todo imposible.


miércoles, 30 de marzo de 2016

Cruce de concesiones


La reunión mantenida hoy entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias parece haber dado sus frutos y las intervenciones posteriores de ambos líderes ante los medios han puesto de manifiesto un aparente acercamiento de posturas, que podría conducir finalmente a un acuerdo para la formación de un Gobierno de progreso, si entre los dos logran convencer a Albert Rivera para que se abstenga en una nueva Sesión de Investidura, cuestión que de todos modos, parece en principio, bastante improbable.
Pero ha sido el golpe de efecto protagonizado por Pablo Iglesias en su intervención lo que ha atraído todas las miradas de los informadores en la rueda de prensa, fundamentalmente cuando ha manifestado que Sánchez le había confesado que su presencia en un probable Gobierno de coalición incomodaba tremendamente a sus correligionarios, a lo que el líder de Podemos contestaba que en tal caso, no le importaría apartarse, cediendo el puesto a cualquier otro candidato de su Formación, cuestión que ha suscitado una enorme polémica.
La propuesta, que seguramente habrá sorprendido en primer lugar a Sánchez y que después se ha convertido en la noticia del día, por el impacto que ha tenido entre los otros Partidos políticos, es sin embargo, una muestra clara del conocimiento teórico que de las cuestiones políticas tiene el Secretario General de Podemos y representa una forma novedosa de cambiar las premisas establecidas, desde que se firmara el acuerdo entre Ciudadanos y PSOE, exculpando a los morados de cualquier responsabilidad, si no se llegara a un acuerdo de Gobierno.
El cruce de concesiones entre ambos interlocutores parece acercar un poco más la posibilidad de un pacto entre ellos y coloca al Partido de Albert Rivera, que se había posicionado en una cómoda situación de apoyo, desde la que presumir de responsabilidad ante los españoles, en un brete, al pasar a su tejado la pelota envenenada de una última decisión con la que destronar al PP, sumándose, aunque sólo fuera con su abstención, al llamado Gobierno de cambio que han decidido que querían, a través de sus votos, los ciudadanos españoles.
Si el pacto llega a buen término, los de Iglesias saldrían reforzados, al haber conseguido entrar a formar parte del nuevo Ejecutivo, la primera vez que se han presentado a elecciones y si no, la imagen que ofrecerían al electorado, en el caso de caso de celebrarse otras nuevas , sería la de un Partido que habría estado dispuesto a ceder y no como otros que habrían decidido permanecer anclados en posiciones inflexibles, estropeando el posible acuerdo.
No ha debido sentar nada bien a Rivera esta inesperada maniobra, que vuelve a colocarle en la incómoda posición de tener que decidir si quiere o no que las cosas cambien en España, pero la disposición de Iglesias a reunirse con Ciudadanos, para poder encontrar posturas comunes, le ofrece al menos, la posibilidad de afrontar con cierta dignidad el futuro que se le viene encima, aunque para ello haya de replantearse toda la estrategia elaborada para la firma del acuerdo con el PSOE, teniendo que contar ahora, y de qué modo, también con la presencia viva de Podemos.
Al que parecen terminársele  los últimos cartuchos es al impenitente Rajoy, que ayer mismo recibía durísimas críticas de boca del ex Presidente Aznar y que mira ahora, desde su atalaya, como se le escapa cualquier oportunidad de repetir en el poder, ahogado por los casos de corrupción que acorralan a su Partido y por su propia inactividad para intentar negociaciones, a las que ha renunciado de antemano, dándolas por perdidas.
Ciertamente, es Ciudadanos  quien más pierde si finalmente se llega a un acuerdo, pues las ínfulas de poder  demostradas por su líder, desde que se conociera el resultado de las pasadas elecciones, se apagan sin remisión por una mera cuestión numérica, aunque consiguiera entrar en el futuro gobierno.
Los ciento sesenta y un escaños de PSOE, IU y Compromís, frente a los cuarenta de Rivera, no facilitarían su labor, en franca minoría, a la hora de aprobar leyes en la próxima legislatura, ni les permitiría brillar, como les hubiera ocurrido, de haberse materializado la gran Coalición con PP y PSOE, que era realmente, su sueño.
Una vez más, Podemos golea a todos  los demás anticipándose a cualquier otra propuesta y pone de manifiesto cuánto han crecido sus líderes, desde que decidieran que los Movimientos del 15M, dbían tener un sitio en el Parlamento.