lunes, 11 de enero de 2016

Jaque a la Infanta


Tras la elección  de Carles Puigdemont como nuevo Presidente de Cataluña, en una sesión parlamentaria que pasará a la historia como la primera en la que se declaraba el propósito de iniciar un proceso de Independencia, la actualidad se sitúa hoy en Palma de Mallorca, donde Iñaki Urdangarín y Cristina de Borbón son juzgados en compañía de sus antiguos socios, gracias a la categoría profesional de un Juez que se ha visto obligado a soportar incontables presiones, pero que no ha cejado en su empeño de demostrar a los ciudadanos españoles, que al menos en los casos que dependen de su instrucción, la justicia es igual para todos.
Nos hallamos ante un sumario que ha costado sudor y sangre sacar adelante y que ha tropezado con escollos de todo tipo, incluido el enfrentamiento del Fiscal Horrach con el Juez Castro, que desde el principio tuvo clara la imputación de la Princesa, como socia en los negocios de su marido y que ha centrado la atención mediática desde el mismo instante en que la prensa desveló las presuntas irregularidades en las empresas que regentaba el yerno del Rey y en las que aparentemente aprovechaba con creces el peso del apellido real, para su enriquecimiento propio.
No hay sido fácil llegar hasta aquí y de ahí la importancia de poder contemplar las imágenes del matrimonio Urdangarín sentado en el banquillo de los acusados, como una prueba incontestable de que cuando se permite a la justicia actuar en libertad, lejos de influencias políticas que empañen el desarrollo de las investigaciones, es posible juzgar con total normalidad a cualquier sospechoso de corrupción, independientemente de cuál sea su rango o apellido y en igualdad de condiciones, con respecto a los ciudadanos corrientes.
Tampoco va a resultar sencillo llegar hasta el final de este proceso, en el que la defensa de la Infanta cuenta con la inestimable ayuda de la fiscalía para sacar adelante su reclamación de inocencia, pidiendo la aplicación en su caso de la Doctrina Botín y en el que sólo las acusaciones particulares sostienen hasta ahora todas y cada uno de los múltiples cargos que recaen sobre la hermana del Rey, como presunta coautora de los delitos de los que se acusa a su marido.
Que la acusación progrese o no, depende ahora exclusivamente de los jueces que se encuentran en estos momentos presidiendo la sala y que habrán de estudiar minuciosamente la decisión que tomen a este respecto, sobre todo teniendo en cuenta que todas las miradas de la prensa nacional e internacional se hallan puestas en su actuación, por lo que no puede ni debe quedar absolutamente ninguna duda de la total limpieza del procedimiento.
Exculpar a Cristina de Borbón sería, por una parte, quitar la razón al Juez Castro, cuya disciplina de trabajo y dedicación a esta causa ha sobrepasado con mucho los límites de la normalidad y cuya paciencia y tesón han hecho posible que estemos dónde estamos o bien, conceder a un Fiscal que desde el principio no ha hecho otra cosa que entorpecer el desarrollo de la instrucción, un triunfo, que correspondería más bien a un abogado defensor que a quién tiene por obligación acusar, pues es esa la labor  encomendada al cargo que ocupa.
En estos momentos, en el que el papel de la justicia es permanentemente cuestionado por una ciudadanía, hastiada de que en la mayoría de los casos de corrupción las sentencias emitidas no parezcan corresponderse con la gravedad de los delitos, admitir la Doctrina Botín en el caso de la Infanta Cristina, vendría a suponer de cara a la opinión pública, un violento portazo en las narices de los que en este caso se han empeñado en demostrar la verdad y una desestimación de todas las numerosas pruebas presentadas que revelaban la evidencia de que la hermana del Monarca conocía el desarrollo de los negocios a los que su marido se dedicaba y sobre todo, disfrutaba sin contemplaciones de los beneficios que generaban y que reportaban al matrimonio un tren de vida, que sobrepasaba con mucho, todos los límites de la ética.
Pero desgraciadamente, los españoles estamos tristemente acostumbrados a que este tipo de sucesos se resuelvan con una magnanimidad que para sí quisiera cualquier otro tipo de delincuente, por lo que no sería de extrañar que en breve, tengamos que ver como se levanta la imputación a la Infanta, aunque sobre ella quede grabada a fuego para siempre, la sombra de la sospecha.
Nos gustaría pensar, sin embargo, que estando ahora el Gobierno de Mariano Rajoy en funciones y habiendo descendido por tanto, su nivel de influencia, por una vez, el caso fuera juzgado conforme a lo que dictan las leyes en vigor, sin ningún tipo de consideración especial hacia estos acusados de ilustre cuna, pero de dudosa moralidad en sus comportamientos.
De todos modos, se juzgue o no a Cristina de Borbón en este juicio, su imagen de acusada en el banquillo, que habrá sin duda recorrido el mundo mediático esta mañana, queda también grabada en las páginas de nuestra historia, como uno de los hechos más vergonzosos de cuántos ocurrieron, en estos años en los que a todos los demás se nos reclamaban austeridad y sacrificios.


domingo, 10 de enero de 2016

In extremis


Finalmente, se rinde la CUP ante las presiones de Junts Pel Si, aunque consiguiendo que Artur  Mas se retire de la primera línea política, cediendo la candidatura a la Presidencia de la Generalitat al alcalde de Girona Carles Puigdemont, conocido por su defensa a ultranza del independentismo.
El acuerdo, que fue alcanzado in extremis, unas horas antes de que se cumpliera el plazo marcado, ha evitado la convocatoria de nuevas elecciones y pretende, según sus firmantes, conseguir dar al nuevo Gobierno catalán una estabilidad que posibilite una continuidad en el iniciado proceso por la independencia.
Un Artur Mas visiblemente afectado por lo ocurrido, se enfrentó ayer por la tarde en soledad a una larguísima rueda de prensa, en la que procuró en todo momento defender las bondades de sus argumentos  y en la que trató de presentarse a sí mismo como un fiel servidor del bienestar de su amada Cataluña, aunque para ello tuviera que echarse a un lado, por ser considerado un escollo para el triunfo de las negociaciones entre las Fuerzas separatistas.
Obviando que tomar esta decisión le ha costado más de tres meses y que sólo en última instancia ha cedido a regañadientes a ofrecer a otro candidato la oportunidad de ser investido, recalcó sin embargo, en varias ocasiones, que había sido la CUP la que había cometido varios y grandes errores y que sería por tanto esta Formación, la que habría de reflexionar sobre la trayectoria seguida desde que se conociera el resultado de las elecciones, sin admitir, en ningún momento, que de haberse retirado cuando comenzaron las negociaciones, la cuestión se hubiera resuelto hace ya mucho tiempo.
Tragado por su propio ego y aparentemente orgulloso de su trayectoria profesional e incapaz de hacer autocrítica o de reconocer el daño que han hecho a su Partido los múltiples casos de corrupción presuntamente cometidos por sus correligionarios y muy especialmente, por su mentor Jordi Pujol, Mas definió sus años de gobierno como una etapa que le había supuesto infinidad de sacrificios personales y en la que siempre había procurado, por encima de todo, servir a Cataluña, echando la culpa de todos los fracasos a la intolerancia de un Gobierno Central, que lo ha tenido “maniatado”, mientras ha durado su mandato.
Se abre ahora, un periodo de incertidumbre en el que sin duda habremos de asistir a acontecimientos dolorosos, sobre todo si Mariano Rajoy tuviera por fin la oportunidad de formar Gobierno, en primer o segundo intento, con el apoyo o la abstención de Ciudadanos y PSOE, lo que supondría un indeseado continuismo en las políticas llevadas a cabo desde Moncloa y un nuevo y más feroz enfrentamiento entre unionistas e independentistas catalanes.
Sólo queda, la frágil esperanza de que Pedro Sánchez consiga los apoyos deseados para arrebatarle la Investidura al líder popular y que atendiendo a la propuesta de Podemos, consienta en arbitrar el ansiado Referendum que tantas veces se ha reclamado sin éxito desde Cataluña y cuyo resultado podría zanjar, por fin, la cuestión de la independencia, en uno u otro sentido.
Mientras, todo está dispuesto para el comienzo del juicio del caso Noos y Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarín aguardan el desafortunado momento de tener que sentarse en el banquillo, para responder, junto a sus socios, de todas las acusaciones que pesan sobre ellos.

Del desarrollo de este juicio, iremos, como no podría ser de otra manera, hablando en los próximos días  y sólo esperamos, como en todos los casos de corrupción, que se haga justicia y que todo el peso de la Laey caiga, sin excepciones, sobre los culpables.

sábado, 9 de enero de 2016

La gran coalición


Mientras Mariano Rajoy empieza a darse cuenta de que existe la posibilidad de que no pueda ser Presidente y bebe el trago amargo que le han supuesto los resultados de las últimas elecciones, el líder de los socialistas españoles continúa desafiando a sus barones, en su empeño de encontrar una vía para conseguir alcanzar la Investidura, proponiendo una gran coalición entre Partidos que apuesten por el cambio, a pesar de las muchas asperezas que quedan en principio por limar, para tratar de llegar a un acuerdo.
Poco ha tardado Albert Rivera en responder que nunca se asociaría con Podemos, entonando a la vez un mea culpa por el modo en que su Formación afrontó la pasada Campaña electoral, en la que influida por las previsiones de las encuestas y los aparentes triunfos personales de su líder,  dieron por sentadas las mieles de un triunfo que después nunca llegó, ahogando sus pretensiones de luchar cuerpo a cuerpo por la Presidencia.
Entretanto Podemos, consciente del valor que para cualquier aspirante a la Investidura representan sus setenta diputados, obtenidos democráticamente, aprieta las tuercas del PSC de Iceta, procurando que den un primer paso en admitir la posibilidad de que pueda celebrarse el esperado referéndum en Cataluña, aprovechando quizá, las horas bajas en que se encuentra la coalición Junts Pel SI, tras el rechazo de la CUP y muy especialmente el muy renombrado Artur Mas, cada vez más lejos de conseguir presidir ni la Generalitat, ni el proceso hacia la Independencia.
Las exigencias de Podemos, que muy probablemente admitirá el PSOE de Pedro Sánchez más tarde o más temprano y que podrían representar un desbloqueo de la situación catalana, si finalmente no queda otro remedio allí, que convocar nuevas Elecciones, podrían suponer para los españoles un cambio real en la manera de afrontar la situación del País, en una línea diametralmente opuesta a la seguida por el PP, en los últimos cuatro años.
Lo bueno de que gobernara dicha coalición sería que para cualquier resolución que quisiera tomarse en un futuro se necesitaría siempre llegar a un consenso y que por tanto, los tiempos en que todo se aprobaba por Decreto y apoyado en la mayoría absoluta que obtuvo Rajoy en las Elecciones de 2011, se habrían terminado para siempre.
Ya puede Europa guardarse muy mucho de exigir medidas con la fiereza que lo hacía mientras gobernaban los populares o de tratar de manipular la decisión en las urnas de los españoles forzando ajustes absolutamente imposibles de realizar, pues no será lo mismo negociar con un gobierno conservador que con uno de corte progresista, si se logra el acuerdo.
Queda, en los próximos días, un largo camino por recorrer que no obstante, puede llegar a buen término, si se afronta con buena voluntad por las partes, aunque algunas de las cuestiones más urgentes, como la inmediata derogación de la Ley de Reforma Laboral, la Ley Mordaza o la Ley Wert, resulten en principio, totalmente innegociables.
Debe el PSOE, con Pedro Sánchez a la cabeza, si verdaderamente está dispuesto a gobernar con los noventa diputados que tiene, ceder a muchas de las propuestas de los otros Partidos y desoír el incesante run run que provocan Susana Díaz y otros que piensan como ella, pues ha de quedar claro que los intereses del Partido han de estar siempre por encima de los personales y la única forma de pacificar a un PSOE que se encuentra en estos momentos bastante revuelto, es apostar por la unidad de criterios y sobre todo, por apartar a Mariano Rajoy del poder, por el bien de los españoles.
Los matices en las negociaciones, los desacuerdos entre Formaciones, a veces por cuestiones perfectamente salvables y el afán de protagonismo de determinados líderes, directamente reflejado en sus intentos por medrar en las pasadas semanas, son ahora, cuestiones secundarias si se comparan con la perspectiva de que una coalición de progreso pudiera llegar al gobierno, cerrando de un plumazo, no solo la era bipartidista, sino también la de Rajoy, que ha presidido el Gobierno de la nación, como un reyezuelo tirano, incapaz de oír la voz de los ciudadanos y vendiendo, al mejor postor, hasta la dignidad de todos los presentes.



jueves, 7 de enero de 2016

Primer asalto


Obviando las noticias verdaderamente importantes, como el presunto ensayo con Bomba H que dice haber realizado Corea del Norte, el PP de la Comunidad de Madrid comienza el año con un primer asalto de crítica feroz contra su Ayuntamiento, por la gestión de la Cabalgata de los Reyes Magos.
Poniendo en boca de sus hijos pequeños frases de descontento por la indumentaria de los Monarcas e inundando las redes con variopintos insultos hacia Manuela Carmena, las huestes de Esperanza Aguirre no han perdido el tiempo para atacar la participación de mujeres en los Cortejos de varios pueblos y ciudades y menos aún, en demostrar su gusto exagerado por las prendas de primerísima calidad, sin preocuparse de si el costo de los eventos organizados en la noche de Reyes, supone o no, un gasto exagerado para la economía de los Ayuntamientos o Distritos, cuya economía no es en estos momentos, precisamente boyante.
Sin resignarse al hecho de haber perdido el poder, después de tantos años de gobernar el Ayuntamiento de la Capital, cualquier excusa es buena para lanzar una campaña de desprestigio contra el equipo de la nueva Alcaldesa, a la que ya empezaron a hostigar desde el momento mismo en que se conoció que presentaba su candidatura y no les duelen prendas siquiera, en utilizar a sus propios niños para conseguir, de algún modo, eclipsar el brillo que por mérito propio ha conseguido adquirir Carmena en los pocos meses que lleva al frente del Ayuntamiento, por no hablar de la reducción de la deuda que se ha producido y que era fruto directo de los colosales proyectos emprendidos durante varios mandatos de los populares, aunque algunos cayeron después en el olvido, sin llegar a buen puerto.
Comenzado este 2016 y probablemente sin otra queja que plantear sobre la gestión del nuevo Ayuntamiento, acusar a Carmena de robar la ilusión en la noche de Reyes a los niños madrileños, no es más que una burda excusa que no se corresponde con la realidad vivida por los pequeños en el transcurso de la Cabalgata, es, el pretexto más penoso de cuántos se han inventado jamás los populares, en su campaña permanente contra la izquierda en este País y huele, desde lejos, a maniobra consensuada, para empezar el año de la misma manera en que terminaron el otro, es decir, con una pataleta monumental por haber tenido que ceder a Podemos un bastón de mando que consideraban de su propiedad a perpetuidad y que les ha sido arrebatado, por la voluntad de la mayoría de los madrileños.
La imagen que ofrece el PP y sus muy ilustres personalidades, al embarcarse en aventuras de este cariz, sobre todo cuando tienen pendiente si salen o no del Gobierno de España, no puede ser más esperpéntica.
Puede que se hayan dado cuenta que los Reyes Magos de este año no han estado dispuestos a concederles el deseo de hacer Presidente de nuevo a Mariano Rajoy y que les han traído, como respuesta a su comportamiento de los últimos años, una gran bolsa de carbón en forma de resultado electoral, por aclamación popular y sin derecho a réplica.




miércoles, 6 de enero de 2016

Fin de Fiesta


Finalizadas las vacaciones de Navidad y aparcado hasta el año que viene ese espíritu que nos obliga a parecer mejores personas durante los últimos días de Diciembre, los españoles afrontamos la siempre dura cuesta de Enero, sumidos en un mar de incertidumbres sobre lo que nos espera en el futuro y rogando por que la solución que finalmente se nos imponga, fruto o no del consenso, mejore, al menos en parte, nuestras vidas, devolviéndonos la alegría perdida y el sueño de poder trabajar dignamente, en pro de nuestro propio crecimiento.
 La única certeza que hasta ahora tenemos, es la de que ningún político de renombre está dispuesto a marcharse, aunque sólo sea por conservar un pundonor que hace tiempo perdieron y que todos parecen, anclados s su sillón de mando, dispuestos a luchar hasta el último aliento, por conseguir encabezar, a nivel nacional o autonómico, la que será la próxima legislatura, que sin embargo, no estará exenta de dificultad, como bien demuestra la enorme fragmentación de todos y cada uno de nuestros Parlamentos.
Las cifras del paro, se saldan con cincuenta y cinco mil parados menos en el mes de Diciembre, cosa que no resulta ser significativa si se tiene en cuenta que tanto las navidades como las rebajas, crean anualmente un cierto número de empleos temporales que después vuelven a perderse y que no significan, en absoluto, que la situación haya mejorado en nada, sobre porque aún tenemos más de cuatro millones de desempleados con pocas o ninguna esperanza de volver al mundo laboral en 2016.
Se marchan de nuevo los jóvenes exiliados que volvieron a pasar unos días con sus familias, a sus lugares de destino, dejando una estela de tristeza en el corazón de los que nos quedamos aquí y que entendemos su forzoso desplazamiento, como una fuga incesante de cerebros hacia otros lugares del mundo, que deja a nuestro país, huérfano de sus mejores talentos, quizá para siempre.
Deseosos de que empiecen en serio las negociaciones entre Partidos y ya casi seguros de que en Cataluña habrá nuevas Elecciones en la Primavera que viene, retomamos la rutina que abandonamos en el periodo vacacional para volver cada cual a nuestros menesteres, ávidos por conocer cómo de irán desarrollando los acontecimientos en las próximas y cruciales semanas que nos aguardan y deseosos de que por fin, se imponga un punto de cordura que agilice lo máximo posible la resolución del conflicto electoral, que entre todos hemos creado, con la enorme fragmentación política que han reseñado nuestros votos.
De momento, vamos a disfrutar del día de Reyes, admirando los ojos atónitos de nuestros niños y compartiendo su llamarada de ilusión, pues son estos pequeños detalles, los únicos capaces de traernos esos retazos impagables de una felicidad común, que nada ni nadie nos puede robar, por pertenecer exclusivamente a nuestra intimidad y por ser una de esas cosas que todavía se nos permiten conservar intactas, aisladas por completo, de cualquier influencia externa.


lunes, 4 de enero de 2016

Totum revolutum


Anda el País revuelto, por la falta de costumbre de tener que acudir a los pactos para formar gobiernos, como si tener que decir adiós al bipartidismo doliera a algunos en el alma, quizá porque erróneamente pensaron que su privilegiada situación sería permanente.
Muchos, no saben ya que ofrecer, ni a qué estrategia acudir para ganar las simpatías de los que hasta ayer mismo consideraron enemigos   y buscan desesperadamente apoyos con los que perpetuarse en el poder, recordando un poco a esas Formaciones totalitaristas, dispuestas a hacer lo que sea, con tal de no ceder a otros democráticamente elegidos, la posibilidad de demostrar que merecen la confianza que los ciudadanos les otorgaron, aunque carezcan de la experiencia lógica que proporciona la edad, cosa que simplemente termina por curarse, con el paso del tiempo.
Los últimos resultados electorales, han colocado en auténtica situación de emergencia a los Partidos tradicionales, como PP y PSOE y activado de manera considerable las luchas internas que surgen en cuanto un líder pierde peso y empieza a oler a cadáver político.
La escasez de votos obtenidos por Rajoy y Sánchez, ha tenido exactamente ese efecto, propiciando el ascenso de algunos que esperaban pacientemente su momento de relanzarse hasta el estrellato político, sin que les importe hacer sangre de los que cayeron en desgracia de cara al electorado español, pues en la lucha por el poder, ya lo hemos dicho en numerosas ocasiones, prevalece la ambición sobre la humanidad y no existe la amistad, la consideración o el respeto, de unos hacia otros.
Tan es así, que apenas han tardado un par de días las facciones encabezadas por Aznar y Aguirre en el PP, o la de Susana Díaz, en el, caso de los socialistas, en poner en duda la autoridad para actuar de Rajoy o Sánchez, colocando a ambos en una cuerda floja cuyos extremos zarandean los barones de sus propios Partidos, deseando hacerles caer y ávidos por reemplazarles en el puesto que ocupan aún, como si en ello les fuera, personalmente, la propia vida.
Agazapados en la oscuridad y mostrando de cara a la galería un apoyo ficticio a las intenciones de sus jefes, la todavía Presidenta andaluza y la incombustible Aguirre, sueñan con ser por fin, Secretarias Generales de PSOE y PP, forzando con su intolerancia hacia los posibles pactos que faciliten la Investidura, la convocatoria de unos nuevos comicios en los que poder presentarse, por fin, como candidatas a la Presidencia de Gobierno.
Ignorando la voluntad del pueblo español, luchan con uñas y dientes por su futuro personal, obviando incluso aquellas acciones que beneficiarían el ascenso al poder de sus propios Partidos, saltándose a la torera cuestiones ideológicas y las más que evidentes diferencias que les separan de sus adversarios más directos, potenciando, al menos en apariencia y como única posibilidad, un gran pacto entre Formaciones que nada tienen que ver entre sí y que de producirse, de seguro, conseguiría rematar profesionalmente y para siempre, tanto a Sánchez como  a Rajoy, viniendo de este modo a darles la razón, en que eran incapaces de liderar la complicada legislatura que se avecina.
Y sin embargo, los ciudadanos españoles, que hace tiempo  perdieron la inocencia de creer en las apariencias y ganaron la capacidad de mirar el trasfondo que se oculta en todas y cada una de las acciones de determinados políticos, esperan, esperamos, con auténtica ilusión, que de una vez, prevalezcan los deseos directamente surgidos de las urnas y que sea posible que se alcancen acuerdos entre Formaciones, con el único objetivo de mejorar el estado de la Nación, lejos de conspiraciones y batallas que en nada ayudan a conseguirlo.
Verán, formar gobiernos basados en mayorías resulta aburridamente fácil y es el arte de pactar, de cuadrar y descuadrar negociaciones entre oponentes hasta alcanzar un consenso que contente al mayor número de gente posible, dónde reside la categoría de un político, para merecer presidir un Estado, con el apoyo de la gente y cualquier intento de manipulación, que impida que se lleven a cabo los acuerdos, simplemente con la intención de alimentar el ego de determinados individuos cuya ambición no tiene límites conocidos, resulta ser un fiasco, que en el caso de convocarse nuevas elecciones, los españoles no perdonarán, por considerarlo un atentado contra lo que ya reseñó su voluntad y no se cumplió, contraviniendo cualquier norma de ética o respeto.
Ni Pedro Sánchez ni Rajoy, pueden ni deben en este momento permitirse ser apeados de sus cargos por tales conspiraciones y no les queda, si su intención es al menos salvar el honor, otra opción que intentar la negociación, sin excluir a nadie, para tratar de formar gobierno.
Entretanto, los Partidos emergentes aguardan la decisión final de ambos líderes, cumpliendo, como no podía ser de otra manera, la función que les ha encomendado la voz de un determinado número de españoles.
Los próximos días, serán fundamentales para conocer el final de esta historia y no vendría mal a más de uno, reflexionar a fondo sobre cuál será su postura en torno a este enrevesado tema.


domingo, 3 de enero de 2016

Pura coherencia


Mucho ha tardado la CUP en decidir cuál será su postura en el asunto de la investidura de Mas y aunque a algunos les duela la reiterada negativa a aceptar que continúe siendo Presidente de la Generalitat, no queda más remedio que decir que finalmente, se ha impuesto la coherencia.
No era normal que un Partido del corte ideológico de la CUP prestara su apoyo al líder de Convergencia  y no ya porque sus planteamientos políticos no coinciden en modo alguno, sino porque además, la abundancia de casos de corrupción aparecidos en los últimos tiempos y muy particularmente el de Jordi Pujol, que siempre fue considerado como mentor de Mas, complicaban profusamente cualquier intento de alianza.
En estos últimos meses, la CUP se ha visto injustamente presionada por los más destacados líderes independentistas, bajo el argumento de que su oposición a la investidura de Mas estaba retrasando el proceso que decidieron iniciar tras las últimas elecciones, hasta tal punto, que incluso se ha producido una clarísima división de opiniones entre sus propios afiliados, que quedó claramente reflejada en el empate técnico que aportó el resultado de las últimas votaciones.
Sin embargo, la obcecación de Junts pel si en presentar a Mas como único e indiscutible candidato a la Presidencia y la propia obstinación de este aspirante en proseguir en el poder, aún sabiendo que las negociaciones podrían haber llegado a buen puerto con sólo haber cedido el puesto a cualquier otro candidato, no puede, sino demostrar que una gran parte de la responsabilidad de que finalmente no quede otro remedio que convocar nuevas Elecciones, puede certeramente atribuirse a estos pésimos negociadores y no a la CUP, como se están empeñando en recalcar, la antigua Convergencia y Esquerra Republicana.
Antes que nada, no puede olvidarse que la CUP se debe fundamentalmente a sus militantes y que las veleidades de Mas y los suyos no pueden ni deben afectar a la libertad de expresión de ninguno de los grupos políticos, ni hipotecar su estabilidad interna, simplemente por conseguir a la mayor brevedad posible la Presidencia de Cataluña o por las prisas en  poner en marcha la maquinaria independentista.
Desde un principio, podía pensarse que algo como lo ocurrido esta tarde podría suceder, si se tiene en cuenta que en todas las sociedades, políticas o no, resulta recomendable que sus integrantes  sean, lo más afines posible, en las líneas de su ideario y suele ocurrir cuando no se dan estas premisas, que las sociedades terminan por disolverse, casi siempre por discrepancias de criterios, como impone la lógica.
Buscar en la CUP y hasta cierto punto también, en Esquerra Republicana, un apoyo a las políticas liberales defendidas por Mas y los suyos, siendo como son, Partidos fundamentalmente de izquierdas y basar la supuesta alianza solamente en la cuestión de la posible Independencia, ha sido uno de los mayores errores cometidos por Convergencia y una apuesta personal de Mas, irremediablemente abocada al fracaso.
De lo que ocurra en los próximos días, dependerá en gran parte, el futuro más inmediato de Cataluña y no puede tampoco olvidarse que en las últimas Elecciones Generales, no han sido los Partidos independentistas, sino Podemos, con Ada Colau a la cabeza, quien ha resultado vencedor, por amplia mayoría.
Quizá, solo quizá, la convocatoria de nuevas Elecciones, daría a los catalanes un tiempo precioso para reflexionar lo que verdaderamente quieren para sí mismos y discernir qué Partidos pueden ofrecérselo de verdad, sin necesidad de alianzas atípicas que no terminan de convencer a nadie, por la fragilidad con que fueron hechas.